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lunes, 27 de febrero de 2012

Apuntes estivales

Supongo que en tres años y medio de blog habré dejado traslucir en más de una ocasión que puedo ser cabeza dura, terca e hija del rigor (y sino miren cuándo vengo a publicar la entrada acerca de las vacaciones...  en el último día oficial de vacaciones, precisamente!)

Bueno, como siempre hay un roto para un descosido, como suelen decir mi madre, mi jefa y otras mujeres que me han determinado de alguna manera, encontré a alguien que me hiciera la competencia.

Muchos recordarán que estaba por empezar un nuevo contrato, que apenas saliera tenía que presentarme, por lo cual no quería irme de vacaciones.  Pero pensando en el resto de la familia, no me pareció justo así que le planteo a mi medio lima-limón "vamos de vacaciones a algún lugar cerca, o con buenos accesos, de donde sea fácil volver con el auto o en avión en caso que me llamen que tengo que empezar inmediatamente"

Bueno, esta es la idea que tiene mi marido respecto de esa especie de lugar:


(Tengo la impresión que alguien se quedó con las ganas de participar en el Dakar este año)




¿alguien puede señalarme dónde está el aeropuerto?



Un lugar donde haya señal de celular


está bien que pedí que hubiera poca gente, pero...  habrá vida en este planeta?


Sí, parece que sí, porque todo este viaje fue para encontrarnos finalmente con:

Autos...
...y más autos (mencioné otra cosa que esperaba de las vacaciones era cambiar de aire?... parece que cambié de nafta nomás)


Un embotellamiento es la clase de experiencia de la que uno carece en la vida cotiana de una gran urbe y desea experimentarla al menos en vacaciones...  o era al revés?

Pero todo valió la pena porque conocimos... 

 el mar!  Que sospechosamente es muy parecido al atlántico...  no sé muy bien por qué...  tendrá algo que ver que ambos son océanos?  Todo bien con la otra orilla pero honestamente no encontré demasiado después de dos días de viaje, que no pudiera encontrar a cuatro horas de Buenos Aires...

Conocen a alguien más mala onda que yo?

Probablemente, en lo que a vacaciones se refiere, no.

Dispuestos a emprender la retirada, mi perfecto marido cumplió con otro de mis requisitos de las vacaciones: que no hiciera tanto calor



Si cartelito, no te preocupes que no vamos a desobedecer, o nos hacemos pomada, literalmente


Y por estos parajes debíamos andar cuando me mandan el mail que mi contrato nuevo había comenzado...   se imaginan que había para elegir 3G, WiFi e incluso 4G debía haber (que yo no tengo, pero seguro que había....  4Gatos locos... bah, no eramos 3!)


Algunas horas más tarde, de vuelta en la civilización, por fin pude conectarme para recibir esa noticia que estaba esperando hace tiempo, mi contrato nuevo había comenzado y debía presentarme al día siguiente...


Cosa de que el efecto terapéutico de las vacaciones se vaya antes de que éstas hayan concluido.
Esperemos al menos que ese cielo sea algo así como un buen presagio, o la calma después de la tormenta laboral.
Y esto es todo a lo que a vacaciones se refiere...  vaya uno a saber por cuánto tiempo más!

domingo, 1 de enero de 2012

Esa delgada línea

¿Era yo la que me quejaba de cómo había empezado el año pasado?  ¡No sé de qué!  En esta familia sí que sabemos divertirnos.  Lo digo en serio, anoche mandamos a la parrilla a todo bicho que caminaba, probamos uvas en todas las versiones imaginables, malbec, cabernet, chablis, pinot noir, pasas rubias, negras y frescas.  Prendimos estrellitas, bengalas, cañitas voladoras (y demás pirotecnia a la que yo no me acerco).
Sin que esos excesos tuvieran nada que ver (o eso suponemos) a las cuatro de la tarde estaba tratando de mantener la atención de mi papá esperando que Facundo acercara el auto para llevarlo al hospital.
Y para mantenerlo conciente, buscaba desesperadamente temas que le pudieran interesar, sin entristecerlo, y no encontraba ninguno:  autos no, porque hace algunos meses le prohibimos que siguiera manejando y todavía llora a su adorado auto, de los tiempos de la quinta lo mismo, de las buenas épocas de Pinamar mucho menos porque esta era la fecha exacta en que solíamos ir para allá.  Recordar a su madre y hermana también lo iba a poner triste; incluso un día como hoy podía pasar lo mismo con nuestro perro, que pasó a mejor vida hace unos años.
Realmente me desesperaba porque sentía que mientras trataba de aferrarlo a la vida, no había ningún hilo, ningún cable que lo mantuviera conectado a este mundo.  Claro, la esperanza nunca se pierde...  por qué no hablarle de María Clara?
Gracias hijita por ser el hilo conductor para mantener a tu abuelo conectado con este mundo.

De más está decir que cuando llegamos a la guardia parece ser que el problema proviene de un cablecito del marcapasos

lunes, 18 de julio de 2011

Rumbo al desempleo 4: Insert chip.... NOW!


Dicen los que saben, o los que pretenden saber, que los cinco primeros años de vida son decisivos para el desarrollo físico, intelectual y psíquico de una persona.

Hoy María Clara cumple esos famosos cinco años, todos los dedos de una mano, un plan quinquenal completo, un lustro entero. Y eso significaría que estos procesos deberían estar completos.

En cuanto al físico no nos podemos quejar, se estilizó mucho, y sobre todas las cosas, parece que heredó la genética paterna y altura no le va a faltar. Si después considera que es demasiado alta y que por eso no le quedan bien los tacos, o más aún no consigue novio porque es más alto que la mayoría de los hombres, que se le vaya a quejar al padre, que en este caso es el responsable absoluto.

