domingo, 24 de octubre de 2010

Shocked

No sé si alguna vez hice algún comentario sobre la tendencia a acumular papeles que tenemos en esta familia.
Sí estoy segura de haber hecho mención de la locura que suele atacarme respecto de las fechas y sus significados.
Estoy bastante segura de haber concebido a María Clara hace exactamente cinco años un 24 de octubre de 2005 (era un lunes más precisamente... qué ganas).

Hace unas semanas atrás mi madre, en un renovado intento de domar sus pertenencias para que ellas no terminen de invadir toda su existencia, se encuentra con un papelito en apariencia insignificante y lo guarda para mostrármelo más tarde.

Era la primera prueba oficial de mi existencia, el resultado de una prueba de embarazo de laboratorio con un sello grandote que rezaba POSITIVO. La fecha: 24 de octubre de 1975.


¿Casualidad? ¿Travesuras del inconciente? Vaya uno a saber.

Mi madre jura y perjura que fui un bebé buscado. Ahora saco las cuentas, y para ése entonces yo ya debía ser un buen bichito canasto de unas 8 semanas. No me queda más que concluir que mi madre era muy distraida o muy masoquista como para soportar un mes de incertidumbre.

Contrariamente María Clara fue un bebé sorpresa y me acuerdo hasta de su fecha de elaboración (para algo tenían que servir tantos viajes de trabajo).

En fin, debe ser una tontería, pero hace semanas que no salgo de mi asombro.

sábado, 16 de octubre de 2010

No nacemos de un repollo


A las pruebas me remito Sr. Juez:

1) Mi madre hablando con una de sus primas:

"Así que tu nietita M. ya cumplió un año.... pensar que no la veo desde el bautismo, va a hacer como diez meses, era tan chiquita todavía, decime una cosa, salió tan linda como la mayor?"

No ma, "esta es un adefesio" te va a contestar.

2) Mi madre mirando "El imbatible Kids":

Madre: Que gane la 4!
Yo: Pero la 2 está respondiendo mejor!!!
Madre: Pero la 2 es fea!
Yo: Pero no es un concurso de belleza!!!! Es de conocimiento e inteligencia
Madre: Por eso, si la 2 fuera inteligente se hubiera arreglado un poco para ir a lo de Susana. ¿Cuántas veces se piensa que va a tener la oportunidad de estar con Susana?

3) La opinión de mi madre respecto de psicólogos, psiquiatras y afines:

"¿Pero con lo que le pagás cómo no te va a decir que tenés razón? El cliente siempre tiene razón"

4) Mi madre hablando por teléfono con una de sus hermanas:

"Tan lindo chico que es E. (nieto de esta hermana). Con razón G. (la novia) está tan simpática. Pero que se cuide E., a las chicas una vez que los llevaron al registro civil se les terminó la simpatía"

Por una vez me alegré de no haber sido simpática nunca. Al menos me casé con un hombre inteligente.
Podría seguir, pero me tengo que ir a buscar a mi hermano varón perdido, porque es imposible que un comentario así provenga de una mujer que tiene exclusivamente descendencia femenina (dos hijas, una nieta).


Quienes me conocen un poquito ahora pueden comprobar que efectivamente de algún lado salí. Y así todos, así que mañana no se olviden de saludar a su mamá en su día. Especialmente porque el día que no esté seguramente la extrañaremos horrores. ¿Quién nos va a hacer divertir así entonces?


Mi hija tampoco nació de un repollo. Para no inundar el blog me circunscribo a un sólo hecho: tengo a mi hija más adiestrada que si fuera un ovejero alemán. Esta mañana ya me hizo el primer regalo para el día de la madre (el segundo, en realidad pasa que el primero me lo compré yo sola y ella todavía no se enteró; fundamentalmente porque si se llega a enterar me lo roba!):
Esta mañana me encontraba sumida en medio de un caos gastronómica para la celebración de mañana (no, nada con repollo). Permanentemente María Clara quería meter mano y yo ahí atajando, hasta que se cansó y prometió portarse bien, pero a cambio yo tenía que prometerle que "cuando sea grande me vas a dejar cocinar y lavar los platos A MI".
Sospecho si mantiene su palabra, en el futuro esta criatura y yo nos vamos a llevar de maravilla.


martes, 12 de octubre de 2010

Bill, sos un genio

Antes que un aburrídisimo post con mis andanzas durante las últimas tres semanas, mejor me agarro de un detallecito y listo. (Estoy siendo sintética, es peligroso).

