jueves, 25 de agosto de 2011

Rumbo al desempleo 6: De cómo son las cosas (a.k.a.: Presente)

Bien, habíamos dejado a mi gerente en la puerta llamándome a su oficina, y yo acá haciéndola esperar una semana en tan incómoda posición. Y bueno, como en la vida real no la puedo hacer esperar una semana como me gustaría, me desquito por aquí.

La cuestión fue la siguiente: la gerente de RRHH, quien hace unos seis meses asumió ese cargo, se acababa de dar cuenta que otras dos personas y yo hacíamos un trabajo que no nos correspondía. No, no venía de madre Teresa ni disfrazada de CGT sino solamente a cumplir su función, tan cuadradita como ella misma: los pichis no pueden hacer el trabajo de plana mayor.
En el mundo civilizado, en el universo de la lógica eso sería una buena noticia, habría un ascenso para que alguien tenga los privilegios que corresponden a sus obligaciones, Pero no, no estamos en ninguna de esas esferas, sino en el reino del revés.
En la planillita cuadradita que tiene la gerente de recursos humanos figura que hay una gerente de sector y varias zánganas, digo jefas que cobran por hacer ese trabajo. Y también figura que otras bolu, digo empleadas de la plana menor no deberían estar haciendo ese trabajo, pero como es lo único que hacen si le sacás ese trabajo ya no tienen de qué ocuparse y para mantener a gente que no trabaja están los jefes, gerentes y demases, no lo pinches como uno.
A todo esto recordemos que esta gerente de Recursos Inhumanos había asumido sus funciones hacía unos seis meses y recién ahora se daba cuenta. Tan ordenado que pretender tener todo y atrasa seis meses. Pero bueno.

Bien, sabiendo todo esto volvamos al universo lógico: si en tu sector despiden a tres personas que trabajan, y que en la actualidad nadie está haciendo ese trabajo protestás, intentás defender a la gente de tu sector, tranquilizás y consolás al pichi caído en desgracia.
También en el universo lógico el pichi caído en desgracia suplica que no le quiten su trabajo, pide, patalea, llora, se preocupa.
Pero volvamos al mundo del revés: como yo sabía que esperaba que yo llorara, suplicara, pidiera y me preocupara hice exactamente lo contrario. En ese entonces llevaba en la mano, cual trabajador del puerto, una carpeta enorme con informes de los clientes que yo veía. De un solo gesto, empujé la carpeta sobre el escritorio hacia su lado onda "mirá del hermoso paquete que te dejo" y simplemente le dije "y bueno, entonces esto se termina acá".

Lo logré. La descoloqué. Sólo por un instante. Enseguida comenzó con munición pesada: que yo en todos estos años no había ido rotando de tareas, sino que me "instalaba" y me "aquerenciaba" (en lugares donde nadie más quería trabajar). Que además de mi trabajo, yo no presenté ningún proyecto como para si este día llegaba tener con qué responder, "acaso pretendías que te lo haga yo"... estuve tentada de responder "y sí, considerando que se lo hiciste a otra persona, que además cobró aparte por ese proyecto y acá de eso no se habló, y también considerando que si es tan fácil hacer un proyectito bien podías hacerlo teniendo en cuenta que yo estaba haciendo tu laburo cuando no me correspondía ni cobraba acorde a eso".
Pero bueno, la integridad física ante todo, me llamé al silencio... por un rato. Al final no fue tan beneficioso callarse porque terminé explotando por el lado de que tanto exigen legalidad ahora y hace tres años, cuando el ascenso, lo que menos hubo fue legalidad.

Para qué.
Si a mi se me fue la mano (tal vez en la forma porque el contenido no es más que la verdad) aquella sacó uñas, dientes y navaja también si hubiera tenido.
Además de impresentable esta mujer, irreproducible lo que me dijo.
A ver, la parte reproducible: que soy una resentida, y ni al sector (claro ahora ella es todo el sector) ni a la empresa (donde a veces ni se acuerdan que ella existe) ni a mí (claro, ahora también es mi psiquiatra) nos iba a hacer bien que yo me quedara.
Que "la cansé" (no pudo decir "me hinchaste las pelotas" porque podía haber gente escuchando, aunque estaba tan sacada que quién sabe si le importaba) que no quería hablar más conmigo (téngase en cuenta que "no quiero hablar más con vos" suena más fuerte que la forma narrativa usada anteriormente) y que a partir de ese momento lo que haya que tratar lo trate a través de mi jefa.

(Nota al margen: ¿Dónde estaba mi jefa? En Bruselas, Brujas, Normandía, París o por ahí. Y yo acá y sufriendo. La vida no es justa)


El mayor problema aquí es que no me pueden echar tan alegremente. O sea sí me pueden despedir, pero se comerían un juicio que lo que menos tendrían es alegría.
Entonces la opción obvia es que yo me vaya sola. Y me conocen tan poco, que no saben que basta con que pretendan en sus más lejanas fantasías que yo renuncie como para que no me saque ni la gendarmería nacional. No sin mi indemnización, hasta el último centavo, y si se puede un poco más también (por jorobar, nada más).

Ergo, a pesar de que a partir del instante en que deslicé la carpeta apenas vi algún cliente y sólo por motivos "humanitarios" (como para pedirle disculpas por las manos en las que lo dejo) tengo que seguir presentándome a trabajar. No saben lo que cansa ir a trabajar sin tener trabajo.