En cuanto a los otros rubros, no sé muy bien que pensar.
En este momento de mi vida, precisamente "rumbo al desempleo" en el que me encuentro, quisiera pensar que tengo un tiempo extra para inculcarle el "chip" correcto.
Hasta el día que empezó el jardín de infantes estuvo rodeada de mujeres que trabajan. Su mamá trabaja, la señora que la cuida trabaja (sí, cuidándola a ella, y aunque no se lo hace sentir como que ella es un trabajo, se entiende que tiene una ocupación), mi suegra trabaja, mi hermana trabaja. Mi mamá no, pero siempre la ve ocupada atendiendo a mi papá, al punto que si mi mamá trabajara tendría que contratar a una persona para que lo cuide, así que aunque no remunerado, es un trabajo igual. Mis amigas más cercanas, también todas trabajaban.

Hasta ése momento, María Clara bien podría haber sido Ignacio en el increíble cuento de Mario Benedetti "En el reino de los cielos" cuando se da el siguiente dialogo entre dos chicos:

–¿Y qué hace tu hermana? –preguntó Ignacio
–Está casada con un médico. Un médico francés.
–Sí, claro. Pero ella ¿qué hace?
–¿Ella? ¿No te digo que está casada con un médico? Hace eso, nomás. Bueno, a veces mira la tele.

Después empezó el jardín, y se encontró con que muchas mamás no trabajaban. Y una de mis amigas fue mamá y dejó de trabajar. Y aunque ella no las conozca mucho, en mi trabajo, muchas son las mujeres que estudiaron una carrera, consiguieron un trabajo, un novio (en el trabajo) se casaron (o se juntaron) y apenas tuvieron el primer hijo, o a lo sumo el segundo dejaron de trabajar, sin planes de retomar sus actividades laborales. Mientras se dedican a llevar a los chicos al jardín, a llevarlos de un lugar a otro en auto, a hacer manualidades, a cocinar; algunas a los sumo se ponen a fabricar bijouterie, velas, jabones, a organizar ferias de ropa importada, o a lo sumo hacer un trabajo free lance.

Siempre me cuestioné mucho el hecho de trabajar y no estar tanto con ella. Lo que nunca me había cuestionado demasiado es el modelo que le estaba dando.
Hoy por hoy pienso que tal vez sea más saludable instalarle el chip que nuestras abuelas le inculcaban a nuestras madres (o nuestras bisabuelas a nuestras abuelas): lo importante es conseguir un marido que te pueda mantener a vos y a tus hijos, y tu misión en la vida es crear un hogar feliz para tener un marido y unos hijos felices, y ahí reside la felicidad de la mujer.
Claro que hay que aggiornarlo un poco, una carrera hay que estudiar igual, porque así es más fácil conseguir un buen marido hoy en día (lo de bueno en realidad está por verse, pero al menos que tenga plata), pero hay que tener en claro que la carrera es eso, fundamentalmente no sentirse menos que otras mujeres, algún hobby hay que tener, y si es más o menos rentable mucho mejor. En vez de tejer, bordar, y lavar ropa a mano, hoy en día al ama de casa se le exige que vaya al gimnasio, después se siente en una confitería a tomar café con su notebook y que vaya a un seminario sobre decoración de interiores o similar.

Mi madre, quien no es profesional, y quien desde que se casó de dedicó a ser exclusivamente ama de casa, en ningún momento dudó en que el chip adecuado para sus hijas era ser profesionales y trabajar de lo que se había estudiado. Claro que también pretendía que fuéramos buenas amas de casa, y al día de hoy todavía lo pretende (va mal conmigo, y con mi hermana muchísimo peor); pero en ningún momento planteó algo así como que de grandes podíamos ser solo amas de casa. No sé si no entendimos bien el mensaje y en realidad nos estaba diciendo que estudiaramos para trabajar unos años y después seguir el camino de la mayoría de las mujeres de su generación, o habrá sido frustración propia, ya que quiso estudiar pero para mi abuelo las mujeres eran para tocar el piano, pintar sobre porcelana y demases, o bien nos veía un tanto feuchas como para conseguir un buen marido con relativa facilidad!

Ahora todavía estaré a tiempo para cambiarle el chip a María Clara?
O mejor aún, será que todavía no está definido del todo?

Yo sé que hoy en día mi frustración respecto a mi profesión y a mi trabajo en particular están en el punto más alto jamás alcanzado, y eso es mucho decir, porque no es que mi vida laboral fuera un camino de rosas precisamente; y todo esto supongo que nubla mi juicio actualmente; y mucho.

Pero no puedo dejar de preguntarme, no sería más feliz si le inculcara que lo mejor que le puede pasar es ser una ama de casa moderna?

Y pensar que hace cinco años, a esta hora todavía no sabía que María Clara era una nena. Yo sé que tener nenas es mucho más lindo a la hora de comprarles ropa, juguetes, aún son más parlanchinas y suelen conversar más (y cuando somos viejos nos atienden mejor), pero cuando uno tiene un varón definitivamente se libera de estas deliberaciones.
Por suerte no se puede elegir (porque si tuviera que elegir el sexo de un futuro bebé, no sabría cuál!).

Pero qué mala pata vengo a tener que me encuentro al borde del desempleo cuando mi hija está cumpliendo cinco años.
Y qué mala pata tiene María Clara de tener estos padres que la encargaron para que naciera en la época de las vacaciones de invierno, tanto por vacaciones (porque no hay nadie) como por invierno (porque le gusta celebrar su cumple al aire libre).

Por supuesto que la madre de María Clara agradecida, porque es tan colgada como madre y como ama de casa moderna que no averigua seis meses antes por salones o por el alquiler de inflables ni por disponibilidad de animadoras, que le viene fantástico que ya por tradición el cumple se festeje más o menos en noviembre.




miércoles, 1 de diciembre de 2010

A través


A raíz de la entrada anterior me quedé pensando en cuántas veces tener chicos, propios o cercanos "nos viene bien".
De ninguna manera estoy hablando de aprovecharse de ellos o hacerles un daño, simplemente de pensar cuántas veces los chicos nos facilitan algunas situaciones, que sin ellos serían casi imposibles, ridículas o poco naturales.


A la clásica imagen de comprar juguetes que nos gusten más a los adultos que a los niños que supuestamente serán sus destinatarios (que nadie me discuta esto, porque los fabricantes de juguetes saben muy bien quienes tienen la plata para comprarlos y no son los que miden menos de un metro precisamente) o llevarlos a ver Disney on Ice, Tinkerbell y espectáculos similares se suman otras en las que venía pensando esta semana.

