sábado, 20 de septiembre de 2008

Se terminó, se me terminó...


Lo venía cuidando, porque sabía que no había más. Reconozco que hace como seis meses que lo tengo, pero no me sentía especialmente convocada a leerlo. Después, una vez que lo empecé costaba dejarlo, pero lo venía cuidando, para que dure un poquito más. Pero definitivamente, no hay forma de dejarlo en las últimas 150 páginas, ni una breve interrupción para buscar un chocolate, y eso, al menos para mí, ya es decir mucho.

Lean tranquilos que no voy a comentar nada de la trama, solamente mi opinión.

La verdad es que no me defraudó, porque venían quedando muchos cabos sueltos en los otros libros, y más o menos termina por cerrar todo.

Y no era una tarea menor.

Aunque la última peli me gustó bastante poco, estoy ansiosa para que salga ésta. Hay escenas que me encantaría ver cómo las representan.

En mi caso particular, el único defecto que le encuentro es el tiempo que había que esperar para que vayan saliendo los nuevos libros. Primero porque cuando se terminaba el último estabas una semana con síndrome de abstinencia. Y segundo porque cuando sale el nuevo ya te olvidaste de la mitad de las cosas.

En ése sentido envidio a mi hija que podrá leerse los siete seguidos, así como yo hice con los cuatro primeros. Si no lo llega a hacer teniendo la oportunidad, la mato (qué tolerante, qué libertad de expresión que va a haber en casa, jaja).

Un detalle que parece insignificante, pero que me gustó mucho y le dio mucha credibilidad, es haber establecido que los magos vivían sin esconderse hasta el siglo XVII. Tendrían que haberlo hecho desde el primer momento.

Ahora me da pena que no haya más, pero tampoco era justo que los pobres chicos sigan sufriendo durante otro libro más sólo para que nosotros nos entretengamos un poco no? Además, ni hace falta leer éste último libro para darse cuenta que el pobre Harry si sigue sufriendo así va a quedar seriamente traumado (o será que los magos no tienen psiquis?)

En conclusión:

1.- Impresionante este último libro

2.- Fue una linda experiencia toda la serie en general

3.- Ahora hay que acostumbrarse de nuevo a que no somos más que muggles (aunque conociendo a mi madre, tal vez yo sea una squib)

4.- Tal vez no me vaya tan mal como muggle. Yo nunca hubiera terminado en Gryffindor. En realidad, aspiraría a Ravenclaw (además tienen la mejor sala común) pero no me daría la inteligenica. Me gustan las plantas, y soy bastante tranquila, así que puede que terminara en Hufflepuff, pero en realidad, tengo la fuerte sospecha que cuento con maldad suficiente para haber ido de cabeza a Slytherin

viernes, 19 de septiembre de 2008

Hipersomnia



Supongo que me pasó por dormir de más, de castigo.

Venía soñando que tenía un parcial, creo que de una materia que rendí allá por 1996. Además de la angustia propia de todo pre-examen, parece que tenía la sensación que no estaba muy segura, como que no había estudiado demasiado. Para colmo no conocía a nadie, había más gente que asientos y no se decidían a repartir los examenes.

Los veinte minutos de más que me quedé en la cama , estuve sufriendo, esperando que empezara el parcial, cada vez más angustiada.

Al final me desperté, sólo para darme cuenta que tenía que ir a trabajar. Y por cómo vino el día, me hubiera venido mejor quedarme a rendir el examen, aunque no tuviera idea de qué se trataba.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Un paso importante en la crianza

... es la elección de un colegio adecuado al que mandar a nuestros hijos no?

Yo venía muy tranquila con el tema.

Para ser honesta, sigo tranquila. Pero entre el mar de dudas que me encontraba, si bilingüe o no, si religioso o laico, si privilegiar la cercanía, la cuota, la seguridad o las mil y una, encontré una luz que me guiará firmemente hacia la elección correcta.

He decretado que MC asistirá a un colegio en el cual haya vacaciones de primavera. Digo, así, sin más razones, en un par de años para ésta época planto todo y me pido una semana, totalmente justificadas. Que laburen los demás, qué tanto!

Update: Mi marido acaba de hacerme ver que van tres posts al hilo en los que lo único que hago es quejarme. Por eso con este post doy por finalizada esta trilogía... por unos días solamente, obvio.
Update2: Mea Culpa. Acabo de pedir la semana del 27/9 y me la dieron. Si llega a llover, ya saben a quién agradecerle. Si llega a venir un tornado, saben a quién echarle la culpa (ahí es a mi jefa eh? por las dudas!)

martes, 16 de septiembre de 2008

Problemas

No, quedense tranquilos que no vine a llorar sobre los que yo tengo; sino más bien los que tiene otra gente, y de envida nomás, supongo, me gustaría tener a mí:

- Tener tres autos y solamente dos cocheras

- Sufrir frecuentemente de JetLag (x vacaciones)

- El tiempo que se pierde esperando mesa en Puerto Madero

- No poder coordinar los turnos de masajista, peluquero, reiki, manicura y drenaje linfático.

- Que los chicos no quieran ir al country el fin de semana

- Que la plata no me entre en la billetera

Necesito urgentemente TENER alguno de estos problemas, porque TENER que ESCUCHARLOS solamente me reblandece el cerebro.

domingo, 14 de septiembre de 2008

Por qué, por qué, por qué?

No, no se trata de la clásica etapa que ransitan los niñitos más o menos a la edad que tiene ahora mi hija. Menos mal. Si yo ando con tantos por qué dando vueltas, menos le iba a encontrar respuestas a los suyos.

Mis por qué de hoy son muy frívolos, pero no por eso menos importantes:

1.- Por qué no seré de esas personas a las que les queda linda la ropa arrugada? Entiendase, no sólo para verme decente tengo que tener la ropa prolijamente planchada, sino que las pocas veces que me compré ropa arrugada adrede, la tuve que terminar planchando (hay algo más patético que eso?)

2.- Por qué no habré nacido con la capacidad de estar más linda con el pelo al natural? Si saco la cuenta del tiempo que perdí en mi vida por culpa del pelo, creo que podría haber terminado otra carrera. Y si no quedaba otra, al menos haber nacido con menos fiaca para arreglarmelo, mala combinación me vino a tocar

3.- Por qué no me quedarán más lindos los anteojos que los lentes de contacto? Ni siquiera me pongo tan exigente, los anteojos no tienen por qué quedarme hermosos, pero aunque sea que me den un look interesante, intelectual, con carácter... no sé... pero no, me quedan simplemente feos

4.- Por qué no habré nacido para lampiña? O en su defecto, en un país donde no se use andar depilada... nunca me tentó demasiado esta idea, pero sé que es producto de mi ideología argentina. Las griegas por ejemplo no se depilan y ahí andan, tan felices por la vida.

5.- Por qué no seré de esas personas que comen y no engordan? O en su defecto, que no les gustan los chocolates, las tortas, la carne no magra precisamente, los sandwiches de miga y prefiere la coca light a la coca cola común. En realidad me parece un poco triste no saber disfrutar de estos placeres, pero no creo que sufran.

Hoy estoy un poco enojada con lo que me tocó, parece

jueves, 11 de septiembre de 2008

¿Selección o Elección?

Esta tarde se me dio por leer el matutino, cosa que casi nunca estaba haciendo. No, no es una broma, tal vez una contradicción, pero a la tarde es lo más temprano que puedo llegar a agarrar el diario, si es que lo leo. Pero con semejante título en la primera plana, era imposible serle indiferente a esta nota: "Debemos exigir que los gobernantes tengan salud mental"

Yo sé que el 90% no lo va a leer al artículo, así que ni me gasto en decirles que es divertidísima, total ya sé que mi poder de persuación está por los subsuelos últimamente.

De todos modos, no era esto sobre lo que iba a escribir, sino de lo que a mí me surgió en un primer momento ni bien leer el título: la imagen de Kris, en una oficina, sentada medio nerviosa en un escritorio frente a un psicologo o psiquiatra, diciendole que es pésima para dibujar personas, casas, gotas de lluvia, jirafas, árboles, bichos bolita, hojas de muérdago u orugas. O tal vez haciendo su máximo esfuerzo mental para tratar de distinguir un arcoiris sobre una aldea mediterranea en una lámina en blanco y negro donde en realidad ve un tapiz con zapatos, y todo porque algún alma caritativa le hizo el favor de decirle que eso era lo más acertado de responder.
Por ahí eso nos garantizaría que, entre los candidatos posibles, nos están ofreciendo al mejor, científicamente comprobado. Y si llegara a ser un desastre de todas maneras, no nos tenemos que amargar o echarnos la culpa unos a los otros por haberla votado o porque los demás la votaron. Bastaría con culpar al que hizo el psicodiagnostico y ya.

Por otro lado, no estaría genial que a los trabajadores corrientes y silvestres como yo, para darnos un ascenso, en vez de hacernos las cuatrocientas treinta y siete pruebas disponibles para ver si realmente somos capaces de semejante responsabilidad (y consideremos que el mío sería un ascenso que no le afectaría demasiado ni a un cobayo) dejaran que los mismos actuales compañeros nos elegieran como sus futuros jefes? Por de pronto, no nos vendría genial que nos den un par de meses sólo para hacer campaña? Las chicas de mi trabajo lo vienen plantenado hace rato. Claro, quedan bien con muy poca plata, resulta que ahora todas hubieran votado por mí. No importa, es lindo imaginarlo.

Por de pronto, yo voto que cambiemos: en vez de elección presidencial y selección de personal, opino que mejor elección de personal y selección presidencial. He dicho.

martes, 9 de septiembre de 2008

Una encrucijadita

Resulta que en mi trabajo, hay un lugar, que no es ni oficina, ni pasillo, ni nada. Para que quede elegante, algunos han optado por llamarlo SUM.

Como sea, ni siquiera pertenece a mi sector, pero eventualmente nos dejan usarlo. Mientras hay un par de chicos que les toca laburar ahí más o menos en forma regular.

Entonces cada vez que venía una de nosotras nos ponían cara. Les llegaron a plantear a su jefe que por qué nuestro sector tenía derecho a usarlo, que ahí trabajaban ellos, etc, etc, etc.

La verdad es que en un primer momento me pareció desmedido el planteo. Si casi nunca los molestamos. Hasta que me di cuenta, que el verdadero motivo era que cada vez que entrabamos (o sea, gran parte de su tiempo) en sus monitores se ve algo similar a esto:


A mí me gustaría decirles que a mí no me tienen que tener miedo, que no le voy a ir con el cuento ni a su jefe ni a nadie, que en realidad yo hace unos años también he tenido momentos de gran aburrimiento en el trabajo (y el acceso a internet estaba casi siempre bloqueado) y que también he jugado grandes campeonatos de solitario spider de dos palos, así como me gusta (con uno es demasiado fácil y con cuatro jamás me salió), que de hecho todavía a veces lo juego.
También me gustaría decirles que me da lástima que cierren apresuradamente la ventana, si total yo ya lo vi, y despues por ahí no se acuerdan de qué jugada estaban planeando. Y fundamentalmente, lo que más me gustaría decirles la mayoría de las veces es: "PERO NO VES QUE TENES ESA CARTA PARA MOVER TODAVÍA!!!!!!!!!"

domingo, 7 de septiembre de 2008

Coherencia, andás por ahí?

A los 16 años, la sociedad argentina le pide a los jóvenes que resuelvan su vida, es decir, que sepan qué van a estudiar, de qué van a trabajar, si ése trabajo es solvente, si hay campo para que uno se desarrolle como autónomo, si conocemos a alguien que nos pueda hacer entrar en algún puesto competitivo, si las condiciones jubilatorias son buenas y si la obra social correspondiente al sector tiene convenios con algunas cocherías de cierta categoría (ya estoy exagerando un poco... pero tampoco demasiado eh?)

Si no sos demasiado responsable, o te tienen un poco de paciencia, por ahí te esperan hasta los 17, como gran concesión. Ni qué decir de pensar en cambiarte de carrera a los 19. Eso sí a los 22/23 años tenés un hermoso cuadro nuevo con el que decorar la pared... en general de tu dormitorio (en mi caso, ni siquiera, está guardado en un cajón)

Mientras tanto, a los 16, seguís siendo muy chico para votar y manejar, casarte, comerciar o salir del país sin el permiso de tus papis.
Después te piden que no te rebeles...



miércoles, 3 de septiembre de 2008

En la eterna lucha del cabello contra el cepillo...

ultimamente viene ganando mi pelo.
No es que hayan dejado de sucumbir frente al enemigo, pero últimamente se están arrastrando unos cuantos dientes de cepillo en cada batalla.
O el cepillo se está poniendo viejo y está dejando que el pelo gane la partida, o el pelo está más duro de lo habitual (no fuerte, porque es un desastre) o mis brazos son cada vez menos misericordiosos con uno y con otro.
Como sea, no está tan mal tener este tipo de problemas, significa que pelo en la cabeza, todavía, no falta.

martes, 2 de septiembre de 2008

Un libro con fin


Sí, después de mil-ciento-no-sé-cuántas páginas, terminé "Un Mundo sin Fin", el nuevo megalibro histórico de Ken Follet

A veces, me da la impresión que las críticas literarias suelen terminar siendo inversamente proporcionales a la longitud del libro.

Porque después de mil-ciento-no-me-acuerdo-cuántas-páginas, no se me ocurre mucho que decir.

A ver: es entretenido. Si bien los protagonistas son las tatara-tatara-tatara nietos de los protagonistas de "Los pilares de la tierra" del mismo autor, y que la acción transcurre en Kingsbridge y alrededores, ambas novelas no están conectadas, al menos en un sentido longitudinal. Y digo así, porque no se puede decir estrictamente que sean una continuación de la otra, pero la estructura es exactamente la misma: un maestro constructor genial e innovador, una mujer excepcional para la época, algunas brujas o acusadas de serlo, monjes buenos y malos, el noble corrupto y sanguinario, un misterio que da inicio a la trama y se resuelve mil páginas y cuarenta años después... La salvedad que hago es que en éste se incorporaron las monjas, mucho más inteligentes que los monjes. ¡Bien!

Lo que sí, muchas veces uno se olvida que la acción transcurre en la edad media, en pleno siglo XIV, y creo que no es algo que debiera ser tan fácil de olvidar, al menos no sucede así en "La Catedral del Mar" (Idelfonso Falcones) que parece que hubieras cavado un túnel y hubieras aparecido mágicamente en ése siglo. Al menos no tuve esa experiencia de sentirme transportada casi siete siglos en éste libro. En realidad miento, sí me dio la sensación más de una vez de estar en la edad media, pero no tanto por la descripción de costumbres, ni por la actitud de los personajes ni por el desarrollo de la trama en general, sino por la ideología. Es que creo que es de la edad media pensar que caracteristicas personales tales como el instinto asesino o la genialidad son hereditarios y geneticamente determinados.

En resumen, no está mal, para pasar el rato, eso sí, un rato bastante largo.