Al menos con mi carácter, no sirvo para eso, no soy un ser particularmente sociable. Cansa mucho estar todo el día en pose pareciendo que trabajo sin trabajar. Y encima de prestado porque en mi sector no iba a estar.
Por lo tanto me estoy pidiendo todas esas vacaciones atrasadas, que están por vencer y tantas veces perdí; y todos los días por enfermedad imaginables, si bien el cuerpo me ayudó porque este invierno no terminaba de salir de una bronquitis que entraba en otra, en todos estos años creo que no pedí tantos días por enfermedad como en estas últimas semanas. Problema no me hacen, porque tampoco se benefician demasiado teniéndome ahí y encima enferma, y lo poco que estoy haciendo bien lo puedo hacer desde mi casa.

Mientras tanto mis amigos del grupo de los ocho, esos monstruos calculadores máquinas de laburar sin sentimientos ¿qué hicieron? Por un lado una hermosa cruz para mi gerenta. Por otro otra tarea aún más encomiable (y si llegaron a leer hasta acá sabrán por qué lo digo): me hicieron entrar en razones (y sí, tarea ardua si las hay, pero no imposible por lo visto).

No sé cómo, pero me convencieron de no tirar todo por la borda. Mucho menos termino de comprender los poderes de persuasión que utilizaron pero terminaron haciendo que acepte eso que dije a los cuatro vientos que no iba a hacer: presentar un proyecto. Porque un proyecto no me soluciona casi nada, tiene fecha de vencimiento, así que dentro de dos o tres años estoy en la misma situación que ahora, sólo que dos o tres años más vieja. Y sí, economicamente ganaría mucho más (supongo que algo parecido a lo que cobra mi jefa) pero también el horario sería extenuante (y el de mi jefa y de toda la plana mayor en general está más que claro que no lo es).
Que estos motivos no logran seducirme lo sé yo, ustedes, el grupo de los ocho, el diariero y el que lava el piso. Mi gerente obviametne no. Pero como estos ocho son gente inteligente (en realidad somos siete incluyéndome, así que los inteligentes serían seis, pero les quedó el nombre) no intentaron persuadirme con ninguno de los argumentos anteriormente mencionados. Sólo dijeron las palabras mágicas: "no les des motivos". Y es que mí me dicen "llevale la contra a tu gerente", y qué quieren que les diga, me derrito toda, soy una seda.

Así que en una semana armé un proyecto que usualmente demandaría un mes. Considerando que fue una semana sin dormir digamos que me rindió unos quince días, así que no, no soy ningún genio.

Obviemos el transcurso de esa semana de locura, porque para cosas tristes y momentos de locura ya está la vida, y digamos que tenía el proyecto terminado con colores, cursivas, gráficos, cuadros, y un tipo atrás que decía "comprame!". Bueno, esto último no, pero casi. Un hermoso proyecto (al menos por fuera les aseguro que me quedó divino, el contenido es otra cosa) pero totalmente huérfano.

Porque a la hora de elevar el proyecto hacia los más altos mandos para su aprobación tiene que estar avalado por alguien de la plana mayor. Y ahí mis queridos ocho miraron para los ocho costados, no en realidad dijeron que no me iban a aprobar el proyecto si no estaba avalado por alguien de mi propia profesión y especialidad. ¿Y quién tiene ése nombre y apellido en el serpentario? Sí, adivinaron. Mi gerenta.

Así que esa tarde, de vuelta en casa tomé un frasco entero de antiácido (para el alma, se entiende) y me puse la piel de pingüino que me regaló una vez una amiga (fue uno de los mejores consejos que me dieron: "que todo te resbale"), abrí mi computadora, respiré bien hondo, cerré los ojos y redacté el siguiente mail:

Hola S.

Te cuento que estoy contra reloj armando un proyecto para elevar en los próximos días
El tema sería más o menos en el que vengo trabajando hasta ahora.
Lo estuve hablando hoy con la gente del grupo de los ocho y todos coinciden en que la persona indicada para avalar el proyecto sos vos.
Si te interesa, te envío el proyecto si es que necesitás evaluarlo antes de dar tu consentimiento.
Me comentaron que estás con licencia médica. Si estás de acuerdo en ser avalar el proyecto, te lo haría llegar hasta donde vos me digas lo que hace falta firmar.
Lamento no haber llegado a hacer las cosas con más tiempo.
En caso que no puedas, te agradecería una pronta respuesta así me contacto con alguien más que pueda avalar el proyecto.

Saludos.
L.

Bien cerca de la noche, como para hacerme sufrir, su lacónica respuesta (como para hacerme sufrir aún más):

Vení mañana a casa.
S.



Estuve tentada de preguntar si podía llevar algunos testigos. O de mandar un detectivo a ver si los cuchillos los iba a usar para cortar un budín o mi cogote.
Pero no había tiempo.

De manera que temprano al día siguiente, munida de mi gps y unas masitas (si algo logró inculcarme mi madre es eso) me encontraba manejando hacia el territorio enemigo.
De repente pude hacerme una idea de qué deben sentir los soldados cuando en una guerra comienzan a avanzar sobre la delgada línea roja...


(Continuará)

y sí che, hoy ya escribí demasiado!

jueves, 18 de agosto de 2011

Rumbo al desempleo 5: De cómo fueron las cosas (a.k.a.: Pasado)



Trabajo donde estoy trabajando ahora, hace mucho. Más tiempo del que quisiera recordar. Tal vez no sea tan gráfico que lo diga en años sino en life events, y esto vendría a ser pre-MC, pre-casamiento, pre-propietaria de un inmueble... casi diría pre-propietaria de un telefono celular, pero no. Por suerte.

