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Supongamos que tu madre decide que es hora de aprender a dormir en silencio en verano y se dispone a cambiar su antiguo aunque hiperfiel Siam por un moderno split frío-calor.
No importa que poco tiempo antes vos misma te hayas casado y por eso mismo ya conozcas todas las marcas, modelos, colores y apellidos del mercado de los aire acondicionado.
Tampoco importa que el yerno sea ingeniero y aunque no se dedique a esto, un poco entiende.
Se le puso en la cabeza que quiere la marca X. Indagando un poquito, te enterás que porque se la recomendó el portero (no es broma).
Bueno, no importa. Si tu madre es feliz creyéndole al portero antes que a personas con algo más de autoridad, problema de ella.
Generosamente vas a toda casa de electrodomésticos, supermercado, tienda de departamentos "y demás negocios del ramo" con un papelito con la marca, modelo y especificaciones anotadas a ver dónde conviene comprarlo.
En el transcurso de estas excursiones, sos el hazmerreir de todo vendedor, asistente y encargado de sector: "pero no te conviene esa marca, por menos plata compras uno mejor" "esa marca se va a dejar de fabricar, después no vas a conseguir repuestos" "estás pagando la marca, y por esa misma plata comprás éste otro que es muchísimo mejor".
Te ahorrás las ganas de decirle "yo pienso exactamente lo mismo, pero mi vieja no la entiende porque el portero opina otra cosa" y en deferencia a tu madre ponés cara de inexperta en el rubro y respondés con un lacónico "es que no es para mí, a mí me mandaron a comprar éste" como si estuviera ante el almacenero a los 8 años rogándole que me diera lo que me había mandado a buscar mi madre porque sino se me armaba en casa.
Cuando inocentemente le comento a mi madre lo que opinan los vendedores, soy otra vez el hazmerreir "pero no aprendés más vos. Los vendedores te quieren vender lo que les conviene a ellos, no me vas a decir que te dejas llevar por lo que dicen esos interesados, no podés creerle a todo el mundo, tenés que ser un poco más piola". Ok, ok, otra vez como si tuviera 8 años.
La cuestión es que finalmente le vas a tu madre con el dato de dónde le conviene comprarlo, qué día, con qué tarjeta y en qué sucursal tienen suficiente stock.
Al día siguiente se aparece con que ya lo compró. En otro negocio, de otra marca, nada que ver. Cuando indagás el por qué de tal decisión, y haciendo a un lado el trabajito chino que te mandaste de ver dónde le convenía comprarlo, te responde "y... porque el vendedor me lo elogió tanto".
Sin palabras.
(Ahora que lo pienso, lo único que hubiera faltado es que le diga al portero que no le hizo caso basándose en mi propia influencia. Vale aclarar que la marca nueva tampoco era ninguna de las que le habíamos recomendado otras personas cercanas, por supuesto).
Otra de hace pocos días (que inspiró el post finalmente):
Cuando tu amiga (soltera) va a comprarse box spring + colchón nuevo en tamaño extra queen te pide recomendación por el mismo motivo mencionado más arriba.
Por lo menos me escucha, lo reconozco.
Me pide que la acompañe en su recorrida a ver por cual se decide. Convengamos que dos chicas solas yendo a ver colchones se puede prestar a cualquier interpretación, pero no importa, tu amiga se lo merece.
Escuchamos cualquier cantidad de diatribas acerca de la cantidad de resortes, de la importancia del sistema de resortes independientes (aunque vaya a dormir una sola persona el él), de la peligrosísima amenaza para la salud que representan los ácaros, si existen de verdad o no los colchones que no necesitan que se los de vuelta, la ingravidez, y no sé cuántas cosas más de las cuales uno ni se entera mientras está dormido.
El análisis de tantos datos, junto con la tabla de precios y las laberínticas fórmulas de descuento reducían la elección claramente hacia tres modelos.
A los pocos días me entero que la elección final recayó sobre uno totalmente descartado por motivos varios:
"Es que lo estuve pensando (pensar es hacer abuso de la palabra) y la verdad es que el color de éste es el que más me gustaba"...
Ahhhh, hubiéramos empezado por ahí... es que sábana no le pensabas poner acaso?
Por lo menos tuvo la gentileza de consolarme con un "pero al menos ya sé que vi todos y me quedo tranquila que elegí el mejor"
Otra amiga, pocos meses antes:
Se decide a comprarse una notebook. No sabe muy bien para qué, pero la quiere. Sus actividades no van más allá del solitario, el MSN, el paquete Office (paquetito más bien, por lo que lo usa) y paremos de contar. Pero tiene que ser de marca. Y no AMD, tiene que ser Intel. Fueron horas, muchas, las que dedicamos a analizar cada producto existente en el mercado actual.
Por suerte, esta vez la frustración recayó más sobre un amigo bien friki que dejaba en evidencia todos los caprichos por el estilo: por qué una note si no la iba a mover de la mesa donde la iba a apoyar? Por qué no esperar a que vengan con el windows 7, si total no es que la necesita urgentemente para un trabajo. Supongo que finalmente más de uno de nosotros entendimos (por fin!) que parece que la computadora también es un objeto de status y decorativo, y de hecho muchas veces cumple esas funciones antes que otras para las cuales fue originalmente diseñada.
Finalmente (sí, sí, a esta altura ya deben haber adivinado) la elección recayó sobre una que no cumplía casi ninguno de los requisitos mencionados más arriba, ni los exigidos por la compradora ni los aconsejados por los un poco más entendidos. El motivo de la elección: "porque me encantó el color". El externo vale aclarar, no la calidad de imagen ofrecida por el LCD.
Cabe mencionar también que por mucha marca y color fashion que tiene, como pronosticábamos, esa computadora se mueve menos que una desktop, no se cambia ni de escritorio.
De nuevo sin palabras. Y sin autoridad. Con familia y amigos así es realmente reconfortante sentir cuánto te escuchan las paredes.
Con semejantes antecedentes en cuanto a la influencia que ejerzo sobre las personas, para que mi hija me haga caso, ¿Voy a tener que empezar a decirle que haga lo opuesto de lo que pienso?
Como nota al margen, no sé si estoy rodeada de personas demasiado influenciables o debo sacarme el sombrero frente a más de un colega.