domingo, 28 de diciembre de 2008

Madres, hijas y otras yerbas




Después de recrearse la vista con esta imagen, muy apropiada para la época del año en la que nos encontramos, por cierto, pasemos de la utopía, de eso que nos quieren vender como la relación más maravillosa del planeta, a la más aguda realidad. Como cuando vemos un producto en la publicidad y al comprarlo nos damos cuenta que no era tan brillante como parecía.

Hay algo que no me termina de quedar claro, y supongo que nunca lo voy a saber con certeza, y es lo siguiente: cuáles atributos son universales en todas las madres y cuáles otros particulares de la nuestra propia.

Hoy en particular me estoy refiriendo a esa cualidad que tiene la mía, y no sé si es particular, general o universal, de comparar a sus vástagos veinticuatro horas al día, siete días a la semana, en todas las etapas vitales:

1) De la más temprana infancia no tengo recuerdos, como es natural, pero los comentarios han llegado igual, como si desde ésa tierna edad hubiéramos venido marcadas con un sello de segunda calidad o algo por el estilo.
Para esta etapa, abundan comentarios tales como:

"Mi cuñada me tenía loca con que cuando cumplían dos años ya no tenían que usar más pañales, y ustedes ni enteradas"
o
"Hicieron todo tarde, hasta para caminar tardaron como 18 meses",
aunque cuando está menos enojada la versión baja a 14 meses.

Y para el caso, mis primos, hijos de la cuñada en cuestión, tal vez no usaban pañales a los dos años, pero no durmieron de corrido hasta los seis más o menos. Pero hay que mirar el lado malo de las cosas nada más, sino no tiene gracia.


2) En la infancia, superados los logros psicomotrices, tan largamente esperados en apariencia, las comparaciones giraban más en torno al comportamiento:

"Las nenas de los A. a las ocho y media están durmiendo"
"A tu prima se le entiende todo cuando habla"
"Nunca vi a C. jugando con la comida"


Claro que lo que no decía es que las nenas de los A. tres meses después de comenzadas las clases seguían llorando todas las mañanas aferradas a su madre, que no podía dedicar la mañana a otros menesteres, la prima en cuestión con excelente dicción tenía cuatro años más, y para el caso todavía hoy tiene unos horrores de ortografía impresionantes y después de tanta insistencia con la comida, hoy estoy al borde del colapso nervioso a ese respecto y C. no engorda aunque se lo pidas.


3) Llegando a la edad escolar, como no podía ser de otro modo, se inauguraron las comparaciones en el plano académico. En realidad tanto mi hermana como yo siempre fuimos bastante tragas, así que se tuvo que esforzar bastante en esta nueva etapa. En lo que a mi respecta, uno de los problemas era la caligrafía.

"Vos viste la letra que tienen M. y A.? Por qué no te esforzás un poquito para tener el cuaderno tan lindo como lo tienen ellas?"


Otro tema era la de las actividades extracurriculares:
"Como no terminaste la tarea, cómo hace por ejemplo F. que hoy tiene natación"


sin dejar de mencionar generalidades tales como:
"Vos vas a tres actividades y estás cansada y J. va a cinco y todavía le pide a la madre ir a violín"

Claro, lo que mi madre nunca mencionó es que M. y A. con su maravillosa letra hacían mal la mitad de las cosas, por no mencionar las sandeces que escribían; por respeto hacia la mamá de F. no voy a reproducir todo lo que dijo sobre qué clase de madre era al mandar a la hija a una pileta de dónde, según su propio diagnóstico, F. se contagió la hepatitis (sin mencionar que el pediatra le había prohibido mandarme a natación en invierno) y J. no prosperó en ninguna de las once mil actividades extracurriculares que hizo (yo tampoco, pero no les hice gastar tanto dinero al menos)


4) En la adolescencia la temática viró hacia las tareas domésticas, la responsabilidad y el aspecto personal.
Supongo que el :
"tu cuarto es un chiquero" sí es universal.>
"tendrías que aprender de los chicos de R., está todo impecable y hasta tienen alfombra blanca!"
En el plano doméstico:
"Tu primo I. hace la ensalada él desde que tiene ocho años"

"B. ya hace las empanadas mejor que la madre"
Y en lo que a belleza se refiere, encabezaban el podio:

"Viste a D. cómo se cuida las uñas, no podés ser un poco igual?"

