martes, 20 de septiembre de 2011

80 casi primaveras

Había una vez un mundo que no había escuchado hablar de segunda guerra mundial, y por supuesto tampoco de la primera, al menos no con ese nombre.
Imaginemos la vida sin lavarropas, televisores y con pocos autos por las calles.
En una Buenos Aires donde todavía había tramos del arroyo Maldonado a cielo abierto, tranvías y tan solo, o mejor dicho, nada menos que dos líneas de subterráneo una señora hecha y derecha (que superaba por poco los veinte años) se disponía a internarse en un hospital o sanatorio (en esa época tampoco había mucha diferencia) para traer al mundo a su segundo hijo.  Al llegar, vio cómo era todo y resolvió que para algo tenía casa y familia, y que para qué andar compartiendo al médico y a la partera si podía tenerlos para ella sola, y que para qué meterse con estos inventos modernos.
Así que en lo que supongo que se podría llamar un acto de cobardía, se volvió a su casa donde pocos días antes de la llegada de la primavera dio a luz un varón de más de 5 kilogramos de peso.  Se desconoce cuál de los dos atributos del recién nacido le produjo más felicidad, pero según cuenta la leyenda después del parto no cabía en sí de felicidad.
Seguramente hoy la muchacha en cuestión sería incapaz de dejar de hablar del sufrimiento que le causó trabajo de parto, el fórceps o la cesárea.  También al bebé lo hubieran llevado a neonatología y eso dista mucho de completar la felicidad que trae un hijo.  Supongo que eso es nacer en la época indicada.

Ochenta años después de esa proeza, aunque en ese entonces no fue considerada tal, mi papá cumplió ochenta años.  El dice que no, que no se siente de ochenta, que no puede ser, que todavía tiene la mayor parte del pelo negro.  Pero su documento se empeña en afirmar lo contrario.
Y como los documentos no disfrutan mucho de las fiestas de cumpleaños, y menos de las multitudinarias, resolvimos festejarle el cumple a él.


Mi papá dice que de chico nunca pensó que llegaba a los ochenta.  De hecho con sus amiguitos pensaban en qué mala pata habían tenido de no nacer unos años después porque seguramente no iban a llegar a ver el año 2000...  o iban a estar muy viejos para disfrutarlo.

No voy a mentir.  Me da cosita, y mucha, que mi papá cumpla ochenta.  Lo escribo y tampoco lo creo.  Bueno en su momento tampoco quería que cumpliera sesenta, ni setenta (de los cincuenta me acuerdo pero no tenía mucha conciencia de las décadas, de tenerla supongo que me hubiera sentido igual).

Si lo pensamos por el otro lado, estos últimos años nos dio tantos sustos, que no hay más que agradecer que haya llegado a los ochenta.  Sí, no voy a mentir, me encantaría que hubiera cumplido sesenta.  Incluso setenta en lugar de ochenta.  Pero si las cosas son así, por lo menos es mejor que yo tenga treinta y cinco y no cincuenta y cinco.

Aunque después de estos últimos días que pasamos organizando el cumple debo decir que seguramente envejecí bastante.  Amo organizar eventos, y por supuesto que amo a mi madre, pero eso no se traduce en que ame organizar eventos con mi madre; sino más bien todo lo contrario.

Pero salió bien, y sobre todo, llegamos al cumple y supongo que eso es lo importante.

12 comentarios:

Alicia Seminara dijo...

Qué amor! Felicidades para tu viejito. Disfrutá a tu papá cada instante.

Trapitos al Sol dijo...

es cierto que agota organizar una fiesta. Una queda como si te hubiera pasado el tranvía por encima.
¡Muchas felicidades!

Any dijo...

Que valiente la abuela! Yo siempre pensé que en el caso de tener un chico me instalaría en la puerta del hospital desde el día en que me enterara que estoy embarazada jajajaj (si, recontra cagona).
Que felicidad tener a tu viejo! Ojalá sea por muuuucho tiempo mas y en buenas condiciones. Y que puedas acompañarlo y disfrutarlo.
Muchas felicidades para el cumpleañero y un beso para vos.

Vengo leyendo la saga del serpentario, pasa que ando vaga para comentar, pero estoy al tanto de las novedades (chusma jajaja)

Ojalá puedas participar en lo de la calle, sería lindo. No hace falta que escribas mucho, una foto y unas palabras solamente.

Dany dijo...

Cuando mi viejo cumplió ochenta me pegó bastante....se ve todo diferente. Disfrutalo!

Marina dijo...

Muchas felicidades para tu papà!! y disfrutalo mucho!

Ceci dijo...

Muy feliz cumpleaños para tu papá!
Que hermoso que lo celebren! Te mando un beso enorme

Ann dijo...

5 kg y en su casa??? Un aplauso para tu abuela!

80 años es todo un número, es la edad que cumplió mi abuela este año y me pasó todo eso que decís...

Pensá que hasta los 90 no tenés que organizar otro fiestón con tu madre como co-equiper!

Felicidades para tu papá y todos los que lo quieren y rodean :)

Un beso!

tia elsa dijo...

