
El primero de enero, como para empezar bien el año, se descompuso mi auto, o mejor dicho, el auto que yo más uso, en esta familia todo es de todos (menos mis cosméticos). No parece nada grave, de hecho ahora mágicamente anda bien, pero igual no lo usamos hasta que no lo llevemos a que le hagan un chequeo médico completo.
El domingo 2 nos enteramos del fallecimiento de un amigo de la familia. Está bien que era un hombre grande, que tenía muchos problemas de salud, pero nada parecía indicar que en los últimos días su estado se hubiera agravado aún más. Además de todo era uno de los pocos amigos vivos que le quedan a mi papá, lo vienen abandonando seguido el resto.
El lunes (cuando tenía las uñas recién-recién pintadas) voy a buscar un libro a una biblioteca, elegida con mucho esmero y cuyo precio era acorde al esmero con que se la eligió, cuando la madera hace un ruido indescriptible y se desbalancea toda. Por suerte tiene arreglo, pero el piso y una mesa de casa se volvieron unas improvisadas bibliotecas, y esa no era la idea. Tampoco la de pagar por buenos muebles, para que, precisamente no "duren"...
El martes se me descompuso mi planchita preferida. Esta en UTI y no se sabe si se recuperará. La situación no es sumamente apremiante, quedaron otras dos en casa (en una época supe tener cinco, así que no se me espanten) pero tengo miedo que ésta no se recupere y no poder conseguir otra igual (estuve mirando nuevas. Traen tanto invento que entendí menos que si me hubiera ido a comprar un amoladora).
En el mismo paseo aprovecho para comprarle una billetera a mi papá por Reyes. Veo una, me gusta, entro, pregunto el precio, $190, me parece caro, pero hoy en día qué son doscientos pesos? La compro, salgo feliz con mi compra, todo para encontrarme que a menos de una cuadra venden la misma, al mismo precio... sólo que sin la primera de las tres cifras. Pequeño detalle.
El miércoles en casa hablamos todo el día de los reyes, antes de la cena MC ya quería prepararles el pastito, el agua "mami, así está bien?" (cuando ya había llenado tres baldecitos de 2 litros cada uno) "sí, me parece que sí"... "bueno, si se quedan con sed por ahí nos despiertan y los puedo ver"... "no te hagas ilusiones hija, cualquier cosa toman de la pileta"... "Puaj!!! Pobres camellos!") la colación :"Pero y si a los reyes no les gusta el pan dulce?" "no te preocupes hija, ellos comen de todo" (y además a tus abuelos les encanta el pan dulce de la Antigua Belgrano). A eso de las ocho de la noche llama Melchor, alias marido, diciendo que no puede venir esta noche, ergo los regalos no pueden venir, y en este maldito lugar no podés comprar ni un cuaderno con pinturitas como para no romper la magia de la mañana de reyes.
El jueves por la mañana duermo mal, como dormí mal siempre en la noche de reyes cuando era chica, pero por diferentes motivos. No quería que MC se enfrentara a sus zapatitos sin regalos en una mañana tan especial, así que estoy atenta a que no se despierte antes que yo le pueda dar una explicación.
"Los Reyes se equivocaron, no sabían que estábamos acá en el country y dejaron las cosas en casa... papi te trae los regalos esta noche".... "Está bien (un tanto decepcionada, onda no está todo "tan bien") pero, cómo sabían si yo les puse los zapatitos acá y les dejé todo preparado acá" "Bueno, papi se ocupó no te preocupes. A los reyes les dio helado porque hacía mucho calor" (de hecho será una buena manera de explicar la falta de existencias sin incumplir la regla familiar de compartir todo lo que tenemos).
Podría haber hecho como mi amiga española, que como allá todo baja por lo menos un 50% después de reyes, dilata la festividad, aludiendo que "no se portaron tan bien como esperaba" y de paso refuerza la creencia y obtiene un beneficio pedagógico... pero no soy tan dura como creía, y además este último tiempo MC se viene portando tan bien que ahí sí que mi hija terminaba de enterarse que los reyes no existen (ehhhhhhh... todos sabían no?)