El viernes por ejemplo fuimos tarde al supermercado, sin auto, pensando que eran pocas cosas que no me iba a dar trabajo traerlas yo misma. Como siempre no resultó así y mientras volvíamos con un minimercado a cuestas pensaba "qué bien me vendría ahora tener un bebé para cargar todas estas cosas en el cochecito".



Ayer nos citaron para entregarnos el informe anual de María Clara. Por pudor no me voy a extender sobre el mismo, pero todavía me pregunto cómo pasé por la puerta para salir. Minutos después, camino al trabajo pensaba "bueno, si no te elogian así tu trabajo, no está nada mal que te elogien así a tu hija". Sí, ya sé que en el Kinder Play de este año me porté considerablemente bien, que se vienen las encuestas de satisfacción a padres y demás. Pero dudo que nos digan nada que no sea cierto.



Por mucho tiempo suspiraba por tener una nena para poder comprarle toda esa ropa que uno mira en las vidrieras y a lo sumo puede comprarle a la nena de una amiga o prima (no tengo sobrinos). No digo que no lo aproveché, pero pensé que el periodo de gracia duraba unos cinco o seis años por lo menos. Resulta que desde que María Clara tiene dos que tengo que negociar con ella cada vez que compramos una prenda de vestir. Hasta las bombachitas. Ni que decir de la negociación diaria sobre lo que va a lucir ése día (y eso que la mayoría de las veces al jardín va con uniforme).

Este fin de semana estaba invitada al cumpleaños de una amiga newbie, de mi trabajo número dos. Lo festejaba junto con el de su hija que cumplía ocho, así que aunque ni yo conocía a su hija ni ella a la mía me invitó con María Clara, aunque me aclaró que entendía que las nenas no se conocían entre sí y que eran más grandes que María Clara y que no iba a conocer a nadie, así que si no quería venir no había problema. Cabe destacar que yo tampoco conocía a su familia, a sus amigos ni conocidos, más que a ella misma. En la plateada situación pensé que me venía muy bien tener una hija porque así al menos iba a tener con quien hablar de algo puesto que la cumpleañera no iba a estar todo el tiempo ocupándose de mi. Conclusión: Poco importaba que la mayoría de los niños tuviera cuatro años y una cabeza más de altura que ella, o que no se hubiera visto con ninguno en las cortas existencias de todos ellos. La vi cuando llegamos y después cuando logré encontrarla debajo de unas dos toneladas de maquillaje brillante con flores y mariposas. ¿La madre de la criatura que tampoco conocía a nadie? Bien, gracias.


Capítulo aparte merecen todas esas actividades extraescolares, con ballet, gimnasia artística, fútbol, rugby y artes marciales a la cabeza; que los niños realizan mucho más por deseos insatisfechos de sus padres que por voluntad propia. Y pensar que mi mamá no suspiraba en absoluto para que mi hermana y yo practicáramos danzas clásicas. Dios le da pan al que no tiene dientes!



Cruzando la vereda me acuerdo de las mañanas dominicales que había que ir a misa en mi infancia. Ir a misa un domingo a la tarde o el viernes a la nochecita es una cosa, y levantarte un día que podés seguir durmiendo es otra. Sumado a que la misa me parecía más aburrida (hereje! pero estamos hablando de mis épocas pre comunión y eso que la tomé bastante chiquita) encima en esas ocasiones mi madre nos ataviaba con vestiditos con punto smock igualitos, medias que pican y zapatos de esos que aprietan. Considerando que en general después había "reunión de primos" el atuendo formal molestaba aún más. También era aburrido esperar a que mi madre terminara de maquillarse con esmero, sin poder moverse una vez que había terminado de acicalar a su prole.
Pero lo más temible no era la misa en sí, para nada; sino lo que denominaríamos el After. Los saludos de aquí y allá, señoras en extremo perfumadas y con labiales que dejaban recuerdo con exclamaciones del estilo "¡así que estas son tus nenas!" "¡qué grandes que están!" "¡se parecen tanto a vos!" "¡Te felicito, están preciosas tus nenas!" y demás frases de compromiso por el estilo.

Nunca terminé de descifrar a quién pertenecían esos rostros desconocidos, ni por qué era tan importante saludar a gente que la gente menuda de la casa no conocía y de la que nunca había escuchado hablar.
Hace poco tiempo mi madre contó que cuando comenzó a circular por ése entorno que ella estaba embarazada por primera vez, hubo un rumor que no podía ser, que ya era grande para empezar a tener chicos. Mi mamá se casó a los 35, se ve que en esa época más de uno pensaba que ya después de eso no podías tener tu primer hijo, por ahí el quinto o el sexto sí, pero el primer no!
No eran las épocas de pantalones de tiro bajo o remeras con lycra, así que tuvo que esperar bastante para lucirse, pero finalmente llegó el día que fue a la iglesia "con toooda la panza" como cuenta mi mamá, y este grupo de señoras estas la miraban sin ningún disimulo, sin poder darle crédito a sus ojos.
Supongo que entonces no era casual que nos presentáramos, literalmente, como la familia Ingalls en la iglesia los domingos a la mañana. Lo que pasa es que cuando uno es chico es como decía Mafalda: uno agarró empezada la película, y casi nadie está dispuesto a contarte el principio.


