miércoles, 13 de julio de 2011

Rumbo al desempleo 3: No me pueden ver tranquila

El capítulo de hoy, muy breve. Por un lado porque estoy redactando un proyecto que en definitiva no le tengo ninguna fe, porque no me gusta ni es un trabajo que quiera hacer aunque con esto no me echen, pero no puedo dejar de hacerlo porque sino me echarían con más motivos. Pero no me sale, estoy totalmente bloqueada, sin ganas, sin inspiración y con mucha bronca porque no me dejan ni siquiera irme en paz. Complicado todo.
Por otro lado, corta porque además de tener que redactar este maldito proyecto, lo estoy haciendo estando bastante enferma.

Entonces hoy fui por la correspondiente justificación, el médico no estaba muy locuaz y me extiende la ansiada notita. Yo lo único que escuché es reposo por 48 horas. Triunfante me hice del ansiado pasaporte al no trabajo por dos días y partí rauda a mi casa porque no es cuestión de estar más tiempo en el médico del estrictamente necesario. Volviendo a casa me di cuenta que ni le pregunté ni me dijo lo que tenía.
Entonces miro a ver qué me habían puesto en el certificado y me encuentro con lo siguiente:


Más que los últimos 4 caracteres que a mi juicio rezan "48hs" (y eso porque lo sabía de antemano) no entendí ni una letra.
Si alguien tiene un diccionario letra-de-médico/español o es un poco más avispado que yo agradezco sobremanera que me hagan la traducción. Es que si antes de entregar el certificado tengo que justificar verbalmente mi ausencia no tengo la menor idea qué tengo que decir.

martes, 5 de julio de 2011

Rumbo al desempleo 2: Reconciliación


Tenía tan sólo seis o siete años la primera vez que los números me hicieron feliz: como premio a la mejor alumna de matemáticas de segundo grado me hice acreedora al derecho a izar la bandera dos veces.

A los ocho años ya decía que quería ser contadora, algo festejado por toda la familia, quienes no se daban cuenta que me gustaba la parte de contar, y que apenas me topé con una ley, impuesto, declaración jurada me volví completamente analfabeta en aquellas cuestiones. Pero en ése momento era motivo de orgullo que a tan tierna edad ya me hubiera decantado por tal carrera.

A los diez años, y despuntando los primeros signos de ser una obse, comencé a amar la geometría con su exactitud; y si a eso le sumamos mi amor por las casas, me orienté hacia la arquitectura. Los números y yo seguíamos manteniendo una relación idílica.

Años más tarde, ya en la facultad, me encontré con una profesora, ingeniera ella, que decía que había ingresado a esa carrera porque le gustaba la perfección; y se desilusionó cuando se dio cuenta que un instrumento podía ser más o menos exacto pero nunca perfecto. Ok, por lo menos no estudié ingeniería.


En los últimos años entre inflación, cuentas a pagar y recibos de sueldo que crecen menos que una petunia en la Antártida; la relación entre los números y yo había comenzado a desgastarse. Pero no iba a permitir que eso sucediera.

Decidí ignorar todos los intentos que hacen para lastimarme:

Desde que dejé de fijarme cuánto salen las cosas en el supermercado; y desde que no miro la hora cada tres segundos cuando estoy yendo a trabajar soy mucho más feliz.


Claro, hay que ver lo que me dura la posibilidad de comprar sin mirar lo que salen las cosas si sigo sin mirar el reloj cuando estoy yendo a trabajar.

La felicidad completa no existe.

miércoles, 29 de junio de 2011

Rumbo al desempleo 1: El presente de los presentes

Hoy comienza una serie de entradas, y creo que el título es más que sugestivo. Creo que lo único que queda por determinar es si gano una indemnización, una úlcera, la posibilidad de bañar a más de uno de arriba a abajo como debería haber hecho hace mucho... o todas estas posibilidades juntas. Pero la situación no dá para más. De momento aprovecho a hacer estas últimas reflexiones respecto a mi empleo actual... y después el diluvio! Creo que me preocupa no tener material para continuar el blog después, pero mientras aprovecho.

La entrega de hoy: Regalos



A mí me encanta el tema de los regalos. Tanto recibirlos como hacerlos. De hecho creo que más vieja me vuelvo, más me inclino por el placer de hacer regalos antes que el de recibirlos.