Más tarde, cuando me propongo salir temprano de Trabajo Nº1 para poder comprar el regalo de cumpleaños a mi ahijado en el interín me cae tanto trabajo que no sólo llego media hora tarde a Trabajo Nº2, sino que además me quedan tres asuntos pendientes en Trabajo Nº1. Todo para llegar a trabajo Nº2 y encontrarme que la presentación que había preparado hacía una semana para el día siguiente, para no andar corriendo después, estaba tal cual yo la había dejado; con lo cual igual tuve que correr todo el resto del día (y madrugada del día siguiente) haciéndole los últimos ajustes.
Cuando llego a la noche, con la ilusión de verle dos segundo la cara a mi hija cuando se encuentre con sus regalos que me llevó días terminar de conseguir, me encuentro con que "me estaban esperando" para abrir los regalos, pero dado el volumen de uno de ellos, ya la sorpresa no era tan sorpresa como esperaba.
El viernes era la citada presentación en Trabajo Nº2. Además de la bronca que me dio tener que sacar todo de la galera a último momento, me dio muchísima rabia esto de tener que "estar a disposición" todo el tiempo de terceras personas que organizan los eventos cuando les viene bien a sí mismas... Si termino 2011 con todas mis jefas vivas, creo que va a ser un triunfo. Aparte de todo, cuando estaba imprimiendo la presentación la impresora se me atascó unas 80 veces (para unas 60 páginas)... todo un record. Mi notebook favorita se pone en difícil a la hora de encender.
Ayer mi ahijado cumplió dos años. Con lo que me gusta comprar regalos, tuve que hacerlo a las apuradas y no conseguí el que quería. Igual el sucedáneo estuvo bueno, fue original y le gustó tanto a la criatura como a los padres de la criatura... el problema fue no les funcionaba el aire acondicionado. Todos hicimos nuestro mejor esfuerzo, pero el pobre cumpleañero al final no se aguantaba ni él mismo
Hoy, mientras recordaba con nostalgia vacaciones de años anteriores y maldecía porque todavía no había planes vacacionales a la vista vuelve a llamar mi suegra para insistir en vacaciones en conjunto. Todo bien con mis suegros, no viene por ahí la cosa, pero el destino no me entusiasma y mucho menos no poder estar "en familia" durante las vacaciones, tampoco decidir dónde queremos ir a comer o salir donde tenemos ganas cuando tengamos ganas de hacerlo, o estar dándole charla a mi suegra en lugar de tirarme a leer un buen libro. Sí, ya sé que en un momento en el que estamos decidiendo una inversión y en el que además estamos con bastante incertidumbre respecto de la situación económica nacional, donde todo indica que aún en el mejor de los casos es mejor ser cautelosos sobre todo con los gastos superfluos que andar dándonos la buena vida; que te inviten a unas vacaciones gratis, donde además de todo casi que gastamos menos que si nos quedáramos en casa no es nada poco. Pero estoy muy cansada y esa no era precisamente mi idea de descanso.
Mañana, entre tantas frustraciones, tanto trabajo atrasado, y que tengo buena parte de la tarde libre, y si a eso le sumamos el 2x1 de Freddo de los lunes, sospecho que como si todo lo anterior hubiera sido poco, además de todo rompo la dieta.
Ya sé que en la mayoría de los casos son pavadas, no son cosas irreemplazables tampoco, lo único realmente lamentable y sin solución es la muerte del amigo de la familia, pero digo yo una cosa, no podía empezar un poquito mejor el año?
No deja de darme vueltas por la cabeza la idea de hacer como en una mano de un juego de cartas: barajamos y damos de nuevo. ¿Pero con un año, cómo se hace?





