Al momento de buscar este trabajo, tenía la búsqueda divida entre los que me gustaban mucho, que eran cuatro, los que me gustaban bastante, que eran unos veinte, si mal no recuerdo, y todos los demás, que eran unos quince.

Pensé que de los cuatro lugares que me gustaban mucho no me iban a llamar de ninguno y de ahí la lista de los que me gustaban bastante. Ahí tuve suerte, de esos cuatro me llamaron de uno.
Ahí no tuve tanta suerte: del que me llamaron, es el actual. Digamos que no tuve nada de suerte, sólo que en ése entonces no lo sabía, claro.

Tuve un primer año tranquilo, aprendí bastante, sola porque nadie se preocupaba mucho, pero como un poco me molesta que me anden encima no me preocupé demasiado.
Poco después que se cumpliera el año de entrar a trabajar ahí, de las ocho pichis que había como yo, quedamos dos. ¿Alguno piensa que la plana mayor se hizo mucho problema por esto? claro que no! Para problemas está el fin de semana, la mucama, el marido, los hijos, los perros de los hijos, los amigos de los hijos, y los padres de los amigos de los hijos.
Se llama a gente nueva a trabajar, se vuelve a convocar a alguna que se había ido hace pocos años porque había tenido un bebé, y la tipa con el preescolar ya ubicado y desempleada vuelve feliz de la vida. Encima haciéndose la jefa.
Así pasó otro año y más tiempo también. Eramos pocas, el trabajo mucho, pero cada uno estaba en la suya y no importaba demasiado. A todo esto la plana mayor obtiene un contrato extra oficial para una campaña, por la cual cobraban casi otro sueldo, deberían hacerla fuera del horario laboral, pero eso no se cumplía a pesar de reiteradas llamadas de atención; y por supuesto a la plana menor no nos convocaron a tan atractivo proyecto "para preservarnos" (sic). Tardé años en hacer caer que justamente la campaña tenía que ver con salud sexual y preservativos. Click!

Mientras tanto yo andaba noviando, después comprando departamento, luego organizando un casamiento, buscando vestido de novia, de civil, haciendo listas de invitados, de regalos, planificando viaje de luna de miel; así que supongo que era lógico que independientemente que nos siguieran ninguneando con el tema dinero, no me hiciera demasiado problema por lo que sucedía por el serpentario, digo trabajo.

Al regreso de mi luna de miel, vacaciones, y demases; nos ponen una jefa intermedia. Empezó con el pie derecho en varias cuestiones, pero pretendía hacer de madre acaparadora, y una a esa altura, cuando tuviste que arreglarte sola tanto tiempo cuando no sabías nada, ya no está para darle explicaciones a nadie de lo que hace, cómo lo hace o deja de hacer. Y como justamente para esa época reclutaron nuevas pichis, andaba como gallina turuleca con ellas y empezaron los problemas. Luego cuando todavía simpatizábamos un poco, pretendió que yo me pelee con mi jefa (la de siempre) y como para ése entonces no había tenido demasiados problemas me parecía que no debía involucrarme en una interna que no era mía y por supuesto no me puse en malas con mi jefa, y ahí la otra, la intermedia, ya me puso entre ceja y ceja.

(Como nunca antes Mafalda es la perfecta representante de la voz de la conciencia... parece que Mafalda era rugbier porque tiene la misma filosofía que mi marido... que no se malinterprete, son seres super pacíficos, pero por eso mismo a veces esa solución definitivamente debe ser la mejor - si me animo a probar les cuento qué tal me fue)

Mientras tanto, por mi vida había pasado un evatest positivo y unas cuantas ecografías. Sí señor, todo esto sucedía mientras estaba embarazada de MC. Cualquier problema de conducta o carácter que presente en el futuro ya sé a quién se los puedo atribuir... y una vez que tenía la excusa perfecta, la criatura me salió tan buenita, será posible!
Si los niños vienen con el pan bajo el brazo, la mía trajo además las tortas: estoy segura que si no hubiera estado embarazada esta jefa intermedia me echaba. Y si no me echó no fue por buena, se entiende, sino porque se le armaba tremendo despelote laboral que cuando se enteraran los de RRHH la echan a ella.
Bueno, en realidad por ahí me hubiera hecho rica si me echaban embarazada con el juicio que se podían comer, pero nunca lo sabremos.
Y está bueno porque si MC sólo con esto estuvo tentada de salir a ver por qué tanto lío dos meses antes, no me quiero imaginar si las cosas hubieran pasado a mayores.
Así es que me retiré a las 33 semanas de embarazo con licencia médica, más tres por maternidad, arreglénse sin mí.

Mientras MC terminaba de parecerse a un ser humano normal mi jefa terminó por hacer echar a esta jefa intermedia. Y sí, con mi jefa es mejor no meterse.

Terminada mi licencia por maternidad, mientras pensaba si volver, volver más tarde o no volver me tientan con que esta jefa intermedia no estaba más, que podía trabajar por proyecto y no por horas fijas, mientras tanto pusieron un jefe intermedio que era muy pero muy buena onda y terminó por convencerme. Definitivamente se necesitaba algo de presencia masculina frente a tantas hormonas.

Así es que volví a trabajar bastante contenta, porque a esta altura no hace falta aclarar que me estaba por volver loca en casa todo el día, y la alegría me duró algo así como... dos meses? En realidad no podía esperarse más. Pero siempre me gustó mi trabajo y eso supongo que compensaba.