Desde hace un tiempo a esta parte llegué al punto de implementar una planilla donde vuelco ideas de regalos para las distintas personas importantes que hay en mi vida, así llegada la ocasión tengo mayores chances de sorprenderla con algo de su agrado. Así le regalé un hornito eléctrico para aromaterapia a una amiga medio esotérica que al trabajar con niños se le complicaba el tradicional con velas por el tema seguridad; a mi jefa 2 tengo anotado desde hace un tiempo que le gustan las plantas con flores azules, así que tengo medio resuleto el tema del día del amigo (lo único difícil será conseguir plantas con flores azules, que no son tan comunes, pero la idea está). También fueron muy bien recibidos un cooler para la notebook de mi hermana que levanta temperaturas dignas del planeta Mercurio, un portarretratos digital con una selección de fotos de MC para Facundo (idea que puede repetirse con abuelos) una balanza de cocina profesional para mi madre, y sin ir más lejos, hoy acabo de anotar en la listita el sacacorchos automático a pilas que me llegó por Groupon que calculo hará las delicias de mi padre.


Nunca entendí demasiado eso de regalar un Gift Certificate. Sí, ya lo sé, es muy práctico, ya que dicen que más del 50% de los regalos se terminan cambiando, pero en qué pensó la otra persona al hacerte ese tipo de regalo?

Los regalos dicen mucho, en un cumpleaños recibí dos sweaters uno me iba bien y el otro era exactamente el doble de ancho! Cuando lo fui a cambiar la vendedora me miró y volvió a mirar el sweater y dictaminó "el que te regaló esto debe odiarte"

De la misma manera mis tías han sabido hacerme regalos de mucho, muchísimo dinero... pero en dinero. Que terminaba convertido en cualquier cosa menos en un regalo (sí ya sé, culpa mía, la intención era buena). En definitiva, si con ese dinero me hubieran comprado un regalo seguramente serían regalos que recordaría hasta el día de dejar este mundo, en cambio el dinero se fue diluyendo la mayoría de las veces. Igual reconozco que en epocas de poca expericencia y bolsillos flacos, tener unos billetes en la billetera era un excelente obsequio.

Ahora bien, pasemos de la parte afectiva al ámbito laboral. Quien haya leído al menos una entrada de este blog puede rápidamente llegar a la conclusión que los afectos y el trabajo en éste caso están más bien divorciados.

En mi trabajo, proximamente supongo que ex-trabajo, pasamos de no regalar ni un saludo de feliz cumpleaños a hacer regalos extravagantes... y por cualquier motivo.
Cuando yo me casé y cuando nació MC, de más está decir que atravesábamos la época de no regalar ni los papeles que ibas a tirar a la basura. Pero como para mí los regalos van ligados a los afectos poco me importaba.
Con el tiempo, empezaron con la cultura "regalera": primero para los cumpleaños. Se propuso que juntemos dinero para todos los cumpleaños (sí, como no podía ser de otra manera, mi cumpleaños fue en junio, y esto se propuso en julio). Por lo único que protesté era porque me parecía que no podíamos ir 20 a cenar a la casa de la cumpleañera que se había gastado un aguinaldo en comida y bebida con un regalito, el mismo que se le hacía a otra a la que encima había que hacerle el brindis en la oficina, pero bueno, fui tratada de materialista. Sí justo yo. Esta costumbre pronto cayó en el olvido (sí, adivinaron, antes que yo volviera a cumplir años)

Después empezaron con los nacimientos. Comprar regalos para recientes madres por las que no siento ninguna simpatía (sino más bien todo lo contrario) no me hacía mucha gracia. Lo peor es que estás en la encrucijada de no poner dinero y quedar como que lo único que te importa es esa pequeña suma; y aportar haciendo que no pasa nada... cuando mi intención es la contraria!

Después vinieron los casamientos. A los casamientos nunca se invita a todo el sector, pero para el regalo tenemos que aportar todos. No dije nada respecto a invitaciones porque iba a quedar materialista como en el tema cumpleaños (y cuando yo soy la invitada a uno de esos casamientos, es por una relación de amistad con la persona en cuestión y le hago otro regalo aparte). De más está decir que una vez, a la gerente se le había puesto en la cabeza que a una que se casaba había que regalarle unas ollas Essen. Como no conseguía quien las vendiera, y no pudo comisionar a alguien para el encargo... le terminó dando el dinero en un sobre!

