sábado, 22 de enero de 2011

Multiple Choice

Como intuía más abajo, las cosas fueron surgiendo de tal manera que sin darme cuenta me encontré organizando unas vacaciones junto con mi pequeña familia... y mis suegros.

Considerando que la relación es muy buena, supongo que es una situación bastante natural; aún más si le sumamos que Facundo es hijo único y María Clara nieta única (y yo espero ser nuera única, no voy a ser menos)
Así que si bien preferiría pasarlas con mi familia nada más, sería egoísta de mi parte no consentir en este experimento.

Como mucho tiempo no tuve de pensar acerca de este receso estival durante los últimos días (no en vano estoy sin dormir, y aún tengo un par de preparativos pendientes) me surgían dudas que comparto con mis fieles lectores:


1.- Así como cuando uno veranea con sus amigos más íntimos a quien conoce muchísimo, pero con quienes jamás se convivió antes, los grupos se organizarán:
a) Los nenes con los nenes (pescando supongo) y las nenas con las nenas (quisiera saber haciendo qué)
b) Cada matrimonio con sus hijos solteros (y bueno, mis suegra ya estaba cansada del churrasquito a punto medio y los zapatitos lustrados a diario)
c) Segunda luna de miel para los jóvenes, segunda oportunidad de (mal)criar un descendiente los no tan jóvenes (Igual no se me ocurre adonde podríamos salir ahí, aunque mis suegros cuidaran a la criaturita)

2.- La alimentación será:
a) Extremadamente balanceada según los dictámenes de mi suegra cuando se pone en modo Perricone
b) Un problema porque nadie quiere cocinar
c) Un problema porque, nobleza obliga, todos quieren cocinar (todas más bien)
d) Un problema que deberá solucionar el dueño del restaurante o del delivery

3.- Mi suegra estará:
a) En modo lagarto, teniendo que respetar su descanso
b) En modo síndrome de déficit de atención donde nos tendremos que esforzar por seguirle el ritmo (y la corriente)
c) En modo dependiente (más absorbente que un pañal huggies)

4.- Las conversaciones con mi suegra versarán mayormente sobre:
a) Vida y obra propia y de su marido
b) Problemas, internas y chusmerío (por no poner "puterío") en su trabajo y en asociaciones a las que pertenece
c) Elogios y logros de sus sobrinos
d) Los problemas que yo podría (según su óptica) llegar a tener en mi trabajo
e) Crianza de la descendencia
f) a, b y c son correctas

5.- En el caso que b sea correcta en la pregunta anterior, el porcentaje de la gente que yo conozco de toda la que nombra estará cercana a un:
a) 100%
b) 75%
c) 50%
d) 25%
e) 1%

6.- A la hora de volver:
a) estaremos descansados, bronceados y felices
b) estaremos aturdidos de escuchar acerca de tantas cuestiones que no nos interesan, de tantas anécdotas que ya escuchamos unas veinticinco veces y acerca de gente que no conocemos
c) estaremos los tres (o cuatro) extrañando profundamente a mi madre

7.- Entre mi suegra, Facundo y MC (mi suegro creo que se salva) me dejarán leer:
a) menos de una página
b) medio libro
c) un libro
d) dos libros
e) tres libros
f) me aburriré tanto que no me van a alcanzar los seis libros que llevo

8.- De vuelta en Buenos Aires:
a) Comenzaremos a buscar casas grandes para vivir los cinco juntos porque nos extrañamos
b) Estaremos atentos a ver si se vende algún departamento en el edificio de alguna de las dos familias, porque nos extrañaremos mucho, pero no tanto como para vivir en la misma casa
c) todo muy lindo pero taza taza, cada uno a su casa
d) Tomaremos en cuenta cualquier oportunidad de trabajo en Jujuy o Formosa, mientras que mis suegros comenzarán a mirar con cariño la Isla de los Estados
e) Una familia se irá en vuelo directo a Laponia y la otra a Base Marambio

El que acierte más puntos puede ganarse unas vacaciones con mis suegros. Eso sí, después no me digan que no están advertidos. También significa que me conocen más de lo que yo me conozco a mí misma y eso no está muy bueno que digamos (ni para mí, ni para ustedes, vaya mente retorcida de adivinar qué hay en una cabeza tan liada como la mía)

Calculo que los leeré a la vuelta, en parte porque quitando blogs y afines no creo que tenga muchas ganas de conectarme para encontrarme con mails pidiendo SOS; y por otro lado por esos parajes dudo mucho que sea muy fácil conseguir wifi; así que estaré virtualmente incomunicada (y realmente, veremos)

Y cerrando el post y hablando un poquito en serio, espero que muchos se vean muy pronto sometidos a semejantes preocupaciones e inconvenientes

miércoles, 19 de enero de 2011

Vil plagio

Cortito y al pie (sí, agenden la ocasión, yo siendo breve)

Esta mañana cuando me levanté me encontré con esta viñeta en la última página de La Nación:
(Enero de 2011)


Acaso Max Aguirre se piensa que plagiar a Mafalda es como encontrar cualquier historieta que nadie recuerda en la biblioteca de la abuela

(Allá por los 60 o 70)



Además de ser uno de los mejores de Mafalda, creo que mi casa está un poquito más caótica que esta última... además de no saber muy bien cual vendría a ser por ahora "mi casa"

Será justicia.

Es todo.

Por ahora. Tenía intenciones de publicar un post pre vacaciones, veremos si llego antes del sábado. Al post y a las vacaciones.

domingo, 9 de enero de 2011

Barajar y dar de nuevo



El primero de enero, como para empezar bien el año, se descompuso mi auto, o mejor dicho, el auto que yo más uso, en esta familia todo es de todos (menos mis cosméticos). No parece nada grave, de hecho ahora mágicamente anda bien, pero igual no lo usamos hasta que no lo llevemos a que le hagan un chequeo médico completo.

El domingo 2 nos enteramos del fallecimiento de un amigo de la familia. Está bien que era un hombre grande, que tenía muchos problemas de salud, pero nada parecía indicar que en los últimos días su estado se hubiera agravado aún más. Además de todo era uno de los pocos amigos vivos que le quedan a mi papá, lo vienen abandonando seguido el resto.

El lunes (cuando tenía las uñas recién-recién pintadas) voy a buscar un libro a una biblioteca, elegida con mucho esmero y cuyo precio era acorde al esmero con que se la eligió, cuando la madera hace un ruido indescriptible y se desbalancea toda. Por suerte tiene arreglo, pero el piso y una mesa de casa se volvieron unas improvisadas bibliotecas, y esa no era la idea. Tampoco la de pagar por buenos muebles, para que, precisamente no "duren"...