¿Alguien suma al anecdotario alguna situación de haberle servido a sus padres o adultos cercanos precisamente por ser chicos? ¿O alguna vez te vino muy bien tener un chiquito cerca?


lunes, 22 de noviembre de 2010

Mi nombre es Lucía - I am Lucía

Cuando vamos a la casa de mis padres (en promedio cada dos días), en el trayecto desde el garage donde dejamos el auto hasta la casa de ellos pasamos por una juguetería, donde hacemos una escala obligada.
La última vez mientras mirábamos la vidriera surgió el siguiente diálogo:


L: Mirá qué lindos los bebés
MC: ....
L: Pero mirá qué lindos que son hay chiquititos, grandotes, que se ríen, que parece que van a llorar...
MC: Mirá, tienen la valijita de Juliana!!!!!
L: Y mirá la ropita que tienen, es ropa de bebé de verdad!
MC: ¿Y cuándo vamos a comprar esas cosas de pintores de verdad? (se refiere a un atril y a pinturas que no sean témperas)
L: Y los más grandecitos hasta zapatitos tienen


MC: Mirá, titeleeeeees!!!!! (léase "Títeres")
L: Hasta los cochecitos de muñeca parecen de verdad
MC: ¿No me comprás el tambor? (refiriéndose a una pandereta)
L: ¿No preferís un bebé?
MC: No. Si querés un bebé comprátelo para vos.


De acuerdo. Lucy Dawson no es la única niña pequeña que alcanzó y superó el nivel intelectual de su papá Sam a tan tierna edad, pero como atenuantes digamos que:

1) Podría disimular un poco más para que su madre no pase vergüenza frente al jueguetero (o como se le diga al dueño de una juguetería)
2) No me van a decir que esos bebés no son muy lindos (tanto como para que yo vuelva con la cámara para sacarles foto con flash y poder demostrarlo.)

martes, 10 de agosto de 2010

Elemental....

Entrada no muy ad hoc para el día del niño...
no está bien (para la madre, claro)
que la niña tenga más lógica que su progenitora


La extensión de mi jornada laboral, sumado a que la señora que trabaja en casa no se está volviendo más joven cada día que pasa hizo imprescindible la búsqueda de otro par de manos que ayudara con las tareas domésticas más pesadas algunas veces a la semana.

Como me siento bastante incómoda cuando hay gente extraña tan adentro de casa, la tarea de encontrar la persona idónea no fue nada sencilla, lo que hizo necesario que extendiera mis redes por cuanto familiar, amigo y conocido que tuviera (o no) la paciencia de escucharme.
Supongo que fue en alguno de los muchísimos pedidos de recomendación a cuanto individuo que nos dirige la palabra se me cruzara, que María Clara escuchó y se apropió del vocablo mucama, que no se utiliza en casa para ningún otro particular.

Encontrada la persona idónea después de un par de dificultades, me sorprendo un día (de los que por casualidad yo estaba mientras se encontraba trabajando en casa esta buena señora) de escucharle decir a María Clara algo acerca de la mucama. No lo utilizó directamente para llamarla, ni siquiera estoy segura de que lo haya escuchado, pero me alertó.

Poco más tarde ése día tuvimos una seria conversación al respecto. Le indicamos que a las personas, más allá de la función que cumplen, las llamamos por su nombre. Que a Martita (la señora que trabaja en casa full time y que la cuida cuando yo no estoy ) le decimos Martita, y lo mismo debemos hacer ahora con Lili, del mismo modo que papi a Christian, Darío, Nicolás y Pablo (por nombrar a los que ella conoce) los llama por sus nombres a pesar de ser su jefe. Igual con Mara, la secretaria; o con el portero, a quien también llamamos por su nombre.

Aparentemente la lección fue comprendida.... demasiado bien!
Al día siguiente, cuando salíamos a la calle:

L: - Vení hija, dame la mano
MC: - No tenés que decirme hija, me tenés que decir María Clara.

Ahora no sé cómo explicarle que yo sí le puedo decir hija, sobre todo por el simple hecho que tengo 30 años más y no es tan fácil erradicarme la costumbre, por no mencionar el hecho de que a veces todavía la llamo bebé...

domingo, 25 de julio de 2010

Semanas de Julio

Ya sé que la semana que nos aprendíamos en el colegio era la de Mayo; y era una sola, pero como no llegué en el día, me inspiro entre tanto bicentenario y me refugio en la excusa de que lo importante no es el sólo el evento en sí, sino el proceso.

... aunque la comparación no me favorezca. Veamos:

9 de Julio de 2006. Domingo. Final de la Copa FIFA Alemania 2006. Argentina ya eliminada del torneo desde hacía 9 días, pero de todas maneras ningún hombre querría perdérsela. Moraleja: Sra. mamá, si tiene la mala idea de tener fecha probable de parto durante un mundial de fútbol, elijase una obstetra mujer, o entrénese en el arte de cruzar las piernas. Eso sí, al marido hombre medio difícil cambiarlo (bueno, ahora no tanto!)
9 de Julio de 2010. Viernes. También ya eliminados de la Copa Mundial FIFA, Sudáfrica 2010 en éste caso. Locro comprado, asadito y por lo menos fin de semana largo. No se jugaba ningún partido ése día, en este caso es muy conveniente ya que MC puede disfrutar del Disney Channel en compañía.

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10 de Julio de 2006. Lunes. Terminó el Mundial. Por fin. A siete días del día D es tranquilizador saber que a partir de ahora es más probable que llamamos al obstetra en cualquier momento y venga.

10 de Julio de 2010. Sábado. No estoy embarazada pero dormimos como si lo estuviéramos.

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12 de Julio de 2006. Miércoles. Día frío. Vamos a comprar el famoso cochecito más huevito. De alguna forma segura hay que traer a la criatura del sanatorio a casa, así que era divorciarse o ponerse de acuerdo en el modelo. Convengamos que estando parados, el que no lleva tres kilos de criatura a cuestas cuenta con ventaja a la hora de mantenerse terco; igual entre uno descartado por muy bajito y otro por muy pesado, San Pliko resolvió bastante bien el problema. El otro santo que intervino es la vendedora de Creciendo de Cabildo y José Hernández.
Ya que el día estaba tan feo compramos también una camperita y un astronauta, en colores neutros, por supuesto ¿En qué estábamos pensando que no teníamos casi ropa de abrigo para la criatura?
Descubrimos el primer auto con patente que comienza con FN (un gol era)


12 de Julio de 2010. Lunes.
Sol había, pero nos congelamos. La niña en cuestión pesa bastante más de sus originales 3260 gramos, menos mal porque con lo que corrí ése día no sé cómo hubiera hecho para llevarlos a cuestas.
En esos días descubrimos el primer auto con patente que comienza con J(AS)!!!! Un Serie 1 (¡después dicen que las cosas van para peor!)