Ahora vino la nueva moda: Los regalos de "convivencia". Ya no me importa que me tilden de materialista a esta altura pero en general, la lógica en las relaciones sociales eran: los novios deciden casarse y gastan en una fiesta, vas con un regalo; se van a vivir juntos sin participar a nadie, destinan ese dinero a equipar su casa...
En fin, la mía será una lógica materialista, pero la del resto no es por bondad sino que la que no recibió un regalo de "convivencia" está por irse a vivir con su novio y espera recibirlo.

En el transcurso de éstos últimos tres meses sumamos un casamiento, tres nacimientos, dos convivencias, y ahora acabo de recibir un mail para recolectar para otras dos convivencias.


De repente me sentí como Carrie Bradshaw la protagonista de Sex and the City en el genial capítulo "A Woman's right to shoes" donde expone su indignación de por qué si uno no se casa ni tiene hijos nadie te celebra nada en la vida (porque cumplir años, cumplimos todos). En lo que a mi trabajo se refiere soy soltera y sin hijos, a menos que me divorcie y me vuelva a casar o tenga otro hijo... algo que no creo que llegue a hacer en el escaso tiempo de vida que me queda en esa organización

¿Los demás pensaron alguna vez según esa lógica? ¿Qué signifiacado le dan a los regalos?




domingo, 19 de junio de 2011

El padre de esta criatura cumpleañera


Y llegamos a los tres años. Siempre pensé que iba a festejar más si llegábamos al tercer aniversario. Pero entre el día del padre, el finde gris y mi eterno conflicto laboral irresolutible (estos días un poquito más) se complotaron para que sea más fácil dedicarle el tercer aniversario a una sola persona. Viene a ser algo así como el sponsor de este blog.
Porque cuando se me ocurre bloggear en la hora previa de la cena, lo veo llegar y le pregunto "¿y hoy qué te gustaría cenar?" que en nuestro lenguaje viene a ser "dejame tranquila que hoy no tengo ganas de cocinar, no ves que por algo todavía no preparé nada"... entonces este buen hombre deja sus cosas, se saca la pilcha para que no se le ensucie, se lava escrupulosamente las manos, se dirige a la heladera... y busca el imán en cuestión para llamar al delivery. Y todo él solito.
Otras veces mientras yo le dedico tiempo a este hijito virtual, él se tiene que dedicar a nuestra hija real. Y la pone a mirar partidos de rugby para que aprenda las reglas "pero así no se pega a otros chicos eh?". Menos mal que las nenas no juegan al rugby.
Este santo varón también se ve privado en algunas ocasiones de ir a dormir con su esposa... y se ofende tanto pero tanto, que se lleva su notebook a la cama. Y bueno, antes que a otra mujer....
Todo esto por no mencionar la cantidad de post que ha inspirado este señor, queriendo o no (por como lo dejo parado a veces, más bien pareciera que no)

Como se ve, detrás de un pequeño blog, siempre hay un gran hombre.

No me resta más que felicitar entonces a todos los que han hecho posible estos tres años de blog, considérense todos saludados, a pesar que en esta ocasión no pude hacerlo personalizado.

Y feliz día a todos los padres, porque está a la vista lo triste y aburrida que sería la vida sin ellos (por no mencionar cuánto los necesitamos realmente).


lunes, 6 de junio de 2011

De ayer, hoy y siempre

(Como no podía ser de otra manera, hago uso y abuso de uno de mis preferidos)


En la edición de ayer de La Nación, en primera página salió la siguiente nota:



Muy bien, cual fiel lectora de Rayuela o de la serie Elige tu propia aventura, vamos a la página 25:
Si les interesa el artículo y aún no lo han leído es mejor que lo hagan on line, yo lo que quería era señalar la secuencia de las páginas en la edición impresa, y cuál fue mi impresión esta vez que, cosa extraña, lo estaba leyendo más o menos de adelante para atrás y no al revés como suelo hacer.
Muy bien, terminamos de leer la nota, los nuevos argumentos, héroes, villanos y demases y doy vuelta la página para encontrarme con la publicidad a doble página del anticipo de los espectáculos de vacaciones de invierno ofrecidos por Club la Nación:

Veamos, página 26
y sí, seguimos en el domingo 5 de junio de 2011

Veamos: Mickey Mouse y Minnie, Blancanieves, Cenicienta, Alicia en el País de las Maravillas, El sombrerero... no fueron creados exactamente en este siglo.
Sigamos... Flavia y su ola verde? Por un momento creí que había agarrado un diario de 1987
Pero si vamos a hablar de siglos, qué mejor que Robin Hood. Le gana por varios siglos a todos los anteriores.