El martes se me descompuso mi planchita preferida. Esta en UTI y no se sabe si se recuperará. La situación no es sumamente apremiante, quedaron otras dos en casa (en una época supe tener cinco, así que no se me espanten) pero tengo miedo que ésta no se recupere y no poder conseguir otra igual (estuve mirando nuevas. Traen tanto invento que entendí menos que si me hubiera ido a comprar un amoladora).
En el mismo paseo aprovecho para comprarle una billetera a mi papá por Reyes. Veo una, me gusta, entro, pregunto el precio, $190, me parece caro, pero hoy en día qué son doscientos pesos? La compro, salgo feliz con mi compra, todo para encontrarme que a menos de una cuadra venden la misma, al mismo precio... sólo que sin la primera de las tres cifras. Pequeño detalle.

El miércoles en casa hablamos todo el día de los reyes, antes de la cena MC ya quería prepararles el pastito, el agua "mami, así está bien?" (cuando ya había llenado tres baldecitos de 2 litros cada uno) "sí, me parece que sí"... "bueno, si se quedan con sed por ahí nos despiertan y los puedo ver"... "no te hagas ilusiones hija, cualquier cosa toman de la pileta"... "Puaj!!! Pobres camellos!") la colación :"Pero y si a los reyes no les gusta el pan dulce?" "no te preocupes hija, ellos comen de todo" (y además a tus abuelos les encanta el pan dulce de la Antigua Belgrano). A eso de las ocho de la noche llama Melchor, alias marido, diciendo que no puede venir esta noche, ergo los regalos no pueden venir, y en este maldito lugar no podés comprar ni un cuaderno con pinturitas como para no romper la magia de la mañana de reyes.

El jueves por la mañana duermo mal, como dormí mal siempre en la noche de reyes cuando era chica, pero por diferentes motivos. No quería que MC se enfrentara a sus zapatitos sin regalos en una mañana tan especial, así que estoy atenta a que no se despierte antes que yo le pueda dar una explicación.
"Los Reyes se equivocaron, no sabían que estábamos acá en el country y dejaron las cosas en casa... papi te trae los regalos esta noche".... "Está bien (un tanto decepcionada, onda no está todo "tan bien") pero, cómo sabían si yo les puse los zapatitos acá y les dejé todo preparado acá" "Bueno, papi se ocupó no te preocupes. A los reyes les dio helado porque hacía mucho calor" (de hecho será una buena manera de explicar la falta de existencias sin incumplir la regla familiar de compartir todo lo que tenemos).
Podría haber hecho como mi amiga española, que como allá todo baja por lo menos un 50% después de reyes, dilata la festividad, aludiendo que "no se portaron tan bien como esperaba" y de paso refuerza la creencia y obtiene un beneficio pedagógico... pero no soy tan dura como creía, y además este último tiempo MC se viene portando tan bien que ahí sí que mi hija terminaba de enterarse que los reyes no existen (ehhhhhhh... todos sabían no?)
Más tarde, cuando me propongo salir temprano de Trabajo Nº1 para poder comprar el regalo de cumpleaños a mi ahijado en el interín me cae tanto trabajo que no sólo llego media hora tarde a Trabajo Nº2, sino que además me quedan tres asuntos pendientes en Trabajo Nº1. Todo para llegar a trabajo Nº2 y encontrarme que la presentación que había preparado hacía una semana para el día siguiente, para no andar corriendo después, estaba tal cual yo la había dejado; con lo cual igual tuve que correr todo el resto del día (y madrugada del día siguiente) haciéndole los últimos ajustes.
Cuando llego a la noche, con la ilusión de verle dos segundo la cara a mi hija cuando se encuentre con sus regalos que me llevó días terminar de conseguir, me encuentro con que "me estaban esperando" para abrir los regalos, pero dado el volumen de uno de ellos, ya la sorpresa no era tan sorpresa como esperaba.

El viernes era la citada presentación en Trabajo Nº2. Además de la bronca que me dio tener que sacar todo de la galera a último momento, me dio muchísima rabia esto de tener que "estar a disposición" todo el tiempo de terceras personas que organizan los eventos cuando les viene bien a sí mismas... Si termino 2011 con todas mis jefas vivas, creo que va a ser un triunfo. Aparte de todo, cuando estaba imprimiendo la presentación la impresora se me atascó unas 80 veces (para unas 60 páginas)... todo un record. Mi notebook favorita se pone en difícil a la hora de encender.

Ayer mi ahijado cumplió dos años. Con lo que me gusta comprar regalos, tuve que hacerlo a las apuradas y no conseguí el que quería. Igual el sucedáneo estuvo bueno, fue original y le gustó tanto a la criatura como a los padres de la criatura... el problema fue no les funcionaba el aire acondicionado. Todos hicimos nuestro mejor esfuerzo, pero el pobre cumpleañero al final no se aguantaba ni él mismo

Hoy, mientras recordaba con nostalgia vacaciones de años anteriores y maldecía porque todavía no había planes vacacionales a la vista vuelve a llamar mi suegra para insistir en vacaciones en conjunto. Todo bien con mis suegros, no viene por ahí la cosa, pero el destino no me entusiasma y mucho menos no poder estar "en familia" durante las vacaciones, tampoco decidir dónde queremos ir a comer o salir donde tenemos ganas cuando tengamos ganas de hacerlo, o estar dándole charla a mi suegra en lugar de tirarme a leer un buen libro. Sí, ya sé que en un momento en el que estamos decidiendo una inversión y en el que además estamos con bastante incertidumbre respecto de la situación económica nacional, donde todo indica que aún en el mejor de los casos es mejor ser cautelosos sobre todo con los gastos superfluos que andar dándonos la buena vida; que te inviten a unas vacaciones gratis, donde además de todo casi que gastamos menos que si nos quedáramos en casa no es nada poco. Pero estoy muy cansada y esa no era precisamente mi idea de descanso.

Mañana, entre tantas frustraciones, tanto trabajo atrasado, y que tengo buena parte de la tarde libre, y si a eso le sumamos el 2x1 de Freddo de los lunes, sospecho que como si todo lo anterior hubiera sido poco, además de todo rompo la dieta.

Ya sé que en la mayoría de los casos son pavadas, no son cosas irreemplazables tampoco, lo único realmente lamentable y sin solución es la muerte del amigo de la familia, pero digo yo una cosa, no podía empezar un poquito mejor el año?
No deja de darme vueltas por la cabeza la idea de hacer como en una mano de un juego de cartas: barajamos y damos de nuevo. ¿Pero con un año, cómo se hace?



viernes, 31 de diciembre de 2010

Deseos





Nuestras abuelas o bisabuelas, en su juventud, es probable que hayan soñado con máquinas que lavaban platos o ropa, caldo en cubitos, salsas en lata, frutas en conserva sin necesidad de hacerlas una misma, heladeras que se enfrían solas, sistemas por lo cuales no hace falta salir todos los días a abastecerse.
De la misma manera nuestros abuelos o bisabuelos probablemente hayan soñado con motosierras, frenos abs, teléfonos para usar en cualquier lado (o eso las abuelas más bien)


Ahora yo ando necesitando paciencia en cubitos, energía en píldoras (no, no me vengan con el Berocca Forte, Centrum, Supradyn y demases que ya los tomé y no sirven), buen humor en aerosol y alguna máquina que haga desaparecer gente indeseable, del trabajo especialmente.
Ah, también pisos autolimpiantes! No es sólo por comodidad, creo que nadie se da una idea lo que mejorarían las relaciones materno filiales con un invento de esa envergadura, sería un bien para la humanidad.

Pero como si llegara a pedir algo de todo esto para el 2011 hay altas probabilidades que el fin del año que comienza me encuentre altamente desilusionada, me conformo con deseos más clásicos y modestos: Que dentro de un año no falte nadie (y si alguien se quiere sumar, aunque de momento no lo esperamos será sumamente bienvenido), salud para todos... y por supuesto dinero para disfrutar mejor todo lo anterior! Pero que no venga acompañado de dolores de cabeza a nivel laboral, por favor.


Se extraña la recorrida por los blogs, y también escribir en el mío; pero ambos trabajos se ocuparon de que tenga suficientes problemas como para lograr que no tuviera energía ni para teclear tres letras seguidas. De hecho tengo que terminar una presentación para el viernes que viene (no sé a quién miércoles se le ocurre esa fecha para hacer presentaciones) y con tal de distraerme de eso logré retomar el blog (de algo tenía que servir tener una presentación un 7 de enero).

Además me estoy asumiendo como una "chica country", y aunque no entiendo cómo alguien puede someterse voluntariamente a hacer entre 60 y 90 kilómetros diarios, y a presenciar un accidente semanal en promedio, para verano no está nada mal.... mientras tengas algún vecino generoso con su wi fi o internet movil (hace como un mes que digo que me voy a ocupar hoy mismo... )

Por de pronto mañana no se olviden de comer doce pasas de uva pidiendo doce deseos (como siempre digo, en este hemisferio podrían ser uvas frescas y no pasadas no?) barrer para afuera para sacar todo lo malo y para adentro para atraer todo lo bueno, colgar un llave vieja en el arbolito para que se nos abran nuevos caminos, usar una bombacha o calzoncillo amarillo para tener suerte con el dinero, algo rojo para tener suerte en el amor, subir y bajar una escalera con una valija si es que pretenden conocer algún destino nuevo el año que entra... acabo de darme cuenta por qué hicieron que el 1º de enero fuera feriado, qué día más ocupado!
En su defecto, brinde con champagne, coman unas cerezas con helado, que al menos garantiza unos cinco minutos de felicidad.


Que todos sus deseos se hagan realidad.

¡Hasta el año que viene!

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Marca


¿Existen realmente frases que nos marcan?
De esas que pensamos "si no hubiera estado en ése lugar, en ése momento no la hubiera escuchado y no me hubiera marcado así" (para bien o para mal o para lo que sea).
¿No será más bien que muchas veces estábamos esperando esa frase y por algo cuando la escuchamos nos marca tanto?
Recuerdo que teníamos una profesora de música, tocaya mía, para más datos (lo que no es ningún elogio por cierto) que teóricamente era la mejor profesora de música del universo según profesores y padres. Como no podía ser de otra manera, los alumnos la odiábamos (y tengo la fuerte sospecha que el sentimiento era mutuo).
Aparentemente con ella de música aprendimos un montón. Poco tiempo después se reintegra el profesor titular, uno de esos bohemio-burgueses que había estado de licencia componiendo y viajando (nunca vimos los productos de ninguna de las dos experiencias... aunque vaya a saber, las del viaje por ahí no eran aptas para menores). Si nos dejamos llevar por la curricula, con él no aprendimos ya más nada, y puede ser bastante cierto, porque en vez del barroco, el romanticismo y los números de las sinfonías teníamos que escribir hojas enteras de qué música nos gustaba y por qué... y como sobre gustos no hay nada escrito, nunca podía estar mal. También mirábamos películas por el estilo (Amadeus a la cabeza) o hacíamos trabajos prácticos sobre Rock Nacional. Muy didáctico todo.

De cualquier modo, esto venía a cuento porque lo que más recuerdo de todas las horas de música (aburridas, divertidas, temidas, relajadas, como sea) es el comentario que hizo una vez éste profesor sobre los Beatles: él pensaba que su música era buena, sí, pero no para tanto. Lo que hizo estallar el fenómeno fue la combinación con la ideología que tenían, y que el mundo desde hacía unos cuantos años que estaba necesitando unos Beatles, y allí llegaron ellos a cubrirlo, casi por casualidad, o por una gran necesidad que había en la sociedad de un fenómeno semejante. Si más o menos hubieran cantado bien, en vez de escarabajos podrían haber sido moscardones , robles u hojas de alce... o sea que no era tanto que los Beatles marcaron una generación sino que toda una generación estaba esperando ser marcada por algo o alguien como The Beatles.

La semana pasada estaba en el banco, en una de esas esperas de una hora, fácil. Y escuché a una señora, que tenía mucha pinta de estar esperando para cobrar su jubilación, hablando con otra, en situación y actitud ídem, decirle "Si hoy hubiera podido elegir, no me hubiera casado joven. Es más tal vez ni siquiera me hubiera casado. Tanto sacrificio... para qué?".

No sé qué fue lo que más me impresionó: si que antes las mujeres no pudieran elegir, que no tuvieran oportunidad de ser independientes economicamente hablando, o preguntarme si casarse casi a los 30 es casarse grande, como me pareció en aquel entonces, o es casarse joven, como me viene pareciendo ahora.

O tal vez sea sólo que voy al banco unas 5 veces al año, e inconcientemente espero sacarle algún provecho extra a cada visita.


Y para reafirmar mi posición un poco más, me pasó de soprenderme con Ordinary World, escuchándola un día como música de fondo. Independientemente que le tenía mucho cariño porque acompaña mis últimos años de secundaria (y bueh, también me gustaba el hermano de una amiga que era fana, para qué mentir) me sorprendió lo linda que era. Desde ese entonces la llevo conmigo a todos lados, creo que en su momento no supe apreciar su perfección en todo sentido. O por ahí en esa época uno no estaba en situación todavía de apreciar sus letras. Hasta casi parece Gardel: cada dían cantan mejor. Miren sino:





Y como nota de color, de tanto escucharla hasta María Clara ya la sabe. En un momento que la estaba escuchando desde este mismo video en youtube por tercera o cuarta vez, con las imágenes de fondo incluidas, y en el minuto 4:21, cuando muestran a la novia de espaldas al son de "Is my woooooooorld", se acerca María Clara, señala a la novia, y compone su propia versión que dice "Is my wiiiiiiiiiiiife". Mientras le guste y no me pida nada pegadizo, que siga creando sus versiones libres, que además me hacen divertir.

Por si alguien se quedó con las ganas, o acaba de descubrirse también como fanático o simpatizante de Durán Durán, otra de mis favoritas:


miércoles, 1 de diciembre de 2010

A través


A raíz de la entrada anterior me quedé pensando en cuántas veces tener chicos, propios o cercanos "nos viene bien".
De ninguna manera estoy hablando de aprovecharse de ellos o hacerles un daño, simplemente de pensar cuántas veces los chicos nos facilitan algunas situaciones, que sin ellos serían casi imposibles, ridículas o poco naturales.


A la clásica imagen de comprar juguetes que nos gusten más a los adultos que a los niños que supuestamente serán sus destinatarios (que nadie me discuta esto, porque los fabricantes de juguetes saben muy bien quienes tienen la plata para comprarlos y no son los que miden menos de un metro precisamente) o llevarlos a ver Disney on Ice, Tinkerbell y espectáculos similares se suman otras en las que venía pensando esta semana.

El viernes por ejemplo fuimos tarde al supermercado, sin auto, pensando que eran pocas cosas que no me iba a dar trabajo traerlas yo misma. Como siempre no resultó así y mientras volvíamos con un minimercado a cuestas pensaba "qué bien me vendría ahora tener un bebé para cargar todas estas cosas en el cochecito".



Ayer nos citaron para entregarnos el informe anual de María Clara. Por pudor no me voy a extender sobre el mismo, pero todavía me pregunto cómo pasé por la puerta para salir. Minutos después, camino al trabajo pensaba "bueno, si no te elogian así tu trabajo, no está nada mal que te elogien así a tu hija". Sí, ya sé que en el Kinder Play de este año me porté considerablemente bien, que se vienen las encuestas de satisfacción a padres y demás. Pero dudo que nos digan nada que no sea cierto.



Por mucho tiempo suspiraba por tener una nena para poder comprarle toda esa ropa que uno mira en las vidrieras y a lo sumo puede comprarle a la nena de una amiga o prima (no tengo sobrinos). No digo que no lo aproveché, pero pensé que el periodo de gracia duraba unos cinco o seis años por lo menos. Resulta que desde que María Clara tiene dos que tengo que negociar con ella cada vez que compramos una prenda de vestir. Hasta las bombachitas. Ni que decir de la negociación diaria sobre lo que va a lucir ése día (y eso que la mayoría de las veces al jardín va con uniforme).

Este fin de semana estaba invitada al cumpleaños de una amiga newbie, de mi trabajo número dos. Lo festejaba junto con el de su hija que cumplía ocho, así que aunque ni yo conocía a su hija ni ella a la mía me invitó con María Clara, aunque me aclaró que entendía que las nenas no se conocían entre sí y que eran más grandes que María Clara y que no iba a conocer a nadie, así que si no quería venir no había problema. Cabe destacar que yo tampoco conocía a su familia, a sus amigos ni conocidos, más que a ella misma. En la plateada situación pensé que me venía muy bien tener una hija porque así al menos iba a tener con quien hablar de algo puesto que la cumpleañera no iba a estar todo el tiempo ocupándose de mi. Conclusión: Poco importaba que la mayoría de los niños tuviera cuatro años y una cabeza más de altura que ella, o que no se hubiera visto con ninguno en las cortas existencias de todos ellos. La vi cuando llegamos y después cuando logré encontrarla debajo de unas dos toneladas de maquillaje brillante con flores y mariposas. ¿La madre de la criatura que tampoco conocía a nadie? Bien, gracias.


Capítulo aparte merecen todas esas actividades extraescolares, con ballet, gimnasia artística, fútbol, rugby y artes marciales a la cabeza; que los niños realizan mucho más por deseos insatisfechos de sus padres que por voluntad propia. Y pensar que mi mamá no suspiraba en absoluto para que mi hermana y yo practicáramos danzas clásicas. Dios le da pan al que no tiene dientes!



Cruzando la vereda me acuerdo de las mañanas dominicales que había que ir a misa en mi infancia. Ir a misa un domingo a la tarde o el viernes a la nochecita es una cosa, y levantarte un día que podés seguir durmiendo es otra. Sumado a que la misa me parecía más aburrida (hereje! pero estamos hablando de mis épocas pre comunión y eso que la tomé bastante chiquita) encima en esas ocasiones mi madre nos ataviaba con vestiditos con punto smock igualitos, medias que pican y zapatos de esos que aprietan. Considerando que en general después había "reunión de primos" el atuendo formal molestaba aún más. También era aburrido esperar a que mi madre terminara de maquillarse con esmero, sin poder moverse una vez que había terminado de acicalar a su prole.
Pero lo más temible no era la misa en sí, para nada; sino lo que denominaríamos el After. Los saludos de aquí y allá, señoras en extremo perfumadas y con labiales que dejaban recuerdo con exclamaciones del estilo "¡así que estas son tus nenas!" "¡qué grandes que están!" "¡se parecen tanto a vos!" "¡Te felicito, están preciosas tus nenas!" y demás frases de compromiso por el estilo.

Nunca terminé de descifrar a quién pertenecían esos rostros desconocidos, ni por qué era tan importante saludar a gente que la gente menuda de la casa no conocía y de la que nunca había escuchado hablar.
Hace poco tiempo mi madre contó que cuando comenzó a circular por ése entorno que ella estaba embarazada por primera vez, hubo un rumor que no podía ser, que ya era grande para empezar a tener chicos. Mi mamá se casó a los 35, se ve que en esa época más de uno pensaba que ya después de eso no podías tener tu primer hijo, por ahí el quinto o el sexto sí, pero el primer no!
No eran las épocas de pantalones de tiro bajo o remeras con lycra, así que tuvo que esperar bastante para lucirse, pero finalmente llegó el día que fue a la iglesia "con toooda la panza" como cuenta mi mamá, y este grupo de señoras estas la miraban sin ningún disimulo, sin poder darle crédito a sus ojos.
Supongo que entonces no era casual que nos presentáramos, literalmente, como la familia Ingalls en la iglesia los domingos a la mañana. Lo que pasa es que cuando uno es chico es como decía Mafalda: uno agarró empezada la película, y casi nadie está dispuesto a contarte el principio.


¿Alguien suma al anecdotario alguna situación de haberle servido a sus padres o adultos cercanos precisamente por ser chicos? ¿O alguna vez te vino muy bien tener un chiquito cerca?


lunes, 22 de noviembre de 2010

Mi nombre es Lucía - I am Lucía

Cuando vamos a la casa de mis padres (en promedio cada dos días), en el trayecto desde el garage donde dejamos el auto hasta la casa de ellos pasamos por una juguetería, donde hacemos una escala obligada.
La última vez mientras mirábamos la vidriera surgió el siguiente diálogo:


L: Mirá qué lindos los bebés
MC: ....
L: Pero mirá qué lindos que son hay chiquititos, grandotes, que se ríen, que parece que van a llorar...
MC: Mirá, tienen la valijita de Juliana!!!!!
L: Y mirá la ropita que tienen, es ropa de bebé de verdad!
MC: ¿Y cuándo vamos a comprar esas cosas de pintores de verdad? (se refiere a un atril y a pinturas que no sean témperas)
L: Y los más grandecitos hasta zapatitos tienen


MC: Mirá, titeleeeeees!!!!! (léase "Títeres")
L: Hasta los cochecitos de muñeca parecen de verdad
MC: ¿No me comprás el tambor? (refiriéndose a una pandereta)
L: ¿No preferís un bebé?
MC: No. Si querés un bebé comprátelo para vos.


De acuerdo. Lucy Dawson no es la única niña pequeña que alcanzó y superó el nivel intelectual de su papá Sam a tan tierna edad, pero como atenuantes digamos que:

1) Podría disimular un poco más para que su madre no pase vergüenza frente al jueguetero (o como se le diga al dueño de una juguetería)
2) No me van a decir que esos bebés no son muy lindos (tanto como para que yo vuelva con la cámara para sacarles foto con flash y poder demostrarlo.)

domingo, 14 de noviembre de 2010

Como el Ave Fenix



P
arece que los Memé renacieron de sus cenizas, al menos creo que no me había llegado ninguno en dos años y en una semana me llegan dos.

Por orden de aparición:

Ceci me mandó el siguiente:

1. Nombrar al que me nominó: Ceci de "Notas desde el fondo de mi placard"
2. Nominar a cuatro: Nomino a:
Como lo hizo quién lo recibió, espero que a quien le interese lo haga voluntariamente. (bueno si los nominaba también, no es que iba a ir a cobrarles una multa eh?)
3. Hacérselo saber a ellos. (En el caso que hubiera nominado a alguien, qué le voy a andar avisando, que lean el blog y se enteren solitos!)
4. Contestar a las siguientes cuestiones:

4 cosas que lleves en el bolso:
-Crema para manos, a veces dos, no puedo estar sin crema de manos... aunque haya días que no tenga tiempo de usarla.
-Billetera, muchas veces sin plata, ya que la plata "grande" (tan grande como pueden ser $100 hoy en día) suelo llevarla en algún bolsillo y la otra... también!.
- Un neceser con una mini farmacia (la central está en casa, obviamente)
-Objetos ciclotímicos que cuando no los necesito molestan y cuando los necesito no están: peine, pen drive, monedas, lapiceras

4 cosas que hay en mi habitación:
- Cama con muchas almohadas y almohadones
- Dos mesas de luz, en las que no sé cómo entran tantas cosas adentro y sobre ellas.
- Cómoda, ídem anterior.
- Silloncito Luis XV

4 cosas que me gustan ahora mismo:
- Darme baños de una hora con sales, mascarilla y baño de crema incluidos.
- Estar con Facundo y María Clara los fines de semana, haciendo un asadito y sin hacer nada más en particular (no saben lo que cuesta aprender a no hacer nada)
- Ir de Shopping
- Cocinar algo nuevo y que me salga bien

4 cosas que siempre he querido hacer:
- Algo artístico como cantar (imposible, desafino hasta para hablar) o pintar (gracias que me sé pintar las uñas aceptablemente bien, creo que de saber apreciar arte no paso)
- Publicar un libro (tal vez algún día, aunque no creo)
- Ganar un concurso de saltos hípicos (tampoco creo que lo logre, además implicaría quedarme sin madre porque se infarta)
- Viajar mucho más de lo que ya viajé (específicamente ahora me encantaría: Australia, Nueva Zelanda, Escandinavia, Sudáfrica, China, Japón, Egipto)

4 cosas que no saben de mí:
- Soy fóbica (mucho, mal) especialmente a las palomas, pero a cualquier pajarraco en general
- Bastante tiempo después de casada me terminé de acordar que sí, que a Facundo lo conocía cuando era muy chiquita (alrededor de 4 años, él 8. Y yo le tenía un miedo bárbaro)
- Ultimamente ando con muchas ganas de abrir dos blogs temáticos: uno de cocina y uno de belleza.
- La paso bastante mal cuando viajo en subte: me aterroriza que en el andén alguien camine o esté parado detrás mío (o sea que me empuje y caer a las vías), miedo compartido con el tren, pasa que casi no lo uso, y que no tiene la segunda desventaja que es el encierro del subte que me obliga a andar contando los farolitos entre una estación y otra.

4 canciones que no se me van de la cabeza:
- Sway en cualquiera de sus versiones, especialmente la de Michael Buble, Pussycat dolls o la clásica de Dean Martin
- Alguna con aire flamenco de los Gypsy Kings (Djobi Djoba o Volare por ejemplo)
- I will survive en varias versiones también, destacables las de Gloria Gaynor y Cake
- Honesty de Billy Joel
(cómo cuesta elegir sólo cuatro!)


Por otro lado Mai de Maitelandia me ha nominado a este otro Memé, junto con este premio y una hermosa dedicatoria (Gracias de nuevo Mai!)


Aquí vamos:
NORMAS DEL TAG:
Nominar a 8 blogs y avisarles que les has nominado mediante un comentario. Añadir una pregunta al final del tag antes de darlo y decir quién te ha dado el premio.

· ¿Te llevas bien con tu suegra?
Sí. Yo con ella, y ella conmigo también... Cuando tiene ganas de llevarse, obvio. Estos últimos tiempos está a full con el amor suegril, me invita a todos lados, este fin de semana la vi ayer y hoy, se la pasa comprándole cosas a María Clara, vamos a ver cuánto le dura. O se habrá peleado con las amigas, vaya uno a saber. Si sirve como dato, me llevo mejor que con mi madre, aunque eso no es nada difícil, y obviamente tampoco significa que la quiera más.

· ¿Cual es tu reto?
¿Uno sólo?.... Podría englobarlo diciendo "crecimiento personal" (incluye decidirme o no a ampliar la familia, aunque lo primero de suceder no vaya a ocurrir en el corto o mediano plazo; y crecer laboral y profesionalmente, salir de este estancamiento laboral, aunque el estancamiento sea sólo de forma. A esta altura ya me joroba)

· ¿Que le dirías a tu jefe si te toca la lotería?
A mi jefa Nº2 nada en particular, supongo que se alegraría por mí, y al ser un trabajo más light tampoco es que me molestaría demasiado seguir la rutina tal cual está. O será que hace poco que estoy y todavía no tuvimos motivos para encontronazo fuerte.
A mi jefa Nº1 no sé muy bien... igual como es tan aristocrática ella por más que le diga de todo; alguien con unos cuantos millones siempre le va a caer bien, así que lo que le diga no le afectaría demsiado.
A la gerenta, seguiría el excelente consejo de Mai.. de la lotería no le digo nada porque seguro que se pone a llorar miseria. De lo personal no me explayo porque tendría que abrir otro blog. Y encima después que se quede con culpa pensando que mi familia está subsistiendo a arroz y fideos (La situación está en un punto para mí que creo que ya destilo veneno)

· ¿Que harías si descubrieras que alguien te está mintiendo?
El tiempo del verbo no es el adecuado porque ya me pasó varias veces. En ocasiones lo dejo pasar y en otros sutilmente le doy a entender que no me tome por tonta... hay que ver qué mentira es, con qué intención y de quién proviene.

· Si se quema tu casa y sólo puedes salvar una cosa ¿qué salvas?
Si hablamos sólo de objetos inanimados... estoy en duda entre la PC y las fotos viejas. Debería terminar de pasar las fotos viejas a la PC así no dudo! (A propósito, esto de digitalizar memorias es un laburo faraónico)

· Entras en un sitio con mucha gente, ¿qué haces?
Buscar por dónde se puede salir más rápido.

· ¿Ves el vaso medio lleno o medio vacío?
En 90% de las veces medio vacío.

· Te encuentras una lámpara mágica, ¿qué 3 deseos pides?
Felicidad para mi hija, para mí, y para todos los que quiero; en ése orden.

¿Cuál es tu canción favorita?
Una sola? No puedo! Lo que contesté en el otro memé se acerca bastante a lo que es alguna cancíón favorita.

¿Por que creaste tu blog?
Honestamente no sé muy bien. Supongo que para que no se me fueran de la mente algunas ideas que se me iban pasando por la cabeza. Para las ideitas tuve que crear un perfil en twitter

¿cómo te ves dentro de 5 años?
Con casi 40 años!
Siempre fui de imaginarme "como sería cuando tenga...", y como en... podría decirse la totalidad de los casos nunca se cumplió, el pronóstico para que se cumplan a partir de ahora y no desilusionarme es bastante pobre. Así que últimamente voy logrando con mucho éxito no pensar demasiado en el futuro; definitivamente no me imagino con 40 años; ni me quiero imaginar. Aunque secretamente espero que sea una época de cosecha, como en un momento decían que eran los 30

La pregunta que yo agrego:

¿Cuál creés que es actualmente el mayor problema de los seres humanos para alcanzar la felicidad?
Que la plenitud en lo personal está llegando bastante después que la plenitud biológica.


Y ya saben los amigos de la casa pueden llevarse tanto el premio como cualquiera de los juegos.
Y como siga tan desobediente en lo que a seguir las reglas se refiere me parece que no me pasan más premios ni desafíos.


lunes, 8 de noviembre de 2010

"Algún día" - Ningún día


Cuando yo tenía unos trece o catorce años en una excursión escolar nos iban a llevar a la isla Martín García. Piensen que las extensiones se multiplican en la niñez y adolescencia con lo cual un paseo así representaba algo equivalente irse a Bora Bora en la actualidad, y el entusiasmo iba por el mismo canal.
Partimos temprano en la mañana, pero al llegar a río abierto Prefectura obligó a todas las embarcaciones a retornar pues habían informado un alerta meteorológico.
Se barajaron varias fechas para repetir el paseo, pero llegaba fin de año, los exámenes, los actos y finalmente no se concretó. Ante mi desilusión mi papá propone que ya que ninguno de la familia conocía la isla, era buena idea para un paseo. Veinte años más tarde, ése día aún no llegó.
Unos diez años después de la frustrada excursión, tenía un muy amigo cuya familia frecuentaba un club de remo en el delta, y así incursioné brevemente en aquel deporte (lo que dolían los brazos al día siguiente no tiene nombre). No fueron pocas las veces que hablamos de trasladarnos por este medio a la isla. Pero ese día tampoco se hizo presente, ni los fines de semana actuales donde tantos vecinos de fin de semana salen a navegar por esos pagos (y a esta altura, si es remando, ése día tampoco llegará, ya tengo que remar bastante diariamente para llegar a puertos más importantes a los que aún no arribo).

Martita, la señora que trabaja en casa, y que trabajó en casa de mis padres cuando yo era chica, sabe cocinar unas empanadas norteñas de ley, de esas con carne cortada a cuchillo, mucha cebolla de verdeo, picante y fritas en grasa de pella. En reiteradas oportunidades se ofreció a deleitarnos con ellas, pero siempre existe el miedo al colesterol, a los triglicéridos o a un ataque cardíaco. Después uno piensa en las que muchas veces compra o come en restaurantes, que ni se sabe a ciencia cierta lo que tienen adentro, y determina que una vez tan grave no va a ser, que un día nos decidimos a mandar todo a la miércoles y nos damos el gusto. Pero se ve que todavía no nos decidimos a mandar todo a la miércoles porque seguimos sin probarlas.

Desde que para ir a Pinamar no es imprescindible pasar por la localidad de Maipú, nos hemos quedado sin nuestra parrilla de ruta de cabecera. Extrañando las exquisiteces, y por qué no, el ambiente familiar de nuestra querida Ama Gozua miramos con cariño los asadores que se exhiben bordeando Dolores pensando que algún día elegiremos un sucesor. Pero pensamos en la higiene, en la peque, en el síndrome urémico hemolítico; y le metemos pata para llegar a destino o bien paramos en los más asépticos McDonalds o Minotauro, restándole folklore al clásico viaje a la costa.

Cuando miro comerciales de jabones para lavarropas, donde el actual siempre supera al de la competencia, me pregunto si no sería divertido algún día hacer la prueba en casa, lavando cada media de un par (con el mismo grado de suciedad, se entiende) con un jabón distinto. Se ve que tan divertido no debe ser, o bien hay cosas mucho más divertidas porque si alguna vez lavé cada miembro de un par de medias en distintas cargas fue porque alguna había perdido su compañero y apareció más tarde, cuando su colega ya se había bañado.

Desde que descubrí que todavía existe la clásica boutique infantil de nuestras épocas, la renombrada "María de Buenos Aires" pienso que sería lindo que María Clara tuviera algún vestido de la misma etiqueta de los que tantos supe tener de chica, aunque sólo fuera por eso. Pero después termino comprándole vestidos en cualquier lado, menos en ése local (pero que conste que muchas veces los talles y los colores me jugaron malas pasadas cuando iba decidida a serle fiel)

Muchas veces que voy manejando por el mismo recorrido de todos los días, de reojo siempre hay algún local que me llama la atención, y me prometo que algún día voy a parar en ése punto y voy a recorrerlo caminando, aunque sea para sacarme la intriga si valía la pena parar y bajarse para eso. Pero el piloto automático es acaparador y todavía no me ha dejado interrumpir el viaje a mitad de camino.

Cuando ando navegando por la web muchas veces me encuentro con páginas que me parecen sumamente interesantes, pero no tengo tiempo de leerlas en profundidad, entonces las guardo... y casi nunca las vuelvo a abrir, salvo caso de extrema necesidad. Entonces me digo debería organizarme para dedicarle una media hora diaria y terminar esa lista pendiente de lectura. Pero se ve que es más entretenido dedicar esa media hora a buscar nuevas páginas para seguir engrosando esa lista, o será se empieza a transformar en una obligación; tipo los apuntes de la facultad, pero el tema es que la lista en vez de disminuir, aumenta.

Por todo lo expuesto hasta el momento cualquiera bien podría concluir que están ante una fracasada importante en cuanto a proyectos sin importancia se refiere. Pero no señores.



Resulta que muchas veces tuve la fantasía esa de tomarme unos días de licencia ordinaria, de esos que no te dejan tomarte en verano y después nunca es el momento. Darme unos días para mí misma, no por viajar a algún lado y sin ningún motivo o plan en especial; sólo para estar en casa, no tener que madrugar y no hacer absolutamente nada.

Bueno, después de haber hecho malabares hasta el agotamiento la semana pasada, me decidí a pedirme unos días de licencia (vacaciones no me parece el nombre más adecuado, o me dará un poco de culpa, no sé). Sin ningún motivo en particular.
Así que aquí estoy, en la noche más linda de la semana que viene a ser el domingo cuando al otro día no tenés que ir a trabajar.
Sólo espero poder descansarlos realmente y sacudirme el cansancio que traigo encima. En unos días veremos si lo logro.

¿Alguien más tiene un proyecto pequeño, de estos que para concretarlos el dinero, el tiempo o las circunstancias no son un problema; y que tal vez precisamente por estos motivos es que uno todavía no los materializó?


domingo, 31 de octubre de 2010

My very own Halloween

Se supone que es hoy, pero no, yo pasé mi "noche de terror" y por duplicado, como si fuera poco, así que espero no repetir.



Yo era de esas madres que se vanagloriaban de no haber tenido la experiencia de que su bebé se caiga de su cama. Ni de la cama, ni de ningún otro lugar similar, ni ningún otro golpe en la cabeza que recuerde, y para que precisamente yo no lo recuerde definitivamente tiene que haber sido muy suave. Como decía yo era una de esas personas. Ya no; pero curiosamente no porque María Clara se haya caído de ningún lado.

Cuando un hijo, menor o única como la mía, pasan la barrera de los dos años y luego se van acercando a los cinco creo que no es muy desubicado pensar que las épocas de ir a la guardia a las tres de la mañana una vez por mes (o semana) ya van quedando en el olvido. Lo que uno, o yo por lo menos, no toma en cuenta es que a medida que decrecen las visitas a la guardia a horas insólitas, inversamente proporcional es la medida en que crecen las urgencias por parte de nuestros padres.

Jueves 2:17 de la madrugada. Mi madre: "Aaaay tu padre acaba de caerse". Situación: Marido en Brasil, Hermana en algún recóndito rincón sudamericano donde es imposible detectar la menor señal de telefono celular (y su jefe sigue coqueteando con la idea del teléfono satelital sin llegar a concretar nunca); Hija durmiendo plácidamente.

En otro momento hubiera reaccionado de distinta manera, pero recordemos que estabamos sugestionados por los recientes hechos, así que la única opción posible me pareció ir. A pesar que no soy médica (justo yo!), mi madre bien puede llamar a un servicio de emergenicas y aunque me demore diez minutos como mucho a esa hora; si uno no puede llegar en diez segundos es casi lo mismo diez minutos o ciento diez. En un instante uno termina de entender que ya no sólo es hija de sus padres sino también progenitora... sin preparación y con unos padres-hijos cuales díscolos adolescentes.

Alzo a mi hija totalmente dormida y en esos escasos dos minutos entre sacarla de la cama y subirla al auto voy pensando qué grande que está MC: ya está grande para que yo la lleve en brazos; y también para sacarla a la calle en pijama.

Afortunadamente cuando llego lo encuentro totalmente conciente y casi incorporado. La parte desafortunada de esta misma situación es que a mi madre se la ha pasado el susto y ahora relativiza la urgencia de ver a un médico: "y cómo lo vamos a llevar..." (escuchaste hablar de auto? me acabás de hacer venir en uno... y si es necesario hasta en carretilla) "pobrecito, a ver si lo internan" (porque el resto de la gente, incluyendome, se internan por gusto nomás); "esperemos que se haga de día y hablo con los médicos de él". Sería el susto que traía encima, o tengo que reconocer que con mi madre no puedo, pero como sea la cuestión es que le hago caso.

Fueron cinco horas literalmente de terror, pensando permanentemente que algo podía pasar, que si se dormía podía no despertarse, que tenía nauseas, tratar de mantenerlo despierto cuando está más fastioso que un recién nacido. De hecho me ponía a pensar y ni cuando nació MC estuve una noche entera constantemente a su lado aunque fuera para controlar que respirara.

Llega la mañana y pareciera que los fantasmitas se esconden, todo parece relativamente normal. A las siete y media mi madre se decide "bueno, mejor llamamos a la emergencia no?... pero mejor esperá a ver si vienen en seguida, mejor primero me baño" (tuvo cinco horas para bañarse).

Por supuesto que si alguien se cayó hace cinco horas y recién llamás ahora, lo menos que le van a dar es prioridad. Vino una doctora, que al menos parecía haber festejado ya su trigésimo aniversario de vida, y fue más o menos como si hubieramos recibido visitas: que si le dolía se tomara un paracetamol, o un ibupierac (si esto es lo mejor que puede hacer, apuesto que de analgésicos sé muchísimo más que ella). Moraleja: No volver a pedir médico a domicilio.

El día transcurre con relativa normalidad, llego a trabajar casi al mediodía, MC al jardín un rato antes. A la tarde me hacen una observación muy curiosa cuando cuento el episodio: "Me parece que tenés algunas dificultades en ponerle límites a tu mamá" (¡Absolutamente cierto!).... Y gente que entiende un poco me indica que definitivamente es algo para controlar al menos. Vuelvo a casa de mis padres a la hora de la cena. Mi papá no ha comido nada en todo el día. Con sólo ése síntoma es motivo para que vaya directamente a terapia intensiva. Además de todo, casi en ayunas tiene la glucemia por las nubes y un poco de temperatura. La cabeza le sigue doliendo en lugares insólitos.

Esta vez sería el cansancio, o defenderme de lo indefendible, pero otra vez cedo a los razonamientos de mi madre "y... a esta hora en la guardia qué van a hacer..." (una tomografía, por ejemplo), otra vez el "pobrecito, a ver si lo dejan internado por cualquier cosa" (sí mami tenés razón, con golpe en la cabeza o sin, en esta familia motivos de interación nunca van a faltar, está a la vista) que en definitiva "después de este tiempo se hubiera visto si era algo grave" y finalmente cede en "mañana a la mañana si sigue así lo llevamos".

Otra noche de terror, al menos intentamos dormir por turnos.

Amancece, me apresto para la famosa visita a la guardia. Mi madre amenaza con no cumplir su promesa, finalmente decide desempatar. A eso de las 7 (AM!!!) llama a su médico de cabecera (si, evidentemente mi madre no tiene demasiados reparos en cuanto a horarios con ciertas personas, especialemnte si son médicos o hijos suyos) a quien hace unos tres años demonicé totalmente al punto de llamarlo "el muñeco maldito". Esta vez me dio la mano, y ordenó una tomografía para ya mismo (o para ayer, mejor dicho).

De nuevo la luz del día hace que se escondan los mosntruos: mi papá parece de mejor ánimo, no tiene fiebre y la glucemia está volviendo a sus parámetros normales; hasta el dolor de cabeza parece haber cedido un poco.

En menos de una hora desde que llegamos a la guardia, lo ve el médico, le hacen la tomografía y vuelve. En el interín , observamos de reojo el funeral de Kirchner y hacemos planes para la tarde: conversamos sobre algún restaurante donde podríamos ir a almorzar (después de esas dos noches, pensamos que lo merecemos) , y que si papi se siente bien, mi mamá también tiene ganas de ir a la fiesta de Halloween del jardín.

La ilusión duró pocos minutos: en seguida nos llama el jefe de guardia y diagnostica: Fractura de craneo (a la altura de la parte superior de la cabeza, no recuerdo el nombre), Hemorragia Subdural aguda, o sea para decirlo menos elegante, sangre en el cerebro, y también en no sé qué ventrículo y en la cisterna magna (vieron cuando alguien dice "no sé qué tenés en la cabeza?" Definitivamente creo que la mayoría no tenemos la menor idea, o acaso cuántos sabían que dentro de nuestro cuerpo, y en la cabeza precisamente, tenemos una cisterna?).
A veces no es tan hermoso tener razón después de todo.

Conducta: Internación en terapia intensiva y consulta con neurocirgía (y atención del ataque histérico de mi madre, por supuesto).

A partir de ahí, una rutina que lamentablemente conocemos bastante bien: visitas dos veces por día, con un intervalo insuficiente como para hacer algo productivo entremedio, pero que se interminable esperando allí mismo. Muchos sillones, muchos televisores que no dejan de transmitir el cortejo fúnebre de Kirchner. Seas ultraoficialista o el más acérrimo opositor creo que es lo menos indicado para poner en la sala de espera de una terapia intensiva no?
Informes médicos exiguos, por no decir nulos, familiares que salen llorando, las cosas de las que te vas enterando por conversaciones telefonicas de allegados de otros pacientes.

Hoy ya pasamos a nuestra conocida terapia intermedia. El clima es otro y se nota, casi parece una habitación en sala común y aunque parezca un detalle insiginificante eso ayuda y mucho. De todos modos hago un recorrido visual por todas esas pseudo habitaciones, relacionando internación con número de habitación y me doy cuenta que tristemente sólo en esa terapia intermedia mi padre ha ocupado en alguna ocasión las dos terceras partes de las habitaciones (espero que no haga cartón lleno!)

Lamentablemente a los médicos de guardia se ve que les han enseñado un sólo diagnóstico: "Está estable".
Estos dos últimos hechos los leemos como algo positivo y esperamos que no sea necesaria una cirugía.
Pero ya nos pasó una situación bastante similar, de esperanzarnos el fin de semana y el lunes encontrarnos con un baldazo de agua fría.

Por eso repito: Ya tuve suficiente halloween por este año. No necesito otro. De hecho la única parte linda de Halloween, la fiesta en el jardín, me la perdí. Algunas veces está bueno esto de haberse casado con un hijo único, no es lo mismo pero hasta mi suegro fue a la fiesta, algo que escasamente debe haber hecho con su propio hijo.
Mientras tanto en el jardín ya mandaron las preliminares del Kinder Play anual a fin de año, a K3 le toca animalitos de no sé qué ecosistema africano y en lugar de preguntarme cómo voy a disfrazar a mi hija para su acto de fin de curso me pregunto de qué me voy a disfrazar yo para llegar a fin de año.
Cuando coqueteo con la idea de tener otro hijo, y me doy cuenta que escasamente puedo con mi hija y mis padres me pregunto en qué estaba pensando... la expresión no es la indicada pero momentanemaente tengo vedadas otras tales como "no sé qué tenía en la cabeza" o "me rompi la cabeza pensando...".

Al menos si me parezco a mi papá tanto como dicen, se ve que en definitiva tan cabeza dura no somos.