
- Empecemos por la única buena. Fui a buscar los análisis. En realidad no me quedó otra. Salíamos el miércoles de trabajar y le pregunto a una chica que vive muy cerca de dónde tenía que ir a buscarlos "mucho lío por tu casa no?" onda para que me dijera que sí y tener excusas para dilatar la cuestión un poco más. Pero no, no había lío, y encima se ofreció a llevarme con el auto, así que no se me ocurrió ninguna excusa rápida como para seguir zafando. En resumen: salieron super bien. Estoy empezando a dudar seriamente que sean realmente míos. La glucemia bien, mejor incluso que antes del embarazo. Colesterol bien (a veces me da un poco altito). De anemia nada (desde antes del embarazo también creo que nunca me dejó de dar bajo). Hay dos valores que están ahí no más del límite, pero no me pienso hacer problema por eso. Salí tan feliz, que hasta me sentía con diez años menos, no sólo por lo que a salud respecta, sino que me hizo acordar demasiado a las épocas de la facultad, cuando te sacabas una buena nota en un parcial en el que pensabas que habías hecho un desastre y medio. Por supuesto, no dejo de ser yo, y la felicidad cuasi completa no podía durar demasiado. Cuando le conté a mi vieja, transformó mi palacete en un castillo de naipes y encendió el ventilador: "a tu edad, la glucemia y el colesterol te tendrían que dar de la mitad para abajo" y "tenés poca hemoglobina y el hematocrito relativamente bajo para la cantidad de globulos que tenés". Y bueno, era demasiado lindo para durar.
-El otro
record es que hace de cuatro meses que no tenía que viajar por trabajo. No batí la marca absoluta en este caso, primero porque de chica obviamente no trabajaba y no tenía que viajar por trabajo. También las veces que estuve de licencias varias superé este tiempo, pero estando en actividad, creo que es la primera vez. Como no podía ser de otra manera, no me di cuenta de éste
record hasta que tuve que ir de nuevo. Lo bueno nunca dura tanto, y lo malo es que en general no lo sabemos apreciar. Pero no me quejo de eso porque pude ir y volver en el día, aunque no de la forma que me gusta. Sin embargo esta vez no me van a escuchar hablar mal de que te hagan viajar, ni del lugar en sí, ni nada de eso. La
ROU sólo sirvió de escenario para el
récord Nº3:
- Nunca, nunca en mi vida alguien, y un alguien argentino, aclaro, me encaró tan mal (bueno, las mamás y las hermanas no cuentan, los amiguitos de antes de los tres años tampoco) Sí, premio para todos, adivinaron, es una mina del laburo (de dónde sino?) En definitiva, no debería hacerme problema, porque uno, yo no actué mal, dos no le respondí mal, tres no tengo la culpa que la mina sea tan creída e insegura al mismo tiempo, y no tenga el mínimo registro de lo que es una jerarquía y los buenos modales. Sin embargo sé que logró arruinarme el fin de semana largo, lo que de por sí tampoco es tan fácil de lograr. Sé que la mina es patética, pero honestamente no pensé que se iba a desbordar de esta forma, haciendo el ridículo en las apacibles, o no tanto, calles de Tres Cruces. En fin, pocas veces tuve tantas ganas de mandar a alguien al diablo, bueno no al diablo precisamente... y para colmo voy a tener que darle la razón a mi marido. Esta noche, a falta de algo mejor en lo que perder el tiempo, estábamos viendo a SG. Sí, sí, ya sé, hay formas y formas de perder el tiempo, pero bueno... La cuestión es que estaba la yudoca Paula Pareto, quien por cierto, ya que estamos hablando de records, no creo que haya roto ninguna marca, pero se ha acercado muchísimo más que yo, definitivamente. Le comentaba a F. que parecía increíble que esa chica que parecía tan delicadita, tan buena mina, tan tranquila, te pueda tirar al piso y dejarte hablando estupideces. Entonces se confirma la teoría de mi estimado cónyuge: a las mujeres nos falta mucho de esto de agarrarnos de los pelos, a las piñas, de lucha libre en el barro etc. (razonamiento de rugbier, aclaro. Pero no tiene razón?).
- Terminemos con una chiquitita: Acabo de batir el record personal de lo que me pueden durar unos auriculares: 2 semanas. En más de 20 años como usuaria de estos "bichos" (porque parecen bichos no?), nunca me habían durado tan pero tan poco. Si no recuerdo mal, tuve dos walkmans, un discman y un mp3. Con cada uno la experiencia fue que los originales son los que duran más o menos un tiempo razonable. Por lo menos con el mp3, los originales me duraron casi dos años, los siguientes casi uno, el tercero como seis meses (pero creo que F. ya los había usado en su iPod) y estos últimos 2 semanas. En realidad no es que han fallecido del todo, de uno se escucha, pero es como ir con un sólo lente de contacto puesto. Lo que más bronca me da es que no eran ni los más baratos, para que uno diga "me lo merecía, por no gastar" ni de los más caros, que uno se queda tranquilo que más no se puede hacer.
En fin, ni siquiera me da bronca, pero me pregunto, cómo puede ser que en 20 años los auriculares sigan siendo igual de malos? Creo que no hay gran diferencia con mis primeros auriculares que vinieron con mi walkman AIWA (así como se escribía, con mayúsculas, en esa época) allá por 1987.
Como para perder el tiempo con
SG no fue suficiente, me puse a
googlear a ver por qué pasaba esto, y si bien no
encuentré la
respuesto encontré
esto y
esto (parte 2) que me resultó muy simpático.
- Habré batido la marca en cuanto a extensión?