Un año después de volver a trabajar, la gerente me convoca para que hiciera con ella parte de su laburo con gente de otros sectores. Yo, que estaba bastante contenta con lo que hacía, que no me demandaba más de lo que podía y fundamentalmente, no tenía casi ningún trato con gente de otros sectores intenté declinar la propuesta, pero aunque protesté no hubo caso.
Cabe aclarar que a la expresión "ocuparme con ella de ese trabajo" es un eufemismo para nombrar "ocuparme de ese trabajo".

Así pasé a integrar el famoso "grupo de los ocho" con gente más loca que en el Borda y el Moyano juntos. Pero como llegué a comprobar, los locos al menos son sinceros. Sea por casualidad o porque en definitiva integro el mismo clan logré llevarme muy bien con el grupo de los ocho, a pesar de que tenían fama de que mordían o algo peor.

Transcurridos unos meses desde mi incorporación al grupo de los ocho se anuncia que va a haber un ascenso. Por un lado no me hacía ilusiones porque había otra chica que tenía más antigüedad que yo, y más CV. Por otro lado, me hice algunas ilusiones porque supuse que no por nada mi jefa me había llevado con ella al grupo de los ocho. Y de hecho, renunció oficialmente al grupo pocos días antes del día fijado para conocer el nombre de la ascendida (parece la virgen!). Digo oficialmente porque en la práctica nunca la vi trabajar ahí (y en otras instancias tampoco, pero no viene al caso).
Llegado el día del anuncio del ascenso, no soy yo, ni la otra, sino una tercera, que de hecho había entrado sólo como pasante y ni siquiera correspondía que siguiera estando en el sector.

Si uno tuviera que ubicar el momento en la vida adulta equivalente a dejar de creer en Papá Noel y en los reyes, yo sé que es acá. Como con esas cuestiones, no es que uno no sospechara antes que no era tan así y que las cosas tan bellas en las que es tan lindo creer no cierran del todo bien, pero hasta ése entonces todavía pensaba que trabajar bien, cumplir con todo y todos y ponerse la camiseta de la empresa y del sector específicamente valían algo. En fin, ya dije que era como creer en los reyes, me di cuenta bastante tarde.

Si me preguntaran por qué me quedé tanto tiempo (tres años) en lugar de renunciar en ése momento (lo que estuve muy tentada de hacer) es porque entre otras cosas fui afianzando mucho mi relación con la gente del grupo de los ocho, y porque en definitiva en ése momento sabía que tenía la libertad de poder irme cuando quería. Y aunque tanto mi jefa como la gerente, o toda la plana mayor en general, reaccionen con indiferencia ante este hecho, la realidad es que a nadie que se cree ser superior le gusta que un subordinado no considere que le debe el sustento (o en este caso, la vida, más o menos).

Para ése entonces, la época del ascenso, es que más o menos se ubica el inicio de este blog. De ahí para este lado es historia conocida.

Hasta un miércoles hace algunas semanas donde veo que se saludan la gerente del sector con la de RRHH. Instintivamente esa combinación de gerentes no me gustó. Tuve razón cuando segundos después la gerente de nuestro sector me llama a su oficina....

(Continuará)


domingo, 7 de agosto de 2011

Paso parte

de enferma, razón por la cual no actualizo mi saga; y de paso, sigo apoyándome en Mafalda.

Se preguntarán ¿enferma de qué? (y si no se lo preguntaban, háganse los interesados igual). Un poco de los bronquios, como de costumbre, otro poco de la situación de mi trabajo, como no podía ser de otra manera, y fundamentalmente de las campañas para las elecciones primarias.

(Es posible que todos la tengan archi -mega-conocida esta viñeta, pero la miércoles que cuesta encontrarla!)

¿Es demasiado pedir mirar una tanda publicitaria con menos de cinco avisos de alguien que quiere ser presidente?
Lo más triste es que esto va a seguir hasta octubre. Creo que nos quieren ganar por cansancio. A esta altura, creo que diría que sí a cualquiera que prometiera dejar de bombardearnos con campañas.

Triste es también que seguimos haciendo política igual que hace cuarenta años.
Y que Quino no vuelva a escribir Mafalda. Y para qué, si al pobre hombre los políticos no le dan letra para hacer algo original.

miércoles, 20 de julio de 2011

A pesar de todo feliz día

Hoy hacemos un pequeño alto en la serie "Rumbo al desmepleo"
Y escribo sobre el día del amigo a pesar que no me convence del todo la fecha


Decir que esta es mi viñeta preferida de Mafalda es tan improductivo como decir que uno tiene mejores amigos. Para qué calificar a los amigos. ¿Los que no son mejores son peores? ¿O de segunda selección? Está claro que algunos son más cercanos que otros, pero para qué andar cuantificando la amistad?

Elijo esta viñeta de Mafalda en particular porque representa mucho lo que para mí significa ser amigo de alguien.
Porque es muy fácil ser amigo de alguien porque... coincidimos en muchas cosas, tenemos los mismos gustos, podemos compartir mucho tiempo juntos, festeja todo lo que digo, etc.
Creo que lo que hace filtro para los amigos no es el porque, sino el a pesar de...
Y si uno se lo pone a pensar, es de la única manera que yo puedo tener amigos, ya que los porque (virtudes) no son demasiados; en cambio sí tengo amigos a pesar de... mi carácter, que los aburro con mis pesares laborales, les descompagino cualquier programa de juntarse, me cuelgo para responder mails, y ni qué decir llamarlos por teléfono (no hoy, en cualquier día) y tantas otras cosas que me deben soportar y yo ni enterada.

