
Con esa frase, evito decir "me voy de vacaciones". El motivo por el que quiero evitar el término vacaciones no tiene que ver con que me genere culpa ni nada similar, porque de hecho la mayoría de la gente ya se fue, volvió, y hasta está planeando las de invierno o del año que viene.
Las razones por los que le esquivo a la palabra vacaciones son los siguientes:
1) El año pasado mi experiencia con las vacaciones fue bastante nefasta:
La primera vez mi papá se descompuso muy mal.
La segunda casi mato a alguien (y no tirándole el auto encima precisamente, sino que me hicieron enojar mucho)
La tercera fue entre medio de perder un ascenso y un infarto de mi papá
La cuarta con un pequeño episodio que también es preferible olvidar.
(Ahora que me doy cuenta, por ahí es en castigo, demasiadas vacaciones el año pasado...)
Ahora, el
preestreno de estas no-vacaciones (sí, intentemos engañar al destino diciendo que no lo son) fue una
larguísima noche doblada en dos, que me hizo acordar mucho a una noche de contracciones, y una consecuente visita a la guardia esta mañana. En realidad no me fue tan mal, no me están operando de la vesícula como yo me imaginaba (no exagero, dolía muchísimo!!!) fue sólo un cólico, así que me mandaron a casa (lo que el médico no sabe es que también me mandó de "vacaciones") con la indicación de tomar 4
sertal forte por día, no consumir
lácteos (no recuerdo cuánto hace que no tomo leche, sólo voy a extrañar un poco el queso), frutas y verduras (puedo vivir sin ellas, especialmente sin éstas últimas), fibra (¿Y eso qué es? Yo no como aserrín) y evitar el exceso de dulces y ponerme nerviosa.
Con semejante plan alimentario, me están empujando directamente a nutrirme casi exclusivamente de mariscos, asado y pastas (me aguaron las
pizzas de Manolo, podría las sin queso, pero qué es una
pizza sin queso?).
2)
Ultimamente la palabra "vacaciones" mete mucha presión. Primero por los preparativos. Los detesto cada vez más. Es que después del esfuerzo y angustias de buscar una malla uno ya necesitaría vacaciones extra. Por suerte este año no compro malla y la única prenda de vestir que necesitaba la conseguí con relativa facilidad, aunque a un costo relativamente alto, pero no importa.
Por otro lado, la presión viene porque pareciera que en el cada vez más breve lapso de tiempo, uno debiera leer todo lo que no alcanzó a leer en el año, broncearse lo suficiente como para lucir "veraneado", salir a comer a todos los lugares característicos de la zona en cuestión, pasear, mirar amaneceres,
atardeceres, no pelearse con la familia, hacer buenas compras, volver a dormir como la gente, etc, etc, etc. Encima de todo, descansar... Me hace acordar a una jefa que yo tenía que cuando volvías de vacaciones te preguntaba con
carita maliciosa: "descansaste? la pasaste bien? (
tenés que decirme que sí porque no te
imaginás lo que te tengo preparado)"
3) Yo sé que esos tiempos se fueron para no volver, pero "vacaciones" para mí eran las de mi infancia (y adolescencia, y un poco más también) esas de "toda la temporada", en un mismo lugar. Tal vez uno hiciera menos cosas, fuera bastante rutinario (había ocasiones en las que
rogábamos por un día feo, cansados ya de tanta playa), se saliera menos, pero qué bien que la
pasábamos y cómo lo extraño!
Así que aunque parezcan vacaciones, sólo me voy unos días, todo, como el título del blog indica, bastante "a la que te criaste": ni sé bien cuántos días, intentando reducir los preparativos, el equipaje y los nervios al mínimo posible, y con las únicas pretensiones de volver a dormir como un ser humano normal y no hacer nada de nada. Veremos si sale, no debería ser tan difícil.
Aunque no sean vacaciones, creo que mínimamente al volver debería empezar a publicar cosas un poco más alegres porque me acabo de dar cuenta que vengo con una seguidilla de entradas demasiado qujosas.