Vamos a la parte inferior de la página:

¿La novicia rebelde... no fue inspiración de muchas niñas (y niños supongo) hace como... 45 años? ¿O se nos volvió a rebelar contra una causa más modernosa ahora?
¿El Ratón Perez habrá encontrado un nuevo empleo, o seguirá siendo el encargado de buscar los dientes de leche a cambio de regalos en lo profundo de la noche como hace desde tiempos inmemoriales?
Y lo más sospechoso de todo... en ése cartel Tom y Jerry parecen haber hecho las pases. ¿O será sólo para la foto?

Por último vamos a la página 27 con las novedades en cine:


Se estrena linterna verde... será que le pusieron una lamparita de bajo consumo que le cambió los poderes o algo? Porque por lo demás parecería la misma historia que se leían en la infancia de nuestros padres.
Aliens. ¡Pero qué gran idea! Los aliens siempre son tipo mutantes no? Bueno al menos ellos deberían presentar una novedad respecto de sus antecesores seguramente. Bueno no, no estoy tan segura.
Pero calculo que para los que compartimos generación, la vista se habrá desviado inmediatamente hacia abajo a la izquierda. Sí, sí señores y señoras los Pitufos están de regreso. Y en 3D, lo que les otorga algo más de humanidad. Supongo que el problema es que entonces ahora para Gargamel y Azrael no resultarán tan apetitosos. ¿Un poco difícil no?

Cuando termino de leer estas páginas me pregunto si realmente lo habrán puesto la nota y la publicidad tan juntas, y la verdad me suena a que sí.
Puede ser que aún no hayan tenido tiempo de llevar a la pantalla o a las tablas a estas nuevas creaciones de la literatura, pero después de todo, aunque no reluzca mucho de nuevo bajo el sol, los clásicos nunca dejan de tener su encanto.



jueves, 2 de junio de 2011

A medio sendero

Una entrada a la altura de mis ganas de festejar...
No pidamos demasiado.



Una vez cuando era chiquita vi en una revista un reportaje por entregas de alguna conocida (desconocida por mí) a modo de autobiografía al que había titulado algo así como "En la mitad de mi vida". La mujer en cuestión tenía en ése entonces treinta y pico de años.
Con la inocencia que caracteriza a esa edad, rápidamente saqué el cálculo que esa señora pensaba vivir unos setenta años y me pareció lógico que diga que estaba en la mitad de su vida.
Considerando que hoy cumplo exactamente 35 años, creo que este nuevo número me termina de dar la autoridad suficiente para decir que tanto a la señora del reportaje como a mí misma a esa tierna edad nos faltaba un tornillo para pensar o creer tamaña idea.
Y sí, no me identifico mucho con el trato de señora a pesar de serlo hace más de seis años; pero aquella otra se merece el título por considerarse en la mitad de su vida a tan temprana edad.
Ya sé que ahora termino de decir esto, salgo a la calle y me puede pasar por arriba un 151, con lo cual haría rato largo que pasé la mitad de mi vida; pero de ahí a considerarse así hay un largo trecho (ya que estamos en el rubro carreteras)
Así que en vez de a mitad de camino, digo que estoy a mitad de este sendero que son los 30.
Ya no soy de treinta y pocos, como me consolaba hasta ahora. Y cada vez estamos más cerca de los 40.
Y ni hablemos lo que escuchamos respecto del reloj biológico a partir de esta edad porque ahí, directamente cancelo festejo de sábado y festejo de domingo. Cómo puede ser que el hombre pueda ir al espacio exterior, hasta la luna; te puedan poner el órgano de otra persona, hacerte vivir hasta más allá de los 100, pararte el corazón y hacer que vuelva a latir; pero todavía no pueden hacer que los óvulos sigan siendo jóvenes por más tiempo?

Igual no me quejo, porque cuando cumpla los 40 creo que voy a estar peor, así que al menos disfruto los treinta y cinco, donde todavía no es demasiado tarde...
Eso y que me puse a hacer un paralelismo y pensemos que si me comparo con el siglo en el que nací digamos:
Década del 00: El siglo en pañales - ídem
Década del 10: Gran Guerra - no digo que ídem... pero convengamos que la adolescencia califica de guerra
Década del 20: Años locos - Idéntico
Década del 30: Gran depresión - De nuevo saquémosle el gran, pero a juzgar por esta entrada, por ahí andamos

Así que si a los cuarenta me espera otra gran guerra, mejor disfrutar los treinta mientras pueda. Pero espero que no sea cierto, porque además de la guerra de los 40, puedo tener mi baby boom en los 50, convertirme en hippie a los 60 y mejor no sigo pensando.
En definitiva, paré de pensar en el futuro antes que la señora del reportaje de mi infancia. No tengo remedio.


martes, 31 de mayo de 2011

Edad de Protección al Menor

(Con semejante tema no iba a cambiar de ilustrador favorito no?)


Hoy en La Nación, y en primera plana, salió el siguiente artículo , del que rescato una frase a modo de resumen:

"Hasta los 10 años los padres deben poner un escudo protector ante la penetración informativa de imágenes inquietantes. Y, por debajo de los siete, las noticias sobre desastres, tragedias o guerras deberían estar completamente vedadas."

Y yo, ya que estamos me atrevo a ir un poquito más allá, y como madre sobreprotectora que puedo llegar a ser me reconfortó el alma esto de que, después de todo, criarlos dentro de una burbuja no es tan malo.

Total, las burbujas se rompen rápido y por sí mismas. No sé, aunque frecuento uno los fines de semana, no vivo en un country ni en un barrio cerrado, pero me parece genial que los chicos salgan de su casa, o dejen la puerta abierta sin temor. Lo que yo no logro comprender es como esos mismos chicos al volverse adolescentes no se atragantan de aburriemiento entonces, pero eso es otra cuestión. Y en todo caso, en ese momento les podemos presentar la realidad servida en bandeja si es que no tuvieron el gusto de cruzársela antes.

Pero mientras son chiquitos, qué beneficio obtienen de cruzarse con "las realidades de la vida" cuando aún no pueden comprenderlas del todo, y mucho menos hacer algo para remediarlo? Qué diferencia les puede hacer enterarse de estas cuestiones más de grandes? La realidad no se cuela por todos lados cuando no debe como para encima invitarla a entrar como invitado de honor? Aún más, me pregunto, los padres de niños que no pueden escapar de estas realidades, llamémosle guerras, enfermedades, muerte o como se diga, no hubieran preferido que estas cuestiones no tocaran de cerca a sus hijos?
Qué tiene de malo ser feliz mientras se pueda?

Creo que todas esas experiencias difíciles que decimos que "fortalecen el carácter" las vemos desde nuestros ojos de adultos, a nosotros tal vez sí nos resulte como un supradyn para la personalidad, para un chico chiquito es más traumática que otra cosa.

Por otro lado, me pregunto cuándo uno empieza a tener que soltarlos un poco. Tal vez con el tiempo se me esclarezca sólo, pero mientras tanto me quedo con la duda. MC todavía es chiquita, es indiscutible que por la calle tiene que ir acompañada por un adulto y no se tiene que soltar de la mano de quien la lleva. Pero si hubiera llegado a una edad en la que empezara a cuestionar la directiva de ir de la mano, qué explicación tendría que darle: que en lo que hasta ahora considerábamos un buen barrio dentro de todo, donde sólo ostentábamos el record en cuanto a robos de autos se refiere, de repente hay un "alguien" que intercepta chicas en un colegio a metros de casa y las lleva a la estación de Belgrano R para violarlas (y explicarle lo que es una violación, tal vez)... o decirle que hay un hombre que se lleva a las chicas para hacerle cosas feas (dejando librado a su imaginación qué son las cosas feas) ... o mandar un "porque yo lo digo" y punto...

Y pensar que a la hora de elegir el colegio de MC, el actual sumó muchos puntos a favor por poder ir caminando, y así ahorrarle también la realidad de perder entre una y dos horas diarias entre el tránsito; cuando además hay tantos otros chicos que para venir a este mismo colegio, los tienen que traer en auto o en micro, por qué no aprovechar semejante oportunidad... ya me veo con MC a los 18 años y nosotros caminando 25 metros por detrás, cual esposa islámica, para no hacerla pasar vergüenza ante los otros chicos que al menos los padres tienen la decencia de permanecer tras los vidrios polarizados.


En fin, creo que voy a ser un fracaso a la hora de dejar de proteger, pero mientras tanto, sigo sobreprotegiendo tranquila, con aval de los especialistas y todo.


(Bueno, no cambio de ilustrador favorito, pero no está mal sumar)

miércoles, 18 de mayo de 2011

Todo llega... vuelve y se va - Edición 2011


Digo así porque demasiadas novedades no hay, esperemos que haya volumen II para la edición de este año. Veremos cómo terminan las elecciones, porque si sigue Moreno, por lo menos de afuera sí que van a dejar de llegar, y tendremos que conformarnos con las que arriben desde adentro. El tema es que cuando no hay competencia menos lanzamientos hay... total que en éste número entre el "todo vuelve" y el "todo se termina" superan ampliamente al "todo llega".

Lo que me motiva esta edición del "Todo llega" es que MC sea por las diferentes enfermedades que fue atravesando este otoño, la doble escolaridad, los cuatro años y tres cuartos o como se llame se volvió inapetente.

Para paliar un poco la situación, muy agradable fue mi sorpresa al encontrar estos nuevos aliados:

1.- Herr's Natural Kettle Cooked Potato Chips All Natural



A ver, no, no alimento con esto a mi hija, pero funciona de maravillas a la hora de los sobornos. ¿Qué diferencia tienen con unas buenas, simples y nunca bien ponderadas Lays? Primero y principal tienen menos sal. A los amantes de la sal, cuando comemos la primera pensamos "encima que son más caras parecen cartón" Pero no, cuando uno se acostumbra a que las papas fritas no tienen por qué chorrear sal, son muy ricas. Son más crocantes y fundamentalmente, son mucho menos aceitosas. Podés comer una bolsa que casi no te quedan los dedos aceitosos, con las Lays probaste media y ya tenés que ir a lavarte las manos.

2.- Vicenzi Mini Snack, en nuestro caso la opción con crema alla nocciola
El relleno es muy parecido al Nutella. La masa, de hojaldre. Y lo mejor, no parece un producto industrial. También para sobornar a la niña y por qué no, para deleite propio para variar un poco y salir de los Cachafaz de vez en cuando.

3.- Goldfish de Pepperidge Farm


Hace dos años, en la primera versión de este post festejaba la llegada de esta marca. Este año no sólo tenemos para festejar que se hayan quedado, sino que además hayan empezado a importar uno de sus productos más emblemáticos. Reconozco que son costosas para galletitas normales, pero son muy ricas y los chicos comen galletitas de agua (un poquito más saladas) con la excusa de los pescaditos, y así se pueden reemplazar con bastante frecuencia el chocolate, el azúcar y el exceso de grasa de otras galletitas.

4.- Las bolsitas de Maggi

Para preparar pollo al pimentón o pollo hierbas del campo. Ok, no es que a MC le guste más el pollo de esta manera pero le gusta mucho pensar que cocinó sola. Y para qué negarlo, a mí también. Es casi más fácil que llamar al delivery, y el pollo queda muy decente, seguramente no el mejor que comiste en tu vida ni nada por el estilo pero se deja comer, y cómo. Espero que tengan mucho éxito (tengo entendido que los comerciales están listos, pero yo no los vi, aunque eso no es ninguna garantía de que no hayan salido) así traen otras versiones como al ajo o a las hierbas provenzales

5.- La línea de supercongelados de cerdo de Campo Austral
Si digo que está bueno porque la presidenta dijo que era afrodisíaco como que me alejo mucho del tema de la inapetencia infantil. Digamos que es espectacular, Campo Austral sería al cerdo congelado lo que Sadia es al pollo congelado; y ya era hora que los argentinos en sus paupérrimas góndolas de congelados tuvieramos opciones de cerdo. Por supuesto para niñitos inapetentes la mejor opción son los Onkis, versión de las patitas pero en cerdo, obviamente. En cambio mi favoritas son las milanesas de cerdo. Sí, se podrían hacer caseras, pero la verdad están tan bien condimentadas que dudo mucho que lograra hacerlo igual (los argentinos no sabemos condimentar ni cerdo ni pescado, debemos reconocerlo). Los lomitos vuelta y vuelta también son muy sabrosos y muy prácticos para "tirar a la parrilla" un finde, pero serían más facilmente reemplazables por carne de cerdo fresca. Los ribs prometen muchísimo pero todavía no los conseguí; un día que esté inspirada agarro el auto y voy a Jumbo, supongo que si en algún lado se están vendiendo es ahí.

Ironicamente sólo encontré la imagen del único producto que no encontré en en góndola (no, no iba a ir hasta el freezer a sacarle una foto a las milanesitas o a los onkis)


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Y creo que por el momento aquí terminan las opciones del "Todo llega"; y así pasamos al "Todo vuelve"

1.- Pasta Zara Looney Tