viernes, 14 de agosto de 2009

Paris o The Simple Life


Vengo de una serie de días de esos que te hacen pensar que, aunque sin lugar a dudas y con la humildad que dicen que nos caracteriza a los porteños, la Ciudad de Buenos Aires sigue siendo el mejor lugar para vivir, no tiene mucho sentido seguir residiendo en este caos.

O sea, una de dos: Para vivir en el caos, al menos que sea en París, o en alguna ciudad del primer mundo, y sino hacer la gran Paris Hilton y Nicole Richie en The simple life e irse a vivir a un pueblo, sin celulares y sin tantas otras preocupaciones.

Por empezar no sé si habrán observado que hoy en día, en esta ciudad, en media hora no llegás a ningún lado. Ni siquiera caminando hasta la esquina. Cuando volviste a tu casa seguro ya pasó media hora. Con lo cual ir a un lugar mínimamente lejos te lleva hora y media, y eso ni siquiera te garantiza que no llegues estresado y maldiciendo semáforos, taxistas que conducen por debajo de la velocidad mínima permitida, conductores dormidos, peatones lentos que encima, uno no sabe cómo pero utilizan todo el ancho de la vereda. Entonces más que nunca te dan ganas de irte a vivir a un pueblo, donde, aunque quieras, es imposible llegar tarde a ningún lado.

Pero pensándolo un poco mejor, te consolás pensando que por lo menos si te llega a pasar algo (qué eufemismo tan odioso) contás con los mejores profesionales y adelantos médicos; porque de hecho durante dos días pensás que maravillosamente solucionaron casi todos tus problemas con un nuevo medicamento que te saca esos síntomas con los que estuviste luchando durante tanto tiempo. Hasta que te das cuenta que además de los síntomas, y unos cuantos duros del bolsillo, te quita también el resto de salud que te quedaba cuando al tercer día te da nauseas, al cuarto dolor de cabeza y al quinto palpitaciones junto con la sensación que debés tener la presión un poco más alta que el obelisco. Para colmo te ves inundado de farmacias, centros médicos, sanatorios, clínicas, hospitales y hasta aparatos automáticos con lo cual es muy difícil el arte de zafar de tomarse la presión. (Cabe aclarar que obviamente difícil no es imposible.)

Entonces te ponés a pensar que tal vez no estaba tan mal después de todo el médico que te recetaba Vick VapoRub, si era muy adelantado, y sino vahos de agua con sal perfumadas por algunas hojas de eucalipto.

Pero no importa, mientras uno tenga un acceso decente a Internet, cosa que en The Simple Life no debe ser tan fácil, uno termina por aguantar cualquier cosa. El problema viene cuando por quinta vez a lo largo del día dejás colgada a una amiga o casi te matás para llegar a atender el teléfono ansiosa de novedades y del otro lado te encontrás con el chico/a de nombre común y apellido más común todavía queriéndote vender una conexión a internet que ya tuviste y por algo diste de baja.

Pero, de nuevo, pensándolo mejor internet sigue siendo sumamente útil a la hora de ampliar tus horizontes culinarios. Y uno hasta puede encontrar una torta ad hoc para un segundo-primer cumpleaños. Pero resulta que ante tantas opciones, la torta que vos elegiste nunca es la misma que eligió tu madre; quien por supuesto termina ganando ("si vos no podés comer chocolate"... gracias a otra doc. "actualizada", vale aclarar) y si bien no se trata de ir hasta Villa Devoto también te lleva tres horas de tu vida. Entonces uno vuelve a desear vivir en The Simple Life, donde la variedad de tortas se reducen, como mucho a cuatro. Y todas salen bien y le gustan a todo el mundo.

Hasta que vuelve a la memoria por qué uno está cocinando para un segundo primer-cumpleaños, y al final terminás dando gracias de vivir en una ciudad donde hay cualquier cantidad de sanatorios, hospitales y médicos.

Además reconozcamos que llueve muchísimo menos que en París, hay un poco menos de gente en todos lados y nos bañamos mucho más seguido. El agua todavía sigue siendo más barata que en el primer mundo y que en la mayoría de los lugares Simple Life, así que aquí dejo de quejarme (solamente por lo que resta de esta noche)

15 comentarios:

Alicia Seminara dijo...

Yo fantaseo con The Simple Life cuando planeo vacaciones: Me gustaría irme 10 días a un lugar lejano sin internet, teléfono ni tele. Nada.

Como mi marido vive enchufado a todo, no quiere saber nada, pero yo quisiera saber qué se siente...

Aunque me parece que es una sensación parecida a cuando se corta la luz...

Etienne dijo...

Pero no puede ser una opción aprovechar ese trayecto de mínimo una hora para "hacer" otra cosa?: reflexionar sobre algo, pensar en la lista de las compras, mirar los frisos de los balcones y la herrería de las ventanas, especular sobre las razones que llevan a la gente a hablar a los gritos por la calle o a caminar ceñudos, por decir ejemplos pavotes.
Otra opción es lo de estar conectados: yo elijo tener un celular pero no es que vivo pegado a él. Lo mismo con mi blog, aunque reconozco que me gustan las letritas...!
Vénganse 10 días a la cordillera! A la cordillera de verdad!!

Marina dijo...

No tengo idea de que es Simple Life pero imagino, por lo que contas, de que se trata.
A mi me gusta la tranquilidad, pero no se si podrìa vivir sin internet o telefono. No es que viva pegada al telefono y mucho menos al celular, pero me parece importante cuando vuelvo de noche sola.
La ciudad tiene su encanto, pero nunca vivì en una y no creo que vivirìa jamas (ni en Paris, ni en NY, en ninguna megaciudad, dios me libre...). Una vez fuimos hasta Milan por fuerza mayor y parecìa una campesina, no veìa la hora de volverme: tanto kilombo de autos,ruidos, edificios enormes, nooo definitivamente no es para mi!!
Es cierto que tenès los mejores hospitales o clinicas, pero tambien es verdad que la misma ciudad aveces te enferma y te obliga a usarlos :(
Besos!

Memé dijo...

Yo soy, como dicen Los Piojos, un bicho de ciudad. Creo que viviendo "the simple life" me muero de embole a la semana.

Sin embargo, este verano pasé 15 dias sin conectarme a internet (por propia decision, estaba en Mar del Plata, donde hay cibers por doquier) y contra todos mis pronosticos, resisti y casi no me costó nada.

Ronnie dijo...

Es cierto eso que llegar a cualquier lado te lleva de movida una hora... pero yo recuerdo que disfrutaba (y amortizaba) los viajes.

Al trabajo ni gratis iba en subte (aunque hubiera una diferencia de media hora seguro), para aprovechar el viaje mirando por la ventana, descubriendo edificios, contando carteles y escuchando la radio. Cuando vivía en Pilar, volvía en charter y tardaba casi lo mismo que Belgrano-Microcentro! Y aprovechaba ya sea para dormir o trabajar en la compu (y la radio, off course!). Y ahora que hace años no uso medios públicos, si me toca manejar me enajeno con la radio o charlando con mi gorda, y si voy de acompañante me cuelgo con la ventana... Y si estoy apurada... ommm! Qué voy a hacer! Como método de descarga, a veces he gritado "comepanchos" a algún taxista lerdo, pero se me pasa enseguida!!!

En cuanto a toooodo lo otro del post: no podría vivir más de un verano en un pueblo/ciudad donde después de decir "tengo un amigo nuevo...." te taladren con "aaahh... ese es primo de Mengano, que fue a la escuela con Sultano, que es medio pariente nuestro si lo pienso..." Así decidí venirme a Bs. As!!!! jajaaj

Besos y posteá foto de la torta de la discordia!

Ana dijo...

Yo pienso muy seguido la idea de irme a vivir al campo. Pero rápidamente recuerdo que tengo fobia a los bichos, y que me puedo llegar a morir de miedo una noche de tormenta sin luz en el medio de la nada. También se me viene a la mente eso de estar a 200 KM de un sanatorio.

Y ahí vuelvo a sentir que vivir acá es un placer... Qué rápido se conforma uno, no?

Merlina dijo...

Con mi marido queremos ir a vivir a Merlo, San Luis. Encontramos muchas cosas a favor del cambio de vida y en contra algunas menos como por ej. que no hay centros de salud como los de acá, ni facultades cerca para que la chiquita estudie, todo lo demás suma a favor del cambio de vida.
Veremos =)

Lola dijo...

- Alicia: reconozco que la primera vez que estuve de paseo en Cabo Polonio a los veinte minutos no veía la hora de irme! jajaja
Sin llegar a esos extremos, cuando estás de vacaciones y en general es más engorroso por ejemplo conectarse a internet; me doy cuenta que a medida que pasan los días se te va pasando la adicción tecnológica.

- Etienne: sí, en general hago todas esas cosas: contaminar el planeta gastando pilas de pilas (jaja) con el mp3; en épocas en las que estoy bastante intelectual leo un poco, salgo del cascarón mirando un poco de mundo, etc. Lo malo es que no siempre podés hacerlo cómodamente instalada en un asiento, y muchas otras cosas preferiría hacerlas en mi casa. Qué se yo, el otro día fui al médico y entre viajes y espera tardé cuatro horas; para que me vea escasos 8 minutos (por suerte en realidad).
Respecto de la adicción tecnologica, del celular en días de semana no me despego (no puedo dormir si no lo tengo en la mesa de luz), los fines de semana me desconecto, y si me buscan, van a tardar un buen rato en encontrarme, hasta que me acuerde de mirarlo.
La única "sana costumbre" que tengo en el trabajo es que casi nunca uso internet, y menos para estas cosas.
Respecto de la cordillera, tal vez tenga que ir pronto, o no tan pronto a Mendoza, pero con el programa que tiraron, dudo que me anoticie que cambiamos de ambiente :S

- Marina: The Simple life era un programa muy tonto, acá un resumen: http://es.wikipedia.org/wiki/The_Simple_Life
Yo creo que en New York tampoco viviría, es linda para ir de paseo, pero para vivir no, demasiada gente, demasiado transito (más que acá) demasiado kilombo, demasiado sucia, demasiado cara, aparte.
Me reí mucho con que parecías una campesina en Milán.
Supongo es muy dificil encontrar el lugar ideal, si los hay: algo suburbano supongo que sería la solución, pero en general para cosas importantes (hospital, universidad) tenés que recurrir a grandes ciudades, y cuando no es así, sea porque es pequeña pero igual tiene todo, o porque es grande pero muy organizada, vivir ahí te sale un ojo de la cara y la tres cuarta parte del otro.

- Memé: yo creo lo mismo. Pero por otro lado también me he dado cuenta, como te pasó a vos en MDQ, que éstas cosas de "gran ciudad" se comportan igual que una adicción: los primeros días por ahí sufrís más y con el tiempo te vas acostumbrando y cada vez tenés menos esa necesidad.

Lola dijo...

- Ronnie: Yo en general disfruto los viajes, son obligadamente "un ratito para mí". Eso no quita que cuando tenés que salir más de una hora antes a trabajar que podrías usar para dormir, por ejemplo (en realidad por ejemplo nada, jaja, es lo único que se me ocurre para hacer en ése tiempo) te agarre un odio tremendo hacer esos viajes! Lo mismo me pasa cuando salí tarde y ya!!! tengo ganas de estar con mi gorda!
Lo del trayecto Conurbano-Microcentro versus Belgrano-Microcentro, podés ir a decirselo a mis jefas???? Estoy cansada de escuchar que elogian a fulanita y a menganita (en realidad mas que nada es fulanita, jaja) que "pobrecita vive en taaaaaaan lejos" y en realidad vivirá tan lejos pero de viaje tarda mucho menos que yo!
Con respecto al auto, yo siempre estoy apurada, y si estoy con el auto todavía más (por algo en general estoy con el auto!). Además no es la solución a todos mis problemas desde el momento en que a veces encontrar dónde estacionarlo te lleva más tiempo que haber viajado de otro modo.
Sobre el chusmerío de pueblo, me olvidé de contarlo como ventaja de la gran ciudad. Amo el anonimato. Te imaginás si vas a comprarte un jean, te queda horrible y después todo el mundo se entera? jaja. Igual te digo que no estoy tan a salvo de eso en el micromundo de relaciones mi-madre-familia-amigos-de-todos-ellos-mi-suegra.
La torta de la discordia quedó en casa de mi madre, si es que quedó. Para la prox. prometo foto (y no me odien!)

- Anita: qué mecanismo mental afectará a las embarazadas que necesitan un radar para ubicar un sanatorio con alta complejidad a menos de 3 Km, aunque te falten 25 semanas para el parto, o que la criatura ya pese unos saludables tres kilos doscientos gramos?
Lo de los bichos, tenés razón!!!! Se me había pasado (Igual, ojo, que en esta ciudad también hay cada bicho!!!!!!!)
Vos por lo menos te conformás rápido, yo ando oscilando todo el tiempo entre la gran ciudad y mandar todo a la miercoles. Nada de punto medios para mí...
Hablando en serio, Zurich sería una opción interesante por ejemplo, pero es sólo que no tengo demasiado interés en saber hablar alemán a la perfección, jajaja

- Merlina: qué bueno tener un proyecto así. Aunque no te cierren algunas cosas y aunque no sea fácil llevarlo a cabo, al menos sabés lo que querés y eso no es poco.
Eso sí, con wifi en toda la provincia de la adicción a internet supongo que no zafás, jaja
Hablando en serio, si no conocés a nadie no debe ser fácil. Por un lado, aunque en general los deteste, no me gustaría andar buscando médicos de diversas especialidades otra vez, y es cierto que aunque ahora es ideal, los chicos crecen muy rápido y hay que estar preparado para eso.
Como sea, mucha suerte con lo que decidan!

Blonda dijo...

Recién veía Elsa y Fred y la maravillosa escena de la Fontana di Trevi en la que evocan a la Dolce Vitta y sentí muchas ganas (de esas ganas en serio) de hacer el bolso y vagar por las calles de Italia sólo con una cámara en la mano.

Creo que todos deberíamos vivir más de una vida para poder hacer lo que nos gusta. Estar en el caos de Bs As y un poco mojados con el agua de la fuente de Roma.

beso grande!

Lola dijo...

Blonda, pero Roma también en un caos eh? La organización no es el fuerte de los italianos tampoco (por algo este país es así).
Igual entre un caos y otro por ahí esté mejor el de Roma.
Aparte lo bueno que tiene Europa es que hacés pocos kilómetros para cualquier lado y estás en un lugar paradisíaco, acá hacés doscientos kilométros sólo para darte cuenta que todavía estabas mejor en tu casa!!!

Besos!

tia elsa dijo...

Buenos Aires es díficil, nosotros la hacemos más díficil, somos malos ciudadanos (en general claro, habrá contadas excepciones) pero ¿no te pasa que cuando estás lejos la empezás a extañar? Besos tía Elsa.

Adriano dijo...

Tengo en vista un par de lugares serranos cerca (de Córdoba hablamos). Digo que para cuando sea viejito vivir tranquilo. Hay días en que pienso que no es necesario esperar tanto. Y eso que esto no es el caos del que hablás.. Besillo.

Agustín dijo...

Estuve leyendo el post (muy bueno) y algunos comentarios.

Me parece que se plantean extremos:
Buenos Aires o Paris
Buenos Aires o el campo

En realidad yo preguntaría: si pudieras elegir, ¿en qué lugar te gustaría vivir ganando exactamente lo mismo?

Para mí sin dudas, Córdoba o Rosario son opciones muy buenas. Tenés médicos, sigue siendo una ciudad (pero no el quilombo que es esto) y no se conocen todos con todos como si fuera un pueblo.

Mi conclusión es que esta ciudad es un quilombo y hay otras opciones.

Lola dijo...

Impresentable lo mio de responder comentarios tantos días después, me merezco que no me lean!

- Tía: total, pero totalmente de acuerdo en que a lo dificil que es cada uno de nosotros le agrega su granito de arena para que no pierda esa escencia de ser la capital no sólo nacional sino del caos permanente. A mí cuando voy al interior me extraña la placidez que tiene la gente, nadie está apurado ni para arrancar en un semaforo o para que te subas y bajes de un micro en tres milisegundos... pero como bien decís, a los dos días me empieza a molestar que todo ande tan lento!

- Adriano: A mí me hace mucha gracia la gente que conozco del interior (y de ciudades grandes como Rosario o Córdoba) que un viaje de veinte o treinta cuadras es sumamente "lejos"... a pesar que el transito es mucho más fácil y que el taxi suele ser mucho más barato.
Con respecto a las sierras, aunque no te vayas a vivir, lo bueno es que hacés menos de 50km y ya estás en cualquier lugar hermoso, acá hacés más de 100 y seguís viendo la misma planicie, con suerte con una lagunita (bastante contaminada, por cierto)

- Agustín, es que yo soy una mina "todo-o-nada"! Está mal, lo sé, el equilibro y los términos medios a veces son la clave, pero bueno, si bien nunca viví en Rosario ni en Córdoba capital (de hecho no estuve más que algunos días aislados en cada una de ellas) sí conozco mucho Montevideo, y aunque muchas veces pensé en quedarme a vivir ahí (no porque me gustara, sino porque me gustaba un ciudadano de ése país) la idea nunca me terminó de cerrar. Extrañaría demasiadas cosas. Además, de qué tendría el placer de quejarem??