"S. parecía una muñequita como estaba maquillada, ya es hora que te maquillas, ninguna mujer es linda sin esforzarse un poco"

"Vieron a M.? Siempre está con la ropa impecable. La madre dice que hace años que no plancha, y empleada no tienen"

Claro que omitió decir que en la casa de R. había dos empleadas, y en todo caso, quién es feliz viviendo con una alfombra blanca? (saquemos lo de blanca, con alfombra alcanza para sumar problemas); mis primos, según tengo la posibilidad de observarlos hoy en día no son capaces de preparar sendas ensaladas ni empanadas (creo que siquiera saben hacerse un sandwich), y como tales habilidades no tienen demasiada ciencia, y son como manejar (cuando aprendés no te olvidás más) dudo mucho que alguna vez las hayan poseído. Respecto a D., S. y M. supongo que a mi madre no le hubiera gustado que además de las uñas impecables, el maquillaje y la ropa almidonada, fuera tan atorranta como ellas. Además con las uñas impolutas de D. es medio difícil pasar la aspiradora, lavar montañas de platos o hacer el repulgue de las empanadas, como los jóvenes en cuestión admirados más arriba. Y todo eso sin contar con lo que podía pasar si estábamos todo el santo día encerradas en el baño pintándonos las uñas o maquillándonos.


5) Ya en la adultez, la cosa viene más o menos así: hay que sumar todo lo anterior (salvo lo de dejar pañales) y agregarle el tema éxito monetario/profesional. Estoy muy, muy cansada de saber cuánto más ganan los demás, o que ganan igual pero son tan eficientes que trabajan la mitad del tiempo y no abandonan a sus familias, o trabajan más horas y de todas formas se las arreglan para ir a pilates y tener la casa más impecable que la mía.


6) No llegué a la etapa geriátrico todavía, o para que compare mi jubilación con la del hijo de su mejor amiga, o cuántos achaque más (o menos) tienen los hijos de las primas. Pero sí llegó a la etapa de compararme, a mí, como madre, con otras madres. Y llegando a esta instancia es momento de ponerle un punto final a la cuestión. El tema es averiguar cómo.
Y también, esta altura uno se pregunta cómo una persona capaz de pensar todas estas cosas es tan crédula para creer todo lo que les dicen los demás.
El tema es cómo hacerle entender a una madre que el hijo ideal no existe, que es un prototipo que se armó en su cabeza con lo mejor que tienen los hijos de los demás (o que los demás dicen que...), que no está mal, pero con eso también hay que aceptar lo malo que viene con ellos, y malo no se refiere a ser un drogadicto o ladrón, simplemente cosas que no están dentro de sus valores.



Ahora, para equilibrar un poco la balanza (tanto como se pueda) voy a dar dos muestras de mi absoluta objetividad e imparcialidad:

A.- Aunque no se lo dije en forma explicita, le agradezco infinitamente el entrecruce de palabras que tuvo con mi suegra hace como mes y medio atrás, con lo cual, estando yo viviendo con mi madre durante casi todo ése periodo,contribuyó a que yo tenga que aguantarla mucho menos (a mi suegra, se entiende).


B.- Como espero que mi madre, ni nadie que le pueda contar, encuentre este blog jamás, confieso (MC no leas!!!! o sí! no sé!) que cuando se pone muy rompe por teléfono alejo el tubo un rato hasta que a la distancia se nota que bajaron los decibeles, y cuando se pone muy rompe en mi presencia, y esto por suerte casi siempre es en la intimidad de su hogar, busco muy disimuladamente mi celular y llamo a casa (gracias al cielo que todavía no se les ocurrió poner caller ID). Para mi madre el timbre del teléfono es equivalente a la música para calmar fieras. No sólo que se calma bastante, sino que cuando llega al teléfono y misteriosamente "se cortó", ya que está ahí (como si fuera tan difícil llegar al teléfono) se acuerda que tenía que llamar a fulano(por suerte la mayoría de las veces tiene un llamado pendiente para hacer) y si los astros siguen alineados, fulano atiende, conversan muy cordialmente un promedio de una hora (jamás dura menos de media) y después ya pasó mucho tiempo para acordarse de por qué estaba gritando, o se le cortó la inspiración por el momento. (También reconzco que mi mamá es super agradable por teléfono)



Gran parte de todo esto se me pasó por la mente cuando nació MC y me dijeron "es nena".

En realidad no tengo hermanos varones, así que no sé si es un problema de género, pero lo que sí espero es que no sea genético.

9 comentarios:

K-®y dijo...

Lolis, no todas las mamas son asi. Mi vieja al menos no lo es.

Supongo que es algo bueno que te cuente esto porque significa que por genero no estamos obligadas a repetir esto con nuestras hijas no?

Siempre que me cuentan algo poco agradable de una mama (mas grande que nosotras, obvio) pienso: ojala mi hija nunca piense asi de mi! Y lo mas triste es que a veces me convenzo de que es casi inevitable que mi hija encuentre 1000000 de cosas para criticarme.

Sera momento de relajarnos o de esforzarnos aun mas para que suceda lo menos posible?

Desire dijo...

MI mama es igualita o por lo menos lo era, ahora se calmo un poco y no nos compara tanto como antes, quizas porque no la visito muy a menudo.

JulieFernn dijo...

Me atrevo a decirte que... tu vieja le ganó a la mia!! O.O
Eso es algo que jamás pensé que iba a decir, te digo. =S

Si algo me enseñó el crecer siendo puesta bajo la lupa y el "qué dirán", es a no repetir los mismos errores con mis hijas.

Está en nosotras tomar lo desagradable y transformarlo en algo positivo, de alguna manera. Porque a mi todas esas malditas comparaciones, no me sirvieron para nada bueno.

Lola dijo...

- Kary, sí, si me sirve que me cuentes esto, porque entonces, definitivamente no debe ser universal. Pero por otro lado, también hay cosas de nuestras madres que repetimos sin darnos cuenta. Si te contara la cantidad de veces que me sorprendí a mí misma en una actitud o en una frase que siempre condené en mi propia madre... además la hermana de mi mamá, que nunca tuvo hijos, reta igual que mi vieja, así que se re nota que es heredado :S
Yo creo que siempre va a haber motivos para que nos critiquen, aún no tener motivo de queja de nuestros padres (y madres en particular) sería algo para criticar, porque se supone que una de las funciones es esa :P (o sea, poder quejarse de algo). Pero según yo lo veo, el tema sería:
1º que las cosa criticables sean las menos posible y
2º que sean cosas... no sé cómo llamarlo... "subsanables" o sin mala intención, o que en algun momento se den cuenta que no era tan criticables como pensaron en un momento.
Pero bueno, supongo que la clave es esa, o relajarse o esforzarse un poco más (o ambas cosas). Gracias por tu comentario

- Desire, a esta altura no creo que cambie ya la mía, aunque quizá debería visitarla un poco menos como hacés vos, supongo que esa receta es infalible para soportar menos comparaciones. Pero bueno, encima de todo a mí después de estos episodios, y después de tantos otros sentimientos, me agarra la culpa

- Julie, será digno de algún premio eso?
A mí me dejó la misma enseñanza que a vos el temita este, el tema es, como decía, que aunque me lo propongo, más de una vez me encontré en una actitud "aprendida" de mi mamá, de las que no me gustan ni medio. Igual hasta ahora al menos, nunca le mandé ningún discurso así a MC, pero también es demasiado chica para entender.
A mí lo que más me sorprende... molesta... o como se diga, es que más allá que las comparaciones son odiosas siempre, por ahí en algun momento podés pensar que lo hacen "por tu propio bien". Pero después de 34 años que tiene mi hermana, supongo que tuvo tiempo más que suficiente para darse cuenta que, como vos decís, no logró nada bueno con eso.

Besos!

Marce dijo...

Definitivamente, no las madres no son todas iguales. Soy afortunada, como Kry, y mi vieja jamás me dijo cosas así.

Como dijeron Kry y Julie, podes tomar todo eso para tener bien en claro lo que NO tenes que hacer con MC

Besos!

Minombresabeahierba dijo...

sabes cuanto te compadezco, te entiendo, sabes que soy hijo único...y de suegra, ni hablar! cuanto más lejos estés de ambas más feliz serás! besotes

Facundo dijo...

Lol, me extraña que preguntes si todas las madres son asi.
Sabés perfectamente que la mía me considera el ser más perfecto sobre la faz de la tierra. Tampoco es por género, porque mi viejo también tiene una elevada opinión de su único vástago.
MC está perfecta, dudo mucho que hayas heredado esa cualidad de comparar los hijos propios con los ajenos porque ya se te hubiera notado. En cambio sí me preocupa un poco que herede tu inteligencia para hacernos cosas como las que especificás en el punto B.
Hacés bien de criticar a tu suegra, pero por favor no me critiques a la mía. Si no te amargaras tanto sería muy divertido.
Además segun la optica de mi vieja, las madres de todas las iniciales que mencionás deberían estar reprochandoles a sus hijas no haberse casado con un ser tan perfecto como su hijo.

Ronnie dijo...

Me moríiiiii de risa! (y de llanto!)

Las generales aplican a todas las madres -mal que les pese-, con las comparaciones, los logros y sus propias asignaturas pendientes.

Y después, cada una arma su "combo". A la mía la supimos manejar muy bien con mi hermana, al punto que el cerebro nos lo empezó a quemar más de grandes, cuando ya tanto mi little sis como yo vivíamos solas, así que aflojamos un toque con eso.

Hoy por hoy al que le rompe mucho (muy) es a mi marido, cuando mi vieja en chiste -de verdad en chiste- me dice "buuuuurraa!" o comenta mis torpezas. Claro, él lo ve de afuera y no quiere que me critique ni en broma, pero yo le pongo el filtro y lo tomo como una muletilla suya y listo.

hace unos años tuve una charla dura donde dejé claro que la tengo clara (?????!!!) y no me puede manipular, así que si dice algo, nos remonto a aquella charla en Lagartos y punto cerrado.

Besos y quedate tranqui que nosotras sí somos perfectas y no vamos a repetir nada de eso! jiii

Lola dijo...

- Marce, qué suerte que haya más madres que no son así!!! Y suerte también que lo puedas apreciar.
Yo tengo en claro que no quiero eso para MC, y supongo que ya es bastante, de lo que yo tengo miedo es de hacerlo sin darme cuenta.

- Hierba, yo pensé que los hijos únicos eran más mimados, ergo menos comparados con sus pares. Otra cosa es que te rompan más para todo.

- Facu, sabés que siempre pensé que si hubieras tenido una hermana su vida no hubiera sido tan fácil como la tuya. Y también sabés que considero que mi vieja es bastante buena suegra.
Sobre MC espero que pueda utilizar la inteligencia que tenga para menesteres más útiles que distraer a su madre quejandose como descosida

- Ronnie, qué bueno que de chicas la pudieron ir llevando con tu mamá, aunque no es que de grandes se sienta menos, pero al menos ya no te la creés tanto. O al menos es lo que me pasaba a mí. Me sigue jodiendo y mucho que me compare, pero obvio que ya no me creo que los demás son mejores.
POr más que haya sido dura, es bueno que hayas tenido esa charla con tu mamá, porque sirvió para algo. Fue una inversión. A mí no sólo en general no me han servido, sino que ya la dejo que recite su monologo sola (y claro, con eso se enoja más!)
jaja, me reí mucho con que somos perfectas.

Besos!