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13 de Julio de 2006. Jueves.
Me doy cuenta que si no me apuro en estos días, después estaré prácticamente un año sin poder ir a la peluquería, así que mejor aprovechar mientras el útero me haga de niñera.
De ahí a comprar el mueble-cambiador. ¿Alguien me puede explicar en qué estábamos pensando de comprar la cuna tantas semanas antes, cuando va a estar meses sin utilizarse y recién comprar el cambiador a cuatro días de que nazca la criatura?

13 de Julio de 2010. Martes. Mi preocupación por la peluquería era bastante certera. En lo único que me equivoqué es que la ausencia de las mismas no iba a durar meses, sino años.
Si se pudiera, contrataría un útero o lo que fuera de niñera. Aprovechando que a la tarde estaba bastante libre invitamos a Máximo y a Brisa a jugar a casa. Digamos que menos mal que la visita fue corta.

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14 de Julio de 2006. Viernes. El abuelo vuelve de un viaje por trabajo. Por suerte llegó antes que naciera. Ni que fuera partero.

14 de Julio de 2010. Miércoles. Menos mal que no soy partera porque si tuviera un día como ése no llegaría a ningún parto (claro que no trabajaría de lo que trabajo ahora, calculo)


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16 de Julio de 2006. Domingo. A un día del supuesto día D. Mañana: Bautismo. Mediodía: Festejo (todo riquísimo!). Tarde: llamando a la partera. Nochecita: Nos rebotan en el sanatorio. ¿Cuánto más me tiene que doler para que me dejen adentro?

16 de Julio de 2010. Viernes. Tanto insistir para que la dejen salir cuatro años antes, y frente a las inminentes vacaciones de invierno me pregunto por qué las instituciones educativas nos hacen esto a los padres; y a quién se le ocurrió que era mala idea dejarlos pupilos dentro de ellas (aunque sean estas dos semanas). Sí, ya sé, pobre hija... ¡Qué madre que le tocó!


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17 de Julio de 2006: Lunes. Fecha oficial para el día D. Finalmente nos dejan adentro. Como no podía ser de otra manera, a pesar de haber armado y desarmado el bolso doscientas cuarenta veces me olvidé el celular y la limpiadora de lentes de contacto. Para eso están las amigas. Gracias chicas! (No sé si alguna vez se los dije). No me acuerdo o prefiero no acordarme mucho más sobre ése día. Creo que nunca sentí desesperación mayor que cuando a la noche vino el obstetra a despedirse porque total hasta mañana a la mañana no iba a pasar nada. Ahora a la distancia menos mal que no nació ése día, no me llevo nada bien con el número 17.


17 de Julio de 2010: Sábado. Festejando que hace casi cuatro años que no estoy embarazada, y aunque tampoco debo, festejamos con un buen Malbec con la excusa del frío mientras ultimamos detalles para el festejo familiar. Definitivamente los días 17 no son los mejores.


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18 de Julio de 2006: Martes. Vergonzoso lo mío, pero no me acuerdo más que una noche interminable, un "esto no está bien, vamos a cesárea" (¡¡¡¡¡SIIIIIII; POR FAVOR!!!!!!!!!!!!); un "ahí vamos" y "es una nena" y una carita por supuesto. Hermosísima y chinchudísima. Lo de chinchuda por suerte se le fue a las pocas horas. Lo de hermosa por supuesto que no (bueno che, soy la madre!). Y no me acuerdo casi nada más.


18 de Julio de 2010. Domingo. ¡Cuatro años! Este año será lo grande que la veo (no sólo físicamente) que me cuesta festejarle éste día porque me parece que hace un montón que tiene cuatro años. Si dependiera de elementos externos para recordar su cumple mi pobre hija tampoco tendrá recuerdos de sus cumpleaños así como yo apenas los tengo de su nacimiento. Día horrible, lluvia y frío. Mini festejo familiar, con asadito, pero sin la torta porque no hubo cuándo ir a comprarla con este tiempo (ni hablemos de tener que hacerla). Entre el invierno y las vacaciones ídem mi pobre hija va a tener pocas chances de festejar su cumple con gente de su misma edad... hasta que tenga 22 años y se reciba de algo! Ahora que lo pienso, estando en el microclima del sanatorio no tengo la menor idea del tiempo que hacía hace exactamente cuatro años.

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19 de Julio de 2006. Miércoles. ¿Cuántas veces puede uno escuchar "¿Cómo que todavía no tiene nombre"? ¿Cuántas veces puede uno discutir con el marido por este motivo, teniendo una cesárea del día anterior?

19 de Julio de 2010. Lunes. ¿Cuántas veces puede uno escuchar "¿Cómo todavía no la mandás a natación-karate-ballet-introducción a la literatura rusa para niños?". ¿Cuántas veces puede uno discutir con el marido acerca de la combinación de la pizza para la cena?

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20 de Julio de 2006. Jueves. Nunca tuve demasiada suerte con el día del amigo. Fue el día del amigo que más visitas tuve y ni siquiera eran para mí. Nunca pensé que tanta gente me iba a ver en camisón.


20 de Julio de 2010. Martes. Después de cuatro años reconozco que dentro de todo menos mal que no nació el 20 porque sigo sin llevarme demasiado bien con el día del amigo (por suerte sí con mis amigos). MC con cuatro años ya tiene más amigos que yo en treinta y cuatro.

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21 de Julio de 2006. Viernes. Este día sólo tiene dos nombres y son 1.- María 2.- Clara. Casi costó más que parirla, pero valió la pena.


21 de Julio de 2010. Cuatro años después sigue siendo tan transparente y cree que es muy fácil convencerme que las donuts desaparecen por arte de magia. Si los nombres se gastaran por el uso intensivo, con mis gritos pelados el María Clara ya estaría todo marchito.

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22 de Julio de 2006. Sábado. Teóricamente a casa, pero la criatura se niega a comer, la madre se niega a que le baje la fiebre, y el obstetra se niega a que vengan más visitas.