Feliz cumple al mas joven del corazón de la familia! si uno no quiere que los padres envejezcan pero es lindo tenerlos vivos. Besotes tía Elsa.

Lola dijo...

- Alicia: Gracias! Sí, después de las que pasamos estos últimos tiempos tratamos de disfrutarlo mucho (traducido: no lo dejamos en paz!)

- Mirta: Y organizar una fiesta con mi madre, mejor ni hablemos! Pero bueno, ya estoy en el momento ese que quedan los buenos recuerdos al estilo "pero al final salió todo bien, que era lo importante" aunque hace una semana, en pleno lío, no pensaba igual, jaja

- Any: En ese entonces lo valiente tal vez hubiera sido quedarse en el hospital: pensá estar en un lugar, sin nadie de tu familia, lleno de desconocidos, y encima los médicos creo que muy bien no sabían qué hacer todavía, jajaja; se fue a su casa que estába mucho más cómoda y nadie le decía qué tenía que hacer y que no (tenía su caractercito mi abuela, por si te preguntabas a quién salí)
La verdad es que creo que nunca pensé muy en serio no tener a mi papá (o a mi mamá tampoco, para el caso) creo que no se debe dejar de extrañar. Creo que no pasan más de dos días sin que vaya a verlo, así que en cualquier momento me echan, jaja!
Ahí sale mi calle, no sé si había que poner algo más respecto de la convocatoria y eso, cualquier cosa avisame, que soy medio pajuerana en esto de las convocatorias, jaja

Dany: Veo que no soy la única entonces, es un sentimiento agridulce, pero por lo que vienen comentando, es mejor darse por afortunado que llegó a esta edad.

- Marina: Gracias! Y la verdad le "estamos sacando el jugo" (tanto que hasta llega a quejarse, jaja)

- Ceci: la verdad que no íbamos a hacer nada, pero pasó por tantas para llegar a los 80 que al final es como que no daba no celebrarlo. Y al final estuvo bueno hacerlo, a pesar de todos los líos no me arrepiento.

- Ann: Viste cómo cambian los tiempos? Ella estaba feliz de tener un superbebé y no una cosita esquelética de menos de tres kilos y medio. Del hospital lo mismo, para qué ir a un lugar desconocido ("que vaya a saber qué hacen con uno, adonde llevan al bebé") se quedó tranquila en su casa. Y eso que en ese entonces las mujeres tenían más complicaciones en el parto que ahora. Pero bueno, por ahí si no le pasaba a alguien cercano ni te enterabas y lo vivían con mayor naturalidad... vaya a saber! Igual yo ni loca lo tengo en mi casa, y eso que detesto los hospitales, clinicas, sanatorios y afines. Pero aún así!
A mi siempre me pegan fuerte los cambios de década, pero se ve que no soy la única. Y me hace gracia que "nos saltamos" una generación, jaja (sí, me estoy haciendo la pendex cuando te llevo casi diez años)
Respecto de organizar fiestas, si mi papá llega a los 90, y bien como para que disfrute otra fiesta, no dudes que el menor de mis problemas va a ser mi madre!!! De todos modos antes que eso ocurra tengo sus 75 y sus 80 (que también, rezo para que lleguen, aunque nos tengamos que agarrar de las mechas en la organización!)

- Tía: jajaj, tenés mucha razón con lo de joven de corazón! De hecho pide más golosinas que María Clara, y eso ya es mucho decir!
Como a todos nos llega el turno, siempre es mejor estar avisados, y me imagino que perderlo cuando ellos todavía son jóvenes debe ser muy difícil. Así que claro, con más razón había que festejar.

Besos!

Ronnie dijo...

Feliz cumple atrasado para tu papá!! Ayer justo escuché que Cacho Fontana cumple 80 y me quedé shockeada... me imagino lo que es festejar los 80 de tu padre!

Muchos besos, y por algunas décadas más!!!

Lola dijo...

Ronnie: sí, por suerte supongo, siempre tenemos esa tendencia a ver si no sacamos mal las cuentas porque no parece que fueran a cumplir tantos años. Pero no hay caso, los números no se equivocan!
Algunos dicen que en la mediana edad (serán los 50? vaya uno a saber) un trabajo personal imprescindible es aceptar que no somos inmortales, y cuando uno termina por asumir eso vive feliz el resto de su existencia...
Por un lado no sé si mi papá llegó a esa instancia, porque en general hace planes como si fuera inmortal (bah, como nosotros, aunque justo acababa de escuchar lo del aniversari del fallecimiento de Romina Yan, para hacernos bajar de la palmera) y por otro lado creo que lo asumió, desde el punto de vista que desde un tiempo a esta parte (calculo que después de la operación de hace tres años) no se priva de nada (sí, justo) especialmente de su bodega, que tiene ejemplares que venía coleccionando desde hace más de treinta años, y ahora no los cuida más, a pesar de las protestas de mi madre, jaja
Por todo eso, y a pesar que teníamos nuestras dudas, pensamos que no podíamos dejar de festejar.

Besos!

Mai dijo...

Felices ochenta pirulos al Sr papà de Lola!

Doble acto de amor, organizar la fiesta con tu madre! jajaja

Besos