En consonancia con lo que venía diciendo, ningún ejemplo mejor que blogger para demostrar cómo las personas pueden ser amigas a pesar de ser tan diferentes y coincidir en tan pocas cosas. Y en definitiva, está muy bueno que así sea. Al menos de otro modo sería muy aburrido.
Así que ahora sí, luego de tanta explicación, y fundamentalmente antes que termine, les deseo a todos muy feliz día.

lunes, 18 de julio de 2011

Rumbo al desempleo 4: Insert chip.... NOW!


Dicen los que saben, o los que pretenden saber, que los cinco primeros años de vida son decisivos para el desarrollo físico, intelectual y psíquico de una persona.

Hoy María Clara cumple esos famosos cinco años, todos los dedos de una mano, un plan quinquenal completo, un lustro entero. Y eso significaría que estos procesos deberían estar completos.

En cuanto al físico no nos podemos quejar, se estilizó mucho, y sobre todas las cosas, parece que heredó la genética paterna y altura no le va a faltar. Si después considera que es demasiado alta y que por eso no le quedan bien los tacos, o más aún no consigue novio porque es más alto que la mayoría de los hombres, que se le vaya a quejar al padre, que en este caso es el responsable absoluto.

En cuanto a los otros rubros, no sé muy bien que pensar.
En este momento de mi vida, precisamente "rumbo al desempleo" en el que me encuentro, quisiera pensar que tengo un tiempo extra para inculcarle el "chip" correcto.
Hasta el día que empezó el jardín de infantes estuvo rodeada de mujeres que trabajan. Su mamá trabaja, la señora que la cuida trabaja (sí, cuidándola a ella, y aunque no se lo hace sentir como que ella es un trabajo, se entiende que tiene una ocupación), mi suegra trabaja, mi hermana trabaja. Mi mamá no, pero siempre la ve ocupada atendiendo a mi papá, al punto que si mi mamá trabajara tendría que contratar a una persona para que lo cuide, así que aunque no remunerado, es un trabajo igual. Mis amigas más cercanas, también todas trabajaban.

Hasta ése momento, María Clara bien podría haber sido Ignacio en el increíble cuento de Mario Benedetti "En el reino de los cielos" cuando se da el siguiente dialogo entre dos chicos:

–¿Y qué hace tu hermana? –preguntó Ignacio
–Está casada con un médico. Un médico francés.
–Sí, claro. Pero ella ¿qué hace?
–¿Ella? ¿No te digo que está casada con un médico? Hace eso, nomás. Bueno, a veces mira la tele.

Después empezó el jardín, y se encontró con que muchas mamás no trabajaban. Y una de mis amigas fue mamá y dejó de trabajar. Y aunque ella no las conozca mucho, en mi trabajo, muchas son las mujeres que estudiaron una carrera, consiguieron un trabajo, un novio (en el trabajo) se casaron (o se juntaron) y apenas tuvieron el primer hijo, o a lo sumo el segundo dejaron de trabajar, sin planes de retomar sus actividades laborales. Mientras se dedican a llevar a los chicos al jardín, a llevarlos de un lugar a otro en auto, a hacer manualidades, a cocinar; algunas a los sumo se ponen a fabricar bijouterie, velas, jabones, a organizar ferias de ropa importada, o a lo sumo hacer un trabajo free lance.

Siempre me cuestioné mucho el hecho de trabajar y no estar tanto con ella. Lo que nunca me había cuestionado demasiado es el modelo que le estaba dando.
Hoy por hoy pienso que tal vez sea más saludable instalarle el chip que nuestras abuelas le inculcaban a nuestras madres (o nuestras bisabuelas a nuestras abuelas): lo importante es conseguir un marido que te pueda mantener a vos y a tus hijos, y tu misión en la vida es crear un hogar feliz para tener un marido y unos hijos felices, y ahí reside la felicidad de la mujer.
Claro que hay que aggiornarlo un poco, una carrera hay que estudiar igual, porque así es más fácil conseguir un buen marido hoy en día (lo de bueno en realidad está por verse, pero al menos que tenga plata), pero hay que tener en claro que la carrera es eso, fundamentalmente no sentirse menos que otras mujeres, algún hobby hay que tener, y si es más o menos rentable mucho mejor. En vez de tejer, bordar, y lavar ropa a mano, hoy en día al ama de casa se le exige que vaya al gimnasio, después se siente en una confitería a tomar café con su notebook y que vaya a un seminario sobre decoración de interiores o similar.

Mi madre, quien no es profesional, y quien desde que se casó de dedicó a ser exclusivamente ama de casa, en ningún momento dudó en que el chip adecuado para sus hijas era ser profesionales y trabajar de lo que se había estudiado. Claro que también pretendía que fuéramos buenas amas de casa, y al día de hoy todavía lo pretende (va mal conmigo, y con mi hermana muchísimo peor); pero en ningún momento planteó algo así como que de grandes podíamos ser solo amas de casa. No sé si no entendimos bien el mensaje y en realidad nos estaba diciendo que estudiaramos para trabajar unos años y después seguir el camino de la mayoría de las mujeres de su generación, o habrá sido frustración propia, ya que quiso estudiar pero para mi abuelo las mujeres eran para tocar el piano, pintar sobre porcelana y demases, o bien nos veía un tanto feuchas como para conseguir un buen marido con relativa facilidad!

Ahora todavía estaré a tiempo para cambiarle el chip a María Clara?
O mejor aún, será que todavía no está definido del todo?