22 de Julio de 2010. Jueves. Distaba mucho de estar en un sanatorio (digamos en general que distaba mucho de estar en un solo lugar) pero bien me hubiera venido no ver tanta gente. MC con cuatro años ya organiza jodas en casa cuando no está su madre (con volcada de chocolatada y alfajorcitos de maicena aplastados inclusive)

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23 de Julio de 2006. Domingo. Las dos ya bastante mejor pero el pobre hombre no va a venir a darnos el alta un domingo no?
23 de Julio de 2010. Viernes. Con varias bajas en el laburo, pero mi pobre jefa no va a venir a trabajar un viernes no?

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24 de Julio de 2006. Lunes. Después de una semana completa por fin a casa! Previo paso de la empresa de mudanzas por la habitación del sanatorio ("no, gracias, a la beba la llevamos nosotros, no se molesten") llegamos a casa. Es increíble que una cosita tan chiquita necesite tal cantidad de bártulos. Bueno llegamos. ¿Y ahora qué hacemos? Todo demasiado tranquilo. Era verso eso que es tan difícil tener un bebé.


24 de Julio de 2010. Sábado. Trancurridos siete días de las vacaciones de invierno, ya estoy por poner un aviso en Mercadolibre. Y si las vacaciones siguen así además que una empresa de mudanzas que lleve todo lo que compramos a cambio de un porcentaje interesante de mi sueldo, voy a necesitar una de redecoración de interiores.

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25 de Julio de 2006. Martes. Mini festejo por haber cumplido una semana. Ahora me pongo a pensar qué pocas cosas parece que teníamos que hacer en ése momento.


25 de Julio de 2010. Segundo intento de festejo de cuarto cumpleaños: misma modalidad, mismos asistentes, mismo menú, pero esta vez con torta. Comprada, por supuessto. Parece mentira que a esta altura tardemos una semana en organizar un festejo decente y muchísimo más uno como corresponde.
Anécdota de este 2º festejo: (falta el 3º con todos sus amiguitos... le prometimos que seguro antes que cumpla cinco se lo hacemos) MC declaró ante toda la familia que si mami y papi llegan a tener otro hijo, el bebé no va a usar su mismo apellido, el nombre se lo elige ella, y el apellido "que se busque otro cuando sea grande".

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Sí, ya sé, leyendo cómo vamos evolucionando como padres no es dificil adivinar que no vamos a recibir el Parenting Award 2010. Tampoco es lo importante, y precisamente eso es lo que importa.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Revancha


Cuando tu blog ya pasó su primer cumpleaños, en general se te terminan esos posts de "cumple-algo...", al menos si uno quisiera no ser reiterativo.
A pesar que hoy se cumplen cuatro, y no tres que me enteré que iba a ser mamá, el post podría haber sido el mismo que el del año anterior.
Pero no.
Aunque los hechos son los mismos, eso no significa que no podamos jugar con ellos y sacarle nuevos significados.
Hace un par de días hablaba con una amiga, amiguísima, con la que a pesar que el cariño permanece intacto, estamos en una mala época para mantenernos en contacto.
En un momento de la conversación reflexiona "parece mentira, el lunes van a ser siete años que me casé".
Y así mi mente voló ése tiempo hacia atrás, al día de ése casamiento, a uno de esos momentos, que supongo que tenemos todos, de sentirnos los seres más miserables del planeta.
Y no por envidia, ni de la sana, ni de la otra, por ése casamiento por todo lo alto, ni por el novio que parecía sacado del book de una agencia de modelos; sino porque en esas ocasiones es inevitable, o al menos para mí, hacer paralelismos por el estilo; y al caer que tu amiga, de tu misma edad, educación, etc, etc, está en la plenitud de su vida y en cambio vos en una relación sin futuro (de hecho cortamos unas dos semanas después) y pensando que todo eso del casamiento, el novio cariñoso, los hijos y demás nunca van a ser para vos siempre deprime un poco, o bastante.

Eso fue el 9 de noviembre de 2002. El de 2005 me enteré que MC venía en camino.

Son extraños los vericuetos de la memoria. Para mí ése casamiento había sido importante, y es de destacar que los dos primeros aniversarios no me los olvidé.

A partir del tercero me lo olvidé no sólo porque tenía alguien más que (auto) felicitar, aunque a la mayoría de la gente le suene re loco que me siga acordando y festejando esto y por ése motivo lo hagamos en privadísimo, sino porque cerca de esa fecha A. y su marido decidieron que no valía la pena celebrar más aniversarios.

A. siguió probando, tuvo otra pareja que a todos nos caía fantástico, que después de todo casarse cuando se es tan joven a veces no es negocio y demás. Pero lamentablemente tampoco funcionó. A nivel profesional su vida es envidiable, y no sólo eso sino que a puro esfuerzo propio; pero lo demás, sigue... mejor no pregunten, gracias.

Pero en definitiva, aunque no sean más que casualidades, a veces las fechas, eso que parece algo tan sin sentido y sólo para hacer quedar mal a la gente que no las recuerda, sirve para ver dónde está parado cada uno, y que las cosas no son tan definitivas como uno las ve en el presente.
Así, hace siete años yo pensé que nunca me iba a casar, ni tener hijos en franco contraste con las maravillosas perspectivas que, parecía, se les abrían a los protagonistas de la boda en cuestión.

Pocos años después la situación era exactamente la opuesta.
Curioso. Y más curioso es que no haya hecho la relación hasta cuatro años después.

Y ya que estamos... desde hace cuatro años hasta ahora hubo y hay bastante nubarrones... será demasiado pedir otra revancha?... aunque sé que en algunos aspectos estamos mejor que el año pasado, en una situación bien parecida.

Y ya que estamos (II) un día como el de hoy en Buenos Aires, con lluvia, sol y granizo al mismo tiempo, no es la perfecta analogía del estado de ánimo "¿y a mí qué demonios me está pasando que lloro y me rio al mismo tiempo?"

Y ya que estamos (III) muy "numerológicos" con cosas sin sentido, gracias a lilypie me acabo de enterar que el 11/11 María Clara cumple 3 años, 3 meses, 3 semanas y 3 días...

Lilypie Fourth Birthday tickers

jueves, 6 de agosto de 2009

Otra de médicos

Mi lamentable relación con los profesionales de la salud creo que es bastante conocida. Ahora es oficial: los detesto profundamente.

Cuando estás bien siempre te inventan algo y cuando tenés un problema o te quejás de algo no te encuentran nada. ¿Para qué existen entonces?

Hasta ahora la única que se venía salvando era la pediatra de MC.

"Hasta ahora..." bueno, estoy exagerando un poco-bastante, como en general con todo lo relacionado con MC.

No, la pediatra no está menos simpática, ni más exigente, ni nada por el estilo. Nada que ver. Pero en definitiva, en el fondo, sigue siendo médica y a eso no hay con qué darle.

Casi un mes más tarde de lo que deberíamos, fuimos todas orondas al famoso control de los tres años. Y digo así "todas orondas" porque a pesar de todo (ese "todo" es 90% la madre que le tocó a la pobre criatura) la miro a la peque y por una vez no me importa hincharme tres o cuatro veces.

Es que está gigante, pero enorme en serio, habla hasta por los codos y se le entiende casi todo, está casi siempre de buen humor, es muy simpática, los pañales hace un año que son un recuerdo, come cualquier cosa que le pongas en el plato, incluido el plato si la dejamos, camina bien, sube las escaleras alternando los pies, razona con bastante propiedad (aunque seguramente no lo aprendió en esta casa porque no tenemos esa sana costumbre), hace rato que sabe desvestirse (aunque no hace lo contrario, pero no sé si por falta de conocimiento, de habilidad o simplemente de ganas), canta mejor que yo (convengamos que ésto último no es muy difícil, pero todo un logro para 36 meses), dibuja garabatos que ya van pareciendo humanos, y no sé cuántas cosas más que debería estar haciendo y efectivamente las hace... bueno, perdón, cada tanto me agarra el orgullo maternal y no me para nadie.

Entonces, como venía diciendo, por una vez voy tranquila a un médico, bueno, de mi hija, pero por algo se empieza; sin ningún motivo para preocuparme y recordando esos lejanos días hace exactamente tres años, cuando íbamos cada tres días y el peso en vez de ir para arriba caía en picada.

Pero no. Veamos:

Primera lanza envenada directa al corazón: "¿Tan poco fue al jardín?" (Por obvios motivos obvié aclarar que si es por mí iría aún menos, o no iría en absoluto). Cabe destacar también que si le hubiera ido con la pediatra dos veces por semana por una peste distinta cada vez la recomendación hubiera sido exactamente la contraria.

Número dos "tampoco hay que apurarla o estimular demasiado". ¿Apurarla? ¿Justo yo que todavía no se me pasó la emoción que se largara a gatear?

Pero bueno, en definitiva, son detalles. Lo peor y que viene a cuento para esta entrada fue cuando la pesa y la mide, y dictamina:"Creció demasiado".

Bueno ¿con cuánto se conforman ustedes los galenos que voy a casa y la hago crecer exactamente eso, ni medio centrimetro ni medio gramo menos , pero ahora resulta que tampoco más!!!

Por suerte, desproporcionada no está, pero igual, por una vez que estaba contenta en mi vida me tiene que venir a preocupar, que no hace falta que me den demasiada letra para eso.

En fin. Nos mandó a hacer unos análisis para ver que no le esté faltando nada, que puede ser probable habiendo crecido tanto y tan rápido.

Así que a vos, sí a vos te digo, que no sé quién sos ni vos mismo/a debés saberlo, pero que pronto le vas a sacar sangre a MC. Mucho ojito. Mucho cuidado cómo la pinchás, mucho cuidado si llega a dolerle mucho, o la hacés asustar o le sacás medio milímetro cúbico más de lo estrictamente necesario. No, no pongas de excusa que no me vas a reconocer porque si leiste hasta acá más o menos te habrás dado cuenta de mi caracter, y sobre todo, entenderás por qué te digo que tengas muchisimo cuidado.

Gente que no tiene hijos, o que tiene hijos sanos, puede darme con un palo virtual por la cabeza.

Gente que tiene hijos que estén enfermitos, pueden darme con un palo real por lo cabeza; ya lo sé de sobra, estoy haciendo un escádalo por nada y en el peor de los casos le puede faltar alguna vitamina, calcio, hierro, o algo por el estilo que se soluciona bastante fácil. Pero no lo puedo evitar, ni me puedo imaginar lo que se debe sufrir al lado de un hijo enfermo.

Sé que son un mal necesario, pero aún así no puedo dejar de detestar a los médicos; o al menos salir contenta alguna vez de un consultorio.

Para finalizar, nada que ver, pero quería explicar el detalle de la imagen. No, no leí el libro. Solamente puse en el buscador de imágenes "medicina enferma" y simplemente salió esta portada, así, de una, y varias veces. Me pareció muy adecuado para ilustrar el post (aunque es medio exagerado, de vuelta, ya lo sé!) y ahora me dan muchas ganas de conseguirlo y leerlo (y por qué no, regalarselo a algún profesional del sector)

sábado, 18 de julio de 2009

Trio

Sold Out! Hace 2 años y 51 semanas que se agotaron. *

Hoy cumplimos. Años. Tantos como:
- Tres del nacimiento de MC.
- Dos de las dos primeras vez que me enojé en serio como madre: la primera porque se agarró una angina para su cumple y hubo que suspenderlo cuando ya estaba todo preparado (no me enojé con ella en particular, sino con el destino, la vida, o lo que sea); y la segunda porque cuando finalmente pudimos festejarlo se tiró encima una salsera y quedó inservible el vestido que me llevó un día y como 50 cuadras conseguir (y esta vez sí me enojé con ella, aunque probablemente no debería haberla dejado cerca de semejante tentación o no tendría que haberle puesto el vestido hasta que no hubieran llegado las visitas)
- Uno desde que empecé a entender(solamente eso, y aún no terminé) que un ascenso no debería ser más importante que un segundo cumple. También se cumple un año (y un día) desde que le dijimos chau a los pañales. Y además hace doce meses que me di cuenta que María Clara estaba creciendo entre grandes, y aún más importante, que la familia aunque no sea la más cercana, aunque para mí sea política, y aunque físicamente esté lejos, están igual.

