
Creo que últimamente vengo escribiendo menos por dos razones: tengo menos tiempo y casi todo lo que tengo para contar ya lo conté en algún momento. Veamos esta semana a modo de ejemplo:
1.- Tuve a mi papá internado ooooooootra vez. Oooooooootra vez la rutina de terapia, los médicos que dicen cincuenta palabras sin decir una sola frase con sentido, el casting de enfermeras, horarios de visita, bandejas de comida que le parecen sumamente apetitosas a todo el mundo menos al destinatario, una cama envidada por toda la familia que casi no duerme desde hace una semana menos por el destinatario, el juego de las adivinanzas a ver en qué se diferencia esta habitación de las habitaciones de las otras internaciones, discusiones con mi madre (infaltables) y pocas certezas. Puede haber sido una interacción medicamentosa (y sí, cuando tomás 14 clases de medicamentos es una respuesta que tiene algo de lógica, total las combianciones son tantas que nadie se va a poner a hacerlas todas), apnea del sueño (siempre jorobando el tema respiratorio en esta familia) o deficiencia de vitamina b12 (moraleja: tomar mucha vitamina B12, si es que la cosa es tan fácil de evitar)
2.- Mi jefa se fue de vacaciones. Creo que es la figurita más repetida de todas. En un momento pensé en contabilizar todas las veces que no viene a trabajar durante el año a ver cómo es que todavía no la echan, pero después me di cuenta que sería solo para hacerme mala sangre. Los hijos ya no van al colegio, así que no tiene la excusa del receso de otoño. Como soy muy buena, en esta ocasión cambió algo: con un gesto le di a entender que no tenía que explicarme que el hijo tenía que someterse a un cirugía de algo que sólo se opera en Punta Cana, o que a la hija le indicaron un tipo de laborterapia que sólo se puede hacer en un ClubMed o que la llamaron para dictar un posgrado en Europa, en siete ciudades distintas durante dieciocho días, que casualmente coincide con el itinerario europeo de Polvani Viajes. Creo que un poco se ofendió, y la verdad no estuve demasiado diplomática, pero lo que menos necesito es compadecerme de que se tiene que ir de vacaciones cuando la que se queda laburando soy yo. Encima que le ahorro el esfuerzo de tener que inventarse una excusa, habrase visto!
3.- La gerente ooooooootra vez empezó a decir que va a haber ascensos, que sí, que este año, que ya habló con Superman, Batman y Robin (para lo que uno conoce con quién habló, me sería más simpático que al menos mencionara a alguno de éstos últimos). En fin, el mismo cuento que desde hace cuatro años. Y lo peor: que todavía me la creo.
4.- MC pasó de otitis a resfrío, de resfrío a gastroenteritis, de gastroenteritis a angina. Creo que lo hace para salvarse de la vacuna de la gripe. Ojalá entendiera que no es negocio, aunque por nada de todo lo anterior la han pinchado (bueno, con la gastroenteritis casi)
5.- Los artefactos eléctricos y yo definitivamente no nos llevamos: están de licencia un aplique de luz del comedor diario, la aspiradora, el microondas. Y pensar que en casa casi nada tiene más de diez años. De todas maneras en el comedor diario hay otro aplique y lámpara de pie, la aspiradora es para un par de carpetas (bendito sea el piso de madera, que la vida no me vuelva a encontrar con una moquette) y el microondas siempre es prescindible. En realidad creo que el incordio mayor es llamar al médico de cada uno de estos aparatejos, o ir a comprar nuevos.
6.- Ya se me hizo costumbre pedir disculpas por responder los comentarios mil años más tarde. Igual valen las disculpas.
7.- Esperemos que el proximo post no sea figurita repetida de las figuritas repetidas porque estos meta-post ya están dejando de ser divertidos. A veces me pregunto si es mejor problemas conocidos o problemas por conocer. Todo indicaría que los conocidos que uno más o menos ya les encontró el talón de Aquiles, pero es aburrido hasta para mí.






