Yo sé que hoy en día mi frustración respecto a mi profesión y a mi trabajo en particular están en el punto más alto jamás alcanzado, y eso es mucho decir, porque no es que mi vida laboral fuera un camino de rosas precisamente; y todo esto supongo que nubla mi juicio actualmente; y mucho.

Pero no puedo dejar de preguntarme, no sería más feliz si le inculcara que lo mejor que le puede pasar es ser una ama de casa moderna?

Y pensar que hace cinco años, a esta hora todavía no sabía que María Clara era una nena. Yo sé que tener nenas es mucho más lindo a la hora de comprarles ropa, juguetes, aún son más parlanchinas y suelen conversar más (y cuando somos viejos nos atienden mejor), pero cuando uno tiene un varón definitivamente se libera de estas deliberaciones.
Por suerte no se puede elegir (porque si tuviera que elegir el sexo de un futuro bebé, no sabría cuál!).

Pero qué mala pata vengo a tener que me encuentro al borde del desempleo cuando mi hija está cumpliendo cinco años.
Y qué mala pata tiene María Clara de tener estos padres que la encargaron para que naciera en la época de las vacaciones de invierno, tanto por vacaciones (porque no hay nadie) como por invierno (porque le gusta celebrar su cumple al aire libre).

Por supuesto que la madre de María Clara agradecida, porque es tan colgada como madre y como ama de casa moderna que no averigua seis meses antes por salones o por el alquiler de inflables ni por disponibilidad de animadoras, que le viene fantástico que ya por tradición el cumple se festeje más o menos en noviembre.




miércoles, 13 de julio de 2011

Rumbo al desempleo 3: No me pueden ver tranquila

El capítulo de hoy, muy breve. Por un lado porque estoy redactando un proyecto que en definitiva no le tengo ninguna fe, porque no me gusta ni es un trabajo que quiera hacer aunque con esto no me echen, pero no puedo dejar de hacerlo porque sino me echarían con más motivos. Pero no me sale, estoy totalmente bloqueada, sin ganas, sin inspiración y con mucha bronca porque no me dejan ni siquiera irme en paz. Complicado todo.
Por otro lado, corta porque además de tener que redactar este maldito proyecto, lo estoy haciendo estando bastante enferma.

Entonces hoy fui por la correspondiente justificación, el médico no estaba muy locuaz y me extiende la ansiada notita. Yo lo único que escuché es reposo por 48 horas. Triunfante me hice del ansiado pasaporte al no trabajo por dos días y partí rauda a mi casa porque no es cuestión de estar más tiempo en el médico del estrictamente necesario. Volviendo a casa me di cuenta que ni le pregunté ni me dijo lo que tenía.
Entonces miro a ver qué me habían puesto en el certificado y me encuentro con lo siguiente:


Más que los últimos 4 caracteres que a mi juicio rezan "48hs" (y eso porque lo sabía de antemano) no entendí ni una letra.
Si alguien tiene un diccionario letra-de-médico/español o es un poco más avispado que yo agradezco sobremanera que me hagan la traducción. Es que si antes de entregar el certificado tengo que justificar verbalmente mi ausencia no tengo la menor idea qué tengo que decir.

martes, 5 de julio de 2011

Rumbo al desempleo 2: Reconciliación


Tenía tan sólo seis o siete años la primera vez que los números me hicieron feliz: como premio a la mejor alumna de matemáticas de segundo grado me hice acreedora al derecho a izar la bandera dos veces.

A los ocho años ya decía que quería ser contadora, algo festejado por toda la familia, quienes no se daban cuenta que me gustaba la parte de contar, y que apenas me topé con una ley, impuesto, declaración jurada me volví completamente analfabeta en aquellas cuestiones. Pero en ése momento era motivo de orgullo que a tan tierna edad ya me hubiera decantado por tal carrera.

A los diez años, y despuntando los primeros signos de ser una obse, comencé a amar la geometría con su exactitud; y si a eso le sumamos mi amor por las casas, me orienté hacia la arquitectura. Los números y yo seguíamos manteniendo una relación idílica.

Años más tarde, ya en la facultad, me encontré con una profesora, ingeniera ella, que decía que había ingresado a esa carrera porque le gustaba la perfección; y se desilusionó cuando se dio cuenta que un instrumento podía ser más o menos exacto pero nunca perfecto. Ok, por lo menos no estudié ingeniería.


En los últimos años entre inflación, cuentas a pagar y recibos de sueldo que crecen menos que una petunia en la Antártida; la relación entre los números y yo había comenzado a desgastarse. Pero no iba a permitir que eso sucediera.

Decidí ignorar todos los intentos que hacen para lastimarme:

Desde que dejé de fijarme cuánto salen las cosas en el supermercado; y desde que no miro la hora cada tres segundos cuando estoy yendo a trabajar soy mucho más feliz.


Claro, hay que ver lo que me dura la posibilidad de comprar sin mirar lo que salen las cosas si sigo sin mirar el reloj cuando estoy yendo a trabajar.

La felicidad completa no existe.

miércoles, 29 de junio de 2011

Rumbo al desempleo 1: El presente de los presentes

Hoy comienza una serie de entradas, y creo que el título es más que sugestivo. Creo que lo único que queda por determinar es si gano una indemnización, una úlcera, la posibilidad de bañar a más de uno de arriba a abajo como debería haber hecho hace mucho... o todas estas posibilidades juntas. Pero la situación no dá para más. De momento aprovecho a hacer estas últimas reflexiones respecto a mi empleo actual... y después el diluvio! Creo que me preocupa no tener material para continuar el blog después, pero mientras aprovecho.