Ya hice varios intentos que salga un post alegre, pero no hay cason No es por el festejo austero de hoy, por motivos por todos conocidos y más que difundidos; ya que de hecho creo que no tenía ningún interés en el gran festejo y la prueba está que aún antes de este pseudo-apocalipsis no había organizado nada.
Supongo que un poco me sorprende, aunque ya tenga muy asumidos sus tres años hace semanas; y María Clara aún más que por fin va a poder decir "Tdresssss" sin que alguien le diga que todavía no.

Como decía en el post de hace exactamente un año atrás, podría llenar no sólo una entrada, sino todo un blog con los avances de María Clara a lo largo de estos tres años, y en cambio en comparación, fuera de esto de ser progenitores es tan poco lo que se avanza!

Tal vez mis desavenencias con este tercer cumpleaños tengan que ver con otra entrada, más reciente, donde postulaba que lo impresionante de cumplir treinta y tres es que hace treinta que recordás cosas, porque es a partir de los tres que uno empieza a registrar recuerdos evocables más adelante (o al menos fue mi caso). Lo que, valga la redundancia, me hace acordar que a partir de este instante debo portarme mejor ya que cuando no lo haga podrá recriminármelo más adelante. Este pensamiento es un poco más alentador, porque demuestra que en realidad sí es muy chiquita todavía.

Por último, algo más personal, que supongo que es el verdadero motivo por el cual este cumple me pega un poco mal (lo digo como si en los dos anteriores no me hubiera encontrado en un estado anímico parecido!): cuando María Clara nació, o en realidad fue cuando desaparecieron las molestias de la cesárea (porque después que pasó el efecto de la anestesia dije "nunca más") por algún motivo fijé en el "cuando María Clara tenga tres años..." algo. O un nuevo bebé o un trabajo independiente. Y hoy la verdad es que aunque me gustaría bastante; y no cualquiera de las dos cosas, sino las dos (si para algo nunca fui medida es para pedir) la realidad es que estoy muy lejos de ambas.
Supongo que todo por culpa de ése estado mental que sobreviene al parir y dura algunas semanas más es que obvié pensar que tres años en realidad pasan muy rápido para ponerse metas tan ambiciosas.

Hoy nos tocó festejar con abuelos y tía, que gracias a Dios están todos, y no es nada poco; pero a veces me da la impresión que no va a tener primos hermanos (tiene una sola tía, mayor que yo y sin mucho apuro) y encima los primitos con los que tenemos una buena relación viven muy lejos, así que el tema mencionado más arriba pesa todavía más.
Para el cumple con nenitos y globos y demases (que si hago un calculo optimista sería recién en octubre) prometo algo más alegre, y con más novedades de la protagonista, porque al final me estoy robando yo todo el cumple.
Igual esto último no es tan grave, el festejo, como corresponde a una celebración que se digne de ser un cumple de tres, es el que ella más va a recordar, y como venía diciendo, eso es lo importante.

De todos modos sé que lo principal es que desde hace un trio de años que somos este trio de personas que conforman esta familia, y eso no es nada poco. Aunque sigamos siendo un trio todo este año de "los tres" o todo el tiempo que sea.

*Para los que no sabían, ése fue el souvenir de nacimiento de MC (con el detalle que venía un chocolate adentro), aunque no quedó del todo bien al pasarlo a .jpeg. Y no, no sobraron, y no hicimos nuevos para este año, no van a tener suerte!

lunes, 18 de mayo de 2009

Algazara

Advertencias:  1.- Este programa no contiene risas grabadas.
                         2.- No estamos auspiciados por Huggies-BebésFelices ni similar.
                        3.- Se ruega hacer caso omiso del tono y forma de hablar de ambos padres.
                             Fuera de esto somos personas serias y responsables.  En serio. Jaja.

Añadir imagen

Mañana empezamos el jardín.  Finalmente.  Justo dos años después de grabado el video de más arriba, esperemos que mañana haya esas mismas carcajadas y no un mar de lágrimas.  Pero si se llega a dar el último caso, a la vuelta ponemos el video unas cincuenta veces para palear un poco la situación.

Al margen, ¿No es increíble lo que uno encuentra cuando hace limpieza en la PC?  
Hacía casi dos años que andaba llorando que había perdido este video, pero apareció!  
Como si tuvieramos poco con no perder las cosas en nuestras casas, autos, trabajos, encima ahora hay que tener cuidado de no perder las cosas adentro de la pc!

¿Por qué será que vamos perdiendo esa capacidad para reirnos así?

jueves, 22 de enero de 2009

En castigo

...por hablar de más, y por llegar tarde al trabajo, por añadidura.

No sólo escribo de más, sino que aunque soy de hablar poco (cada vez menos, creo) hoy me pasó, y bueno, supongo que desperdiciar recursos merece alguna llamada de atención.

Esta mañana, cuando estaba saliendo de casa para trabajar, y ya se me había hecho tarde, no sabía cómo terminar de desperdirme de MC, y no porque ella lamentara demasiado que yo me fuera, eso es lo más gracioso.

Al final, después de preguntarle qué iba a hacer hasta que yo volviera, si quería desayunar algo más, si quería que le pusiera otros dibujitos o quería otros juguetes (a todo esto tenía otras dos personas a su disposición para que le hicieran todas estas cosas), después de despedirme tres o cuatro veces ya en la puerta no puedo evitar hacer un último comentario de mamá-ciruela:



L: Bueno, portate bien

MC: Vos también.


(acaba de estrenar los dos años y medio la criatura, por si no lo dije suficientes veces)

No paré de reirme en toda la mañana. Pero ahora necesito averiguar quién le estará yendo con el cuentito a mi hija para que me venga con semejante recomendación.