Que Bill Gates es un genio, tiene un IQ elevadísimo, fundó microsoft y demás no es novedad para nadie, calculo. Pero dudo que tenga la capacidad para estar en cuatro lugares al mismo tiempo. Capacidad que tampoco poseo, pero a falta de giratiempos disponibles en este universo muggle, debo decir que me las arreglé bastante bien (menos un día). Perdón que lo haga por acá, pero esperaba que a mi regreso (al mundo real, no al blogger, faltaba más) alguien me elogiara esta cualidad; pero parece que es más admirable estar en medio lugar al mismo tiempo que en cuatro, así que aprovecho mi espacio virtual para tirarme flores yo sola y listo (A propósito, feliz primavera!)

Siguiendo con el tema Bill, resulta que finalizada mi primera semana de ausencia, o de locura (por el ambiente laboral digo, todavía no me internaron... sí, supongo que alguno si se percató de mi ausencia lo habrá sospechado, pero no, todavía no llegó el momento) mi jefa me pide encarecidamente que la releve en otro viaje (que iniciaba la mañana del día que yo volvía... por la noche! Por algo hablo de giratiempos).

Como a mí cuando me piden las cosas bien me pueden, en vez de un no seco lo maticé con una mentirita piadosa "es que no tengo ninguna portatil disponible para llevarme" (en una casa donde hay el doble de computadoras que gente... por suerte no conoce mi casa).

Ya estaba ahí yo creyendo que me hacía acreedora de "Avivada Anti Tiranismo 2010", con excusa tecnológica encima - nada de caer en algo tan trillado como maridos, niños, actos escolares o similar - cuando al día siguiente se aparece mi jefa con un coqueto bolsito de su propiedad "mirá, te presto mi laptop".
Apenas vi el bolsito maldije en nueve idiomas (cuando ni de casualidad los hablo) al tiempo que esbozaba una sonrisa, habilidad que uno ha adquirido a los largo de los años y que seguramente contribuirá favorablemente el día que me internen, como decía más arriba.
Seguidamente me dispongo a verificar su contenido y cuál no fue mi sorpresa al descubrir la manzanita. Mi primer pensamiento fue "¿y esto con qué se come?"

Y así emprendimos camino las dos. Al principio la miraba desconfiada yo; nunca me había atraído demasiado el universo Mac, por algo sería. Y lo peor, no tenía mucha fe en encontrar siquiera la forma de enviar un mail, no digamos cuestiones más avanzadas.
El primer día que la encendí lo hice con miedo, pensé en no usarla en absoluto, pero si teóricamente no tenía otra alternativa iba a tener que saber más o menos cómo se manejaba. Y cuál no fue mi sorpresa al sentir que por primera vez tenía un amigo del otro lado y no un tonto molesto (ni hablemos cuando el tonto en cuestión se llama Vista).

Así que ahora lo que no me entra en la cabeza es otra cosa: ¿Cómo pudo Bill Gates vendernos a la mayoría Microsoft cuando existe Apple?

Mi marido para consolarme habla de precios, de incompatibilidades con otros sistemas, que no son para argentos, supongo que en definitiva es para que no nos manden a una consulta de procreación responsable por el tamaño de nuestra familia virtual, especialmente porque el último integrante tiene pocos meses. Pero a pesar de todas las contras que pueda tener, hay que reconocer que este muchacho Bill es más genio de lo que yo pensaba, porque creo que es más fácil crear Leopard que hacer creer al 90% de la población que Windows es mejor.

Y como en definitiva yo me dedico a eso y no a la ingeniería informática no me queda más que reconocerlo: Bill, sos mi ídolo.

¿Les pasa seguido esto de admirar a algunas personas no por sus logros intelectuales, artísticos o laborales en concreto sino por la forma que tienen de hacer que parezca precisamente eso?

Y como el mundo es una gran paradoja, durante el primer viaje estuve en un sorteo donde tenía una posibilidad en 20 o 25 de ganarme un iPad. Que por supuesto, ahora que suspiraba por uno no gané.

sábado, 18 de septiembre de 2010

Todo llega 2010

La versión anual de este post


Vamos con los recientes descubrimientos:



Yogur sancor bebé (se ve que es tan nuevo que ni una imagen encuentro), elaborado para los más chiquitos con leche de fórmula. Eso sí, hay video... supongo que es un reflejo de los tiempos que corren.


Apenas lo vi lo primero que pensé es la de discusiones que me hubiera ahorrado en Planetamama y alrededores. ¿Por qué todo llega cuando no tengo más bebé? Lo mismo que la Oster Baby. Lo peor es que seguramente cuando encargue otro bebé, estas cosas ya dejaron de existir. ¿Por qué teníamos que venir a hacer el mundo tan complicado con ciclos para cada producto y demases? Me reconozco culpable.


Otra: Aparentemente volvió el jugo Cipolletti. No en sus originales envases indivuales, pero de la mano de Cepita, versión premium, casi con una lupa se ve el logo de Cipolletti. No sé cuánto hace que estaba en el mercado, veníamos enganchadísimos con la juguera y sí, todo muy lindo, pero cuando se te terminan las combinaciones, llegando a ananá con rúcula o cassis con borraja; y sobre todo las ganas de lavar el aparatejo, volvemos a las fuentes, es decir al jugo en caja, como debe ser; eso sí 100% natural (creo que en sabor manzana es la única marca actualmente). Y acá va otro que no se puede conseguir la foto por internet, y me da mucha fiaca sacarle una.

Volvieron las Kes Bun. Definitivamente o no era cierto que existían en los 80 o había un complot como para que yo nunca las probara en ningún cumpleaños y afines que había, porque sino las recordaría. De esta conseguí sólo una imagen en toda la red, chiquitita por cierto, pero no importa porque quien circule por Buenos Aires al menos lo habrá visto una vez por cuadra, mínimo.

En mi humilde opinión o antes eran más ricas o no era para hacer tanto escándalo.

Aprovechando el post, y al pedido generalizado de que vuelva el alfajor Suchard, sumo la solicitud por el alfajor Noel. Hace más de dos años publiqué algo acerca de él y nadie se acordaba, ahora encontré la prueba de que no estaba alucinando. Señores, con ustedes la evidencia:


así que encuentren la fórmula. Y rápido.

Parece mentira que encuentre la foto de algo de hace veinte años más fácil que la de un producto de venta en la actualidad. Ya está, como profesión nos fuimos al tacho (y sí... con jefas como las mías).

Y dejando a un lado los lanzamientos y relanzamientos, en el orden de los descubrimientos (personales) estuve alimentando el alma y recreando la vista con mi nuevo amigo Vladimir Kush. Presiento que me voy a poner pesadita, y ya me hice un buen archivo, después no digan que no avisé

domingo, 12 de septiembre de 2010

CreaRecuerdos


Con incipiente llegada de la primavera uno suele salir a ventilar un poco más a los chicos durante el fin de semana especialmente.
Así, cómodamente instalados en esta, la que desde algunos años es la casa de fin de semana familiar y luego de un día de hacer un poco de poco y otro poco de nada de nada me puse nostálgica y me es imposible evitar ciertas comparaciones.


(Ya sé, es como la tercera vez que utilizo esta imagen: y me gusta, qué se le va a hacer)

Cuando yo era chiquita, el ambiente de fin de semana era una risueña casa en medio de una extensa fracción terrestre y no una casa encajonada en un lote de un coqueto country club. De hecho, hasta que yo tuve unos seis o siete años no digo que me perdía en la quinta, pero recuerdo no poder ubicar dónde estaba la entrada, dónde el quincho o la casa de los caseros. Era un mundo a explorar, una posibilidad de perderte sin el miedo a perderse. Ahora MC desde que tiene un año que no cuenta con la posibilidad de perderse ni explorar demasiado.

Los cercos antes eran algo así como la lucha de la ligustrina contra el hombre: difícil averiguar qué pasaba del otro lado, y precisamente ése era el objetivo. Durante años, lo que ocurría cruzando la frontera noroeste era un misterio cerrado con siete llaves. De hecho era muy común escuchar que "fulanito tiene casa en este barrio" y hacer conjeturas de cuál era, que quién había visto entrar a un auto importado a esa casa o que la empleada de aquella otra era muy misteriosa así que esa debía ser. Actualmente está de moda la transparencia y está mal visto eso de obstaculizar la vista aunque sea con un hermoso vergel. Para ubicar la casa de algún famoso o pseudofamoso poco falta para que de referencia tengan un cartel anunciándose en la puerta.

Y ya que estamos hablando de vegetación una de las cosas más lindas que tenía la quinta era plantar cualquier cosa y ver qué salía. Y esto a pesar que los recuerdos que yo tengo de mi infancia son de la época de decadencia del sector horticola. Cuando vivía mi abuelo (a quien no llegué a conocer) llegó a haber tal cantidad de plantas, arbustos y árboles que en primavera y verano era dificultoso acceder a algunos rincones de la quinta y mucho más si uno no contaba con precisas instrucciones de cómo hacerlo. Entonces fue gracias a la quinta que aprendí que las manzanas nacen de los árboles y las sandías, las berenjenas, los ajíes y las chauchas no. Que hay moras de distintos colores, que son mucho más ricas cuando se las come recién arrancadas del árbol y que es casi indistinguible un árbol de limón, naranjas, mandarinas o pomelos hasta que dan frutos, y que la flor de azahar junto con los jazmines perfuman más que los poet y los glades todos juntos (y mucho más rico aparte). Lamentablemente si dependemos de nuestras excursiones de fin de semana para adquirir estos conocimientos, MC no tendrá más opción que aprenderlas en una prefabricada huerta de jardín de infantes. Hoy en día si hablamos de clubes de campo: ¿árboles frutales? ¿Huerta? ¿Es ornamental acaso?... Ornamental. Ese es el concepto hoy en día. Además del hecho que mi criterio difiere bastante de quienes hacen las reglas hoy en día.

Otro de los encantos era pasar las tardes de siesta en la casa de los caseros. Nobleza obliga debo reconocer que más que a visitar a los caseros íbamos a visitar a sus perros (de tan chicas no nos permitían tener perro propio). Doña Elena siempre estaba pronta a recibirnos toda la tarde, había un acuerdo tácito que una de sus funciones era hacer de niñera para que los mayores pudieran desentenderse de nosotras ese rato, e invariablemente tenía lista una botella de coca cola (o dos) a modo de merienda. Creo que nunca volví a probar una coca cola tan rica, algo totalmente incoherente desde la lógica dado que las compraba en el mismo lugar que nosotros. También el beneficio era doble desde el momento en que mi mamá nos daba coca cola también en casa para que no vayamos a pedirle a Doña Elena; a pesar que ésta de ningún modo iba a permitir que le quitaran su papel de heroína del sábado a la tarde. Hoy en día uno no termina de conocer a la gente de seguridad (o inseguridad, quién sabe) y con más de 500 casas da risa el sólo hecho de pensar que les puedo asignar el cuidado de MC durante todo el horario de la siesta; y respecto a los pobres canes, son tantos los requisitos que tienen que cumplir que en lugar de ser una plaga son una especie casi en extinción. Pobre MC jamás va a tener la experiencia de intentar apropiarse de un perrito abandonado, empezando porque en lugares así a un perro nunca le falta el dueño y si se se llega a perder el operativo puede llegar a ser mayor que si se extraviara un cachorro de raza humana.

Hoy en día los country clubs suelen ser temáticos, en general orientados a algún deporte: naúticos e hípicos a la cabeza, descontando lugares comunes como golf y pileta (hermosísima y que nadie utiliza porque sería como reconocer que uno no tiene la suya propia); tambien suelen contar con lagunas artificiales propias. Honestamente no tengo nada que decir de las lagunas artificiales, son preciosas. Pero no puedo dejar de pensar en un amigo de la familia, hombre que viajaba mucho por negocios, y siempre tomaba como ejemplo Suiza y Japón, manifestando que la primera semana estaba todo genial pero a la segunda uno entendía por qué había gente que se podía llegar a deprimir en estos lugares: todo estaba hecho y no había nada por hacer. Hoy cuando pienso lo que debe haber costado hacer esas lagunas artificiales no puedo dejar de recordar cuánto nos divertimos de chicas en la quinta fabricando un estanque que nos demandó meses, ayuda de toda clase y que por supuesto, no llegaría a representar ni una millonésima parte de la laguna más pequeña de las que disponemos hoy en día.

Otro punto ampliamente divergente es el aspecto exterior. Me atrevería a decir que muchos de estos vecinos, vecinas especialmente, ponen más empeño en su arreglo personal para estar casual que durante la semana, y lo mismo (lo que es más triste) hacen con sus niños. En el siglo pasado recuerdo que para esos parajes iba la ropa más cómoda y también la menos elegante, por decirlo de algún modo. Una de las consignas cuando armábamos el bolso era "lleven también un pantalón bueno y una remera linda, por si vamos de visita a algún lado o viene alguien de visita", lo que en ése entonces me parecía tan incoherente como hoy en día sería ir a trabajar en minishort o havaianas. De última, aunque viniera visita, estábamos todos más o menos en las mismas. Llegó incluso una época que las mallas iban bajando de categoría, y esa que se desteñía, te quedaba un poco chica, o estaba estirada iba a parar a la quinta "total quién nos ve". Y lo más memorable de todo creo que es "la bolsa de las medias". Cuando atravesabamos la etapa de bicicleta, exploración y travesuras, mi madre desistió de lavar medias imposibles de limpiar. Entonces se inauguró en casa "la bolsa de las medias": allí iban a parar todas aquellas gastaditas, que empezaban a mostrar agujeritos, que se les había lavado el color, las que se habían quedado sin compañero. El fin de semana esa bolsa iba para la quinta con el sistema "usa y tira" (no es publicidad de Ala "porque ensuciarse hace bien"... pero sí hacía bien). Era liberador para todos.


Yo sé que muchas cosas las estoy pasando por el tamiz de los recuerdos infantiles y por eso salen ganadoras. Sé que cuando se terminaba el dulce de leche o el pan lactal, y mi papá no estaba o estaba durmiendo la siesta, protestábamos por tener que pedalear como un kilómetro para conseguirlos, cuando ahora es un pequeño paseo hasta la proveeduría. Claro que en aquella época de inflación en "Lo de Don Adolfo" las noticias solían llegar medio tarde y muchas veces era más barato que comprar en el supermercado de capital; cuando hoy en día si uno tuviera que presentar un ticket de la proveeduría para una rendición de gastos sería acusado inmediatamente de lavado de dinero y malversación de fondos.

Tampoco era divertido hacer la parabólica humana para poder sintonizar algún mísero canal de aire (no hablemos de cable por aquellos parajes perdidos en esa época) cuando hoy en día, y gracias a esa deficiencia precisamente, uno suele tener mejor servicio de televisión acá que en su casa original (que a pesar de las antenas de 3 metros de diámetros que se corta cuando llueve mucho, se corta... y acá no hay parabólica humana que funcione).
Sé que hoy en día llegar a una quinta (o al menos la que fue nuestra) el viernes a la noche o el sábado a la mañana después de cinco días la emoción de los descubrimientos no es si brotaron los flox, si hay sapos en la pileta o la perra tuvo cachorros; sino si esta semana los chorros dejaron aunque sea las tapitas de luz. En ése punto reconozco que es impagable llegar tranquilo y tener celulares.

También sé que si las cosas no se arreglan de acá a unos pocos años (y honestamente no creo, aunque me dé mucha pena reconocerlo) MC no tendrá la posibilidad de salir con la bici a la mañana temprano, y no aparecer en todo el día, explorando lugares que si yo supiera, me infarto. Lamentablemente a los cuatro años ya está superando el límite de velocidad impuesto para las calles internas.

Supongo que de todas maneras debería darle más crédito a las mentes infantiles, que son capaces de crear buenos recuerdos aún con vivencias mucho más asépticas que ésta.

Y terminado el post, ya que es domingo paso un aviso parroquial (que nada tiene que ver con parroquias, no se asusten): tengo la seria sospecha que el viernes hice tremendo swap con los comentarios en diversos blogs que visito. Algunos los arreglé, pero en los que tienen los comentarios moderados, que no se publican inmediatamente, me es difícil saber. Así que si recibieron un comentario de mi parte por esas fechas que no entendían ni usando todos los recursos de google probablemente fue eso lo que sucedió. Si usualmente reciben un comentario mío y esos días no, también es probable que la causa sea esa. Vaya uno a saber en qué blog quedó el comentario que les estaba destinado.
Pido perdón, y no le adjudico la culpa a blogger, a la lluvia (ni a la noche, ni a la playa que brilla por su ausencia) fue solamente mi culpa, mía y de mis cables pelados cuando llega el viernes.

martes, 7 de septiembre de 2010

Relaciones de Microondas

Advertencia: Seguimos con la onda quejosa



Nataliaypablo: Y nos conocimos hace menos de un mes en la fiesta de cierre del congreso. A la semana ya vivíamos juntos y ahora acabamos de comprarnos la Wii, eso es más que estar casados (risitas y miraditas cómplices)
Yo: ¿Tan pronto?
Nataliaypablo: es que no nos hacía falta más tiempo
Yo: Bueno, los felicito. La verdad es que no tenía idea, todo tan rápido (callate!!! parecés una señorita bien de hace setenta años cuando el novio se declaraba)
Nataliaypablo: Sí, pero estamos tan enamorados... (más ojitos)

______________ 3 días después_____________________

Yo: Naty, la verdad es que me cayó muy bien Pablo
Naty: ....
Yo: y a propósito, hablando de eso, te acordás que el domingo quedé que le iba a averiguar del concesionario que
Naty: La verdad es que nos separamos
Yo: queda en........ cómo que se separaron????
Naty: yyyy... sí
Yo: Pero el domingo estaban juntos (claro tonta!)
Naty: y sí
Yo: pero si estaban tan enamorados... (callate querés!)
Naty: sí, bueno, las cosas se enfriaron...
Yo: ¿Tan pronto? (callate Lucía de una buena vez te lo pido por favor!)
Naty: Viste como son estas cosas...
Yo: No la verdad no vi, a esa altura de la relación F. no tenía ni mi celular (Lucía callate que te pego!)
Naty: Mejor que haya sido de esta manera, menos complicaciones
Yo: ... y quién se queda con la Wii? (Lucía no tenés remedio ya, eh?)

___________________________________________________________________

Agus: te super agradezco que vengas a darle de comer a a Rimmel y a regar las plantas mientras me voy de vacaciones
Yo: No es nada, en serio, sólo son dos veces por semana. ¿Pero pudiste arreglar bien para que los otros días venga alguien?
Agus: Sí, sí, no te preocupes, que el resto de los días está Pauli, sólo son esos días que no puede, por eso te pido el favor
Yo: Ah, sí, Pauli con la que son amigas desde el jardín, la que veo siempre en tus cumpleaños, divina
Agus: No, esa Poli, Pauli es la otra chica que te conté, la que entró a trabajar el mes pasado, siempre nos encontramos en el msn y nos hicimos re amigas
Yo: Pero, y le dejás la llave de tu casa? (obvio Lucía, callate!)
Agus: En realidad para que no viaje tanto, le dije que se quede acá, total a mí no me va a molestar y a Rimmel tampoco
Yo: Pero recién la conocés... (obvio Lucía, callate querés, que no todo el mundo es tan antisocial como vos que de tu trabajo sólo tres personas, y con suerte, conocen tu casa)
Agus: Sí, viste? Pero es de esas personas con las que sentís que te conocés de toda la vida

___________10 días más tarde_______________

Yo: ¡Gracias por el perfume! ¡Pero no hacía falta mujer! ¡Por un par de veces que vine a darle de comer al gato! Entonces a tu amiga Paula le tendrías que haber comprado la fábrica de Elizabeth Arden!
Agus: Sì, bueno... en realidad no me hablo más con Paula
Yo: ehhhhhhh......... pero le dejaste la llave de tu casa!!! (sí Lucía, todos escuchamos esa parte!)
Agus: Sí, viste cómo es la gente...
Yo (que de sobra vi): ¿Pero tan rápido? ¿No se habían hecho tan amigas?(Lucía, no empecemos otra vez, te lo ruego)
Agus:.....
Yo: Me imagino que habrás cambiado la cerradura no? (Listo Lucía renuncio, me doy por vencida!)


En algún momento de mi existencia supe cursar materias por las cuales no sentía mayor interés que el que siento por estudiar taxidermia.

En una de ellas nos hicieron leer un libro denominado "El yo saturado" de Kenneth Gergen. Muy largo no era. Aburridísimo bastante. Lo más triste es que el único concepto que me quedó del libro es el de "relaciones de microondas" (que de hecho no era más que un ejemplo). En realidad no es ni más ni menos que el famoso reemplazar cantidad de tiempo por calidad de tiempo, pero dicho más académicamente: "Para quienes viven una vida socialmente saturada, el horno de microondas es algo más que una ayuda tecnológica: es un símbolo de la incipiente modalidad de relación. Tanto en el artefacto material como en su contrapartida social, los usuarios aplican un calor intenso con el objeto de obtener de inmediato lo que habrá de alimentarlos. Y en ambos casos la conveniencia del resultado es un buen motivo de debate"


En el momento de leer este libro yo debía contar con unos veintiún años (o menos aún... pero dejémoslo en 21) y al leer esto pensé "¡qué exageración!" Hoy releo este libro y me encuentro con éste y otros conceptos que tan disparatados se ve que no eran.

Porque se supone que todo esto es producto de la sociedad posmoderna. Lo mismo que el estado multifrénico, produto de las tecnologías de saturación social, en el que "comienza a experimentarse el vértigo de la multiplicidad ilimitada". Si se identifican con esto, están multifrénicos y está genial, ahora la onda es ser posmodernos, y con este síndrome se accede rápidamente a ello. Ojo, a no exagerar, intuyo que "esquizofrenia" sigue sin tener demasiados beneficios, así que con moderación.

Probablemente algún día termine esquizofrénica, y al ritmo que vengo llevando seguramente sucederá más pronto que tarde; pero dudo que algún día llegue a entender, y mucho menos aún experimentar, las relaciones de microondas.
Mis amistades se van dorando a fuego muy lento. Será por eso que es bastante raro que me queme. Y aunque no se la alimente todos los días, no es común que se llegue a enfriar del todo, y si pasa, tarda bastante tiempo en hacerlo (otra cosa es que la mande al freezer, pero ése es otra cuestión).

Evidentemente posmoderna se ve que no soy ni lo voy a ser. Mi hija y mis nietos ya tienen desde dónde argumentar que soy algo así como un dinosaurio. Pero no me preocupa demasiado, a todos nos va a llegar, seguramente algo vendrá después de la posmodernidad, aunque lógicamente sea imposible al menos semánticamente. O tal vez ya existe y yo tan despistada como siempre todavía no me enteré. Evidentemente ni falta que me hace.


domingo, 29 de agosto de 2010

Dura de entender


Desde que aprendí a leer me gustó comentar los libros que iba leyendo. Pero lo que no podía entender eran esos clubes de lectura. Además de que en general son más una excusa para comer masitas - tomar vino - chismosear - husmear la casa de los demás; me parecía que no es lindo eso de tener que leer el libro que en general alguien más propone, y mucho menos es divertido la obligación de tenerlo terminado para determinada fecha, al final eso es leer por placer?

Hasta que me di cuenta (recién ahora) que puede ser útil para casos como cuando necesitás comentar un libro y como suele suceder, pocas personas que conoces lo leyeron. Y las que lo hicieron seguro son aquellas con las que menos interés tenés de hablar en una reunión.

El resto no te deja meter ni medio bocado para que no le arruines la supuesta futura lectura de la mencionada obra. Aunque con toda probabilidad, en su vida vayan a leer ni la contratapa del libro en cuestión.

El otro día me preguntaron "Si hubieras escrito una novela, cuál pensás que te hubiera gustado escribir o cuál sería tu estilo?" (quitando a los clásicos) y me puse a describir cuál y por qué... aunque no del todo, porque el final si bien estuvo bueno no estaba a la altura, lo que me lleva a pensar que podría haber sido esta otra novela, que a veces la autora se enreda tanto en las frases como yo, y a diferencia de la anterior cuando llegó el final me sentí profundamente estafada, pero lo curioso es que media hora después había cambiado totalmente de opinión y terminó pareciendo totalmente original y válido... y así hubiera seguido con mi discurso si no fuera que alguno protestó que justo tenía que contar los finales (lo que en realidad no estaba haciendo tampoco). ¡Entonces no pregunten!

Tarde, como 29 años tarde pero entendí para qué sirven esos grupos de lectura, aunque dudo que sume a alguno de ellos.

[En este caso la etiqueta debería ser "Dudas (in)existenciales resueltas"]


sábado, 21 de agosto de 2010

Habitantes


Vino Dolor de cintura. Le gusté (hace mucho que no le gusto tanto a alguien). Llegó por recomendación de la familia paterna. Estoy más aterrorizada que si un pariente pesado pretendiera instalarse permanentemente en mi casa.

Por otro lado, Creatividad se fue de vacaciones. Ni siquiera me pidió la licencia pertinente, se las tomó nomás. No da señales de vida, pero aparentemente la está pasando tan bien que está considerando seriamente no regresar jamás.

Volvió Cansancio, esta vez trayendo cantidad de amigos de su mismo equipo. Como no podía ser de otra manera me tienen agotada. Estoy muy muy pero muy cansada.

Lectura regresó después de unas largas vacaciones; en cuatro meses apenas dio señales de vida, algo equivalente a una novela relativamente breve como para hacerse una idea. No sé qué bicho le picó, pero de repente ocupó buena parte de mi mesa de luz, de mi cartera y por supuesto, una porción interesante de mi billetera.

Broncoespasmo últimamente estaba un tanto adormilado. Bajo este panorama pensé en darle vacaciones a su acérrimo enemigo, el señor broncodilatador. Pero se ve que el primero se puso celoso (ojo, a mí me pasaría lo mismo si nunca tuviera vacaciones) y aprovechando la humedad del miércoles le hizo acortar repentinamente la licencia al segundo.

Otra que volvió a visitarme es una vieja conocida, mi amiga Irritabilidad. A esta altura no voy a negar que es una amiga, pero nuestra relación funcionaba mucho mejor a distancia. Espero que no pretenda quedarse mucho tiempo, porque pide exclusividad y lo logra tan bien que cuando ella está no hay casi nada que me venga bien ni casi nadie que me caiga bien; y esto me preocupa.

Teleadicta sobrevive a pesar de las vacaciones en el hemisferio norte bajo la forma de maratónicas sesiones de Mad Men, The Sopranos y The Tudors, logrando combatir eficazmente un posible síndrome de abstinencia aunque bajo serio peligro de crear nuevas adicciones.

Sueño debe andar con algún trastorno hiperkinético y oposicionista: a la noche no quiere venir aunque cansancio lo llame a gritos, y a pesar que le abro las puertas con otro tipo de ayuda también me rehúye; en cambio a la mañana no se quiere ir, aún cuando el despertador lo tiene a los saltos. Suele hacerme unas breves visitas a la tarde, va y viene. En escasas y afortunadas oportunidades tengo tiempo de prestarle un poco de atención en ése horario.

Por lo demás, los instintos vienen creciendo en forma sostenida: de supervivencia (no me bastaba luchar con un trabajo ahora lo hago con dos), asesino (contra las jefas), maternal (me la comería a besos ochenta veces diarias y otras tantas logra sacarme de mis casillas), femenino (la intuición ídem por fin me está sirviendo para algo)

En resumen en todas estas andamos. Lógicamente de todo esto se desprende que Escritora de blog sin sentido ni pretensiones se ha ofendido, se fue de licencia, o no puede contra tantos nuevos habitantes, la cuestión es que poco pide su lugar y yo, con tantos otros habitantes, apenas puedo ayudarla a respetar el lugar que supo ganarse.

A veces es agotador esto de estar tan habitado.

martes, 10 de agosto de 2010

Elemental....

Entrada no muy ad hoc para el día del niño...
no está bien (para la madre, claro)
que la niña tenga más lógica que su progenitora


La extensión de mi jornada laboral, sumado a que la señora que trabaja en casa no se está volviendo más joven cada día que pasa hizo imprescindible la búsqueda de otro par de manos que ayudara con las tareas domésticas más pesadas algunas veces a la semana.

Como me siento bastante incómoda cuando hay gente extraña tan adentro de casa, la tarea de encontrar la persona idónea no fue nada sencilla, lo que hizo necesario que extendiera mis redes por cuanto familiar, amigo y conocido que tuviera (o no) la paciencia de escucharme.
Supongo que fue en alguno de los muchísimos pedidos de recomendación a cuanto individuo que nos dirige la palabra se me cruzara, que María Clara escuchó y se apropió del vocablo mucama, que no se utiliza en casa para ningún otro particular.

Encontrada la persona idónea después de un par de dificultades, me sorprendo un día (de los que por casualidad yo estaba mientras se encontraba trabajando en casa esta buena señora) de escucharle decir a María Clara algo acerca de la mucama. No lo utilizó directamente para llamarla, ni siquiera estoy segura de que lo haya escuchado, pero me alertó.

Poco más tarde ése día tuvimos una seria conversación al respecto. Le indicamos que a las personas, más allá de la función que cumplen, las llamamos por su nombre. Que a Martita (la señora que trabaja en casa full time y que la cuida cuando yo no estoy ) le decimos Martita, y lo mismo debemos hacer ahora con Lili, del mismo modo que papi a Christian, Darío, Nicolás y Pablo (por nombrar a los que ella conoce) los llama por sus nombres a pesar de ser su jefe. Igual con Mara, la secretaria; o con el portero, a quien también llamamos por su nombre.

Aparentemente la lección fue comprendida.... demasiado bien!
Al día siguiente, cuando salíamos a la calle:

L: - Vení hija, dame la mano
MC: - No tenés que decirme hija, me tenés que decir María Clara.

Ahora no sé cómo explicarle que yo sí le puedo decir hija, sobre todo por el simple hecho que tengo 30 años más y no es tan fácil erradicarme la costumbre, por no mencionar el hecho de que a veces todavía la llamo bebé...

lunes, 2 de agosto de 2010

Celos


Siempre me consideré bastante celosa, ocultarlo calificaría directamente de hipocresía.

Algunos dicen que los celos son buenos, que son los que nos hacen poner en movimiento para alcanzar aquello que anhelamos.
Yo no estoy tan de acuerdo.
Y últimamente tampoco estoy tan celosa.
Porque los celos son parciales, y no es que yo sea imparcial, pero sí trato de hacer el ejercicio de ir un poquito más allá.
Por ejemplo:
¿Cuántas veces le envidiamos el novio a nuestra prima?
¿Y el sueldo a nuestra jefa?
¿Al vecino que se levanta a las once de la mañana, como temprano, todos los días?
¿El bebé a una compañera de trabajo?
¿El físico a alguna modelo?

Pero si nos quedamo pensando un rato, y sabiendo que no podemos hacer un collage con nuestros celos para obtener lo mejor de cada uno, sino que deberíamos aceptar toda su realidad (y no vale hacerse trampa a uno mismo y dejar de ver los defectos de los demás):

¿Seguiríamos envidiando a nuestra prima que a pesar del novio que tiene no tiene activa ni media neurona?
¿Nos parecería tan atractivo el sueldo de nuestra jefa teniendo que soportar que sus retoños estén hasta la coronilla de ella, contando con más de cincuenta años y teniendo que convivir con su propio caracter?
¿No nos levantaríamos de un salto a las 6:30AM de sólo pensar que no tenés trabajo y que esperás ansiosamente que venga el repartidor del supermercado para intercambiar dos palabras con algún otro ser humano?
¿Seguiría siendo tan adorable la idea de un bebé con un padre/marido hipermachista?
¿Aceptaríamos tener ése cuerpo de tapa de revistas a fuerza de no volver a oler siquiera jamás el chocolate y de verte perfecta sólo con photoshop?

Qué se yo, no es que varias veces al día no le envidie pequeños detalles a los demás, pero al final, mirando el cuadro completo, casi siempre termino eligiendo seguir siendo yo... aunque ésto último suene bastante grave.