La entrega de hoy: Regalos



A mí me encanta el tema de los regalos. Tanto recibirlos como hacerlos. De hecho creo que más vieja me vuelvo, más me inclino por el placer de hacer regalos antes que el de recibirlos.

Desde hace un tiempo a esta parte llegué al punto de implementar una planilla donde vuelco ideas de regalos para las distintas personas importantes que hay en mi vida, así llegada la ocasión tengo mayores chances de sorprenderla con algo de su agrado. Así le regalé un hornito eléctrico para aromaterapia a una amiga medio esotérica que al trabajar con niños se le complicaba el tradicional con velas por el tema seguridad; a mi jefa 2 tengo anotado desde hace un tiempo que le gustan las plantas con flores azules, así que tengo medio resuleto el tema del día del amigo (lo único difícil será conseguir plantas con flores azules, que no son tan comunes, pero la idea está). También fueron muy bien recibidos un cooler para la notebook de mi hermana que levanta temperaturas dignas del planeta Mercurio, un portarretratos digital con una selección de fotos de MC para Facundo (idea que puede repetirse con abuelos) una balanza de cocina profesional para mi madre, y sin ir más lejos, hoy acabo de anotar en la listita el sacacorchos automático a pilas que me llegó por Groupon que calculo hará las delicias de mi padre.


Nunca entendí demasiado eso de regalar un Gift Certificate. Sí, ya lo sé, es muy práctico, ya que dicen que más del 50% de los regalos se terminan cambiando, pero en qué pensó la otra persona al hacerte ese tipo de regalo?

Los regalos dicen mucho, en un cumpleaños recibí dos sweaters uno me iba bien y el otro era exactamente el doble de ancho! Cuando lo fui a cambiar la vendedora me miró y volvió a mirar el sweater y dictaminó "el que te regaló esto debe odiarte"

De la misma manera mis tías han sabido hacerme regalos de mucho, muchísimo dinero... pero en dinero. Que terminaba convertido en cualquier cosa menos en un regalo (sí ya sé, culpa mía, la intención era buena). En definitiva, si con ese dinero me hubieran comprado un regalo seguramente serían regalos que recordaría hasta el día de dejar este mundo, en cambio el dinero se fue diluyendo la mayoría de las veces. Igual reconozco que en epocas de poca expericencia y bolsillos flacos, tener unos billetes en la billetera era un excelente obsequio.

Ahora bien, pasemos de la parte afectiva al ámbito laboral. Quien haya leído al menos una entrada de este blog puede rápidamente llegar a la conclusión que los afectos y el trabajo en éste caso están más bien divorciados.

En mi trabajo, proximamente supongo que ex-trabajo, pasamos de no regalar ni un saludo de feliz cumpleaños a hacer regalos extravagantes... y por cualquier motivo.
Cuando yo me casé y cuando nació MC, de más está decir que atravesábamos la época de no regalar ni los papeles que ibas a tirar a la basura. Pero como para mí los regalos van ligados a los afectos poco me importaba.
Con el tiempo, empezaron con la cultura "regalera": primero para los cumpleaños. Se propuso que juntemos dinero para todos los cumpleaños (sí, como no podía ser de otra manera, mi cumpleaños fue en junio, y esto se propuso en julio). Por lo único que protesté era porque me parecía que no podíamos ir 20 a cenar a la casa de la cumpleañera que se había gastado un aguinaldo en comida y bebida con un regalito, el mismo que se le hacía a otra a la que encima había que hacerle el brindis en la oficina, pero bueno, fui tratada de materialista. Sí justo yo. Esta costumbre pronto cayó en el olvido (sí, adivinaron, antes que yo volviera a cumplir años)

Después empezaron con los nacimientos. Comprar regalos para recientes madres por las que no siento ninguna simpatía (sino más bien todo lo contrario) no me hacía mucha gracia. Lo peor es que estás en la encrucijada de no poner dinero y quedar como que lo único que te importa es esa pequeña suma; y aportar haciendo que no pasa nada... cuando mi intención es la contraria!

Después vinieron los casamientos. A los casamientos nunca se invita a todo el sector, pero para el regalo tenemos que aportar todos. No dije nada respecto a invitaciones porque iba a quedar materialista como en el tema cumpleaños (y cuando yo soy la invitada a uno de esos casamientos, es por una relación de amistad con la persona en cuestión y le hago otro regalo aparte). De más está decir que una vez, a la gerente se le había puesto en la cabeza que a una que se casaba había que regalarle unas ollas Essen. Como no conseguía quien las vendiera, y no pudo comisionar a alguien para el encargo... le terminó dando el dinero en un sobre!

Ahora vino la nueva moda: Los regalos de "convivencia". Ya no me importa que me tilden de materialista a esta altura pero en general, la lógica en las relaciones sociales eran: los novios deciden casarse y gastan en una fiesta, vas con un regalo; se van a vivir juntos sin participar a nadie, destinan ese dinero a equipar su casa...
En fin, la mía será una lógica materialista, pero la del resto no es por bondad sino que la que no recibió un regalo de "convivencia" está por irse a vivir con su novio y espera recibirlo.

En el transcurso de éstos últimos tres meses sumamos un casamiento, tres nacimientos, dos convivencias, y ahora acabo de recibir un mail para recolectar para otras dos convivencias.


De repente me sentí como Carrie Bradshaw la protagonista de Sex and the City en el genial capítulo "A Woman's right to shoes" donde expone su indignación de por qué si uno no se casa ni tiene hijos nadie te celebra nada en la vida (porque cumplir años, cumplimos todos). En lo que a mi trabajo se refiere soy soltera y sin hijos, a menos que me divorcie y me vuelva a casar o tenga otro hijo... algo que no creo que llegue a hacer en el escaso tiempo de vida que me queda en esa organización

¿Los demás pensaron alguna vez según esa lógica? ¿Qué signifiacado le dan a los regalos?




domingo, 19 de junio de 2011

El padre de esta criatura cumpleañera


Y llegamos a los tres años. Siempre pensé que iba a festejar más si llegábamos al tercer aniversario. Pero entre el día del padre, el finde gris y mi eterno conflicto laboral irresolutible (estos días un poquito más) se complotaron para que sea más fácil dedicarle el tercer aniversario a una sola persona. Viene a ser algo así como el sponsor de este blog.
Porque cuando se me ocurre bloggear en la hora previa de la cena, lo veo llegar y le pregunto "¿y hoy qué te gustaría cenar?" que en nuestro lenguaje viene a ser "dejame tranquila que hoy no tengo ganas de cocinar, no ves que por algo todavía no preparé nada"... entonces este buen hombre deja sus cosas, se saca la pilcha para que no se le ensucie, se lava escrupulosamente las manos, se dirige a la heladera... y busca el imán en cuestión para llamar al delivery. Y todo él solito.
Otras veces mientras yo le dedico tiempo a este hijito virtual, él se tiene que dedicar a nuestra hija real. Y la pone a mirar partidos de rugby para que aprenda las reglas "pero así no se pega a otros chicos eh?". Menos mal que las nenas no juegan al rugby.
Este santo varón también se ve privado en algunas ocasiones de ir a dormir con su esposa... y se ofende tanto pero tanto, que se lleva su notebook a la cama. Y bueno, antes que a otra mujer....
Todo esto por no mencionar la cantidad de post que ha inspirado este señor, queriendo o no (por como lo dejo parado a veces, más bien pareciera que no)

Como se ve, detrás de un pequeño blog, siempre hay un gran hombre.

No me resta más que felicitar entonces a todos los que han hecho posible estos tres años de blog, considérense todos saludados, a pesar que en esta ocasión no pude hacerlo personalizado.

Y feliz día a todos los padres, porque está a la vista lo triste y aburrida que sería la vida sin ellos (por no mencionar cuánto los necesitamos realmente).


lunes, 6 de junio de 2011

De ayer, hoy y siempre

(Como no podía ser de otra manera, hago uso y abuso de uno de mis preferidos)


En la edición de ayer de La Nación, en primera página salió la siguiente nota:



Muy bien, cual fiel lectora de Rayuela o de la serie Elige tu propia aventura, vamos a la página 25:
Si les interesa el artículo y aún no lo han leído es mejor que lo hagan on line, yo lo que quería era señalar la secuencia de las páginas en la edición impresa, y cuál fue mi impresión esta vez que, cosa extraña, lo estaba leyendo más o menos de adelante para atrás y no al revés como suelo hacer.
Muy bien, terminamos de leer la nota, los nuevos argumentos, héroes, villanos y demases y doy vuelta la página para encontrarme con la publicidad a doble página del anticipo de los espectáculos de vacaciones de invierno ofrecidos por Club la Nación:

Veamos, página 26
y sí, seguimos en el domingo 5 de junio de 2011

Veamos: Mickey Mouse y Minnie, Blancanieves, Cenicienta, Alicia en el País de las Maravillas, El sombrerero... no fueron creados exactamente en este siglo.
Sigamos... Flavia y su ola verde? Por un momento creí que había agarrado un diario de 1987
Pero si vamos a hablar de siglos, qué mejor que Robin Hood. Le gana por varios siglos a todos los anteriores.

Vamos a la parte inferior de la página:

¿La novicia rebelde... no fue inspiración de muchas niñas (y niños supongo) hace como... 45 años? ¿O se nos volvió a rebelar contra una causa más modernosa ahora?
¿El Ratón Perez habrá encontrado un nuevo empleo, o seguirá siendo el encargado de buscar los dientes de leche a cambio de regalos en lo profundo de la noche como hace desde tiempos inmemoriales?
Y lo más sospechoso de todo... en ése cartel Tom y Jerry parecen haber hecho las pases. ¿O será sólo para la foto?

Por último vamos a la página 27 con las novedades en cine:


Se estrena linterna verde... será que le pusieron una lamparita de bajo consumo que le cambió los poderes o algo? Porque por lo demás parecería la misma historia que se leían en la infancia de nuestros padres.
Aliens. ¡Pero qué gran idea! Los aliens siempre son tipo mutantes no? Bueno al menos ellos deberían presentar una novedad respecto de sus antecesores seguramente. Bueno no, no estoy tan segura.
Pero calculo que para los que compartimos generación, la vista se habrá desviado inmediatamente hacia abajo a la izquierda. Sí, sí señores y señoras los Pitufos están de regreso. Y en 3D, lo que les otorga algo más de humanidad. Supongo que el problema es que entonces ahora para Gargamel y Azrael no resultarán tan apetitosos. ¿Un poco difícil no?

Cuando termino de leer estas páginas me pregunto si realmente lo habrán puesto la nota y la publicidad tan juntas, y la verdad me suena a que sí.
Puede ser que aún no hayan tenido tiempo de llevar a la pantalla o a las tablas a estas nuevas creaciones de la literatura, pero después de todo, aunque no reluzca mucho de nuevo bajo el sol, los clásicos nunca dejan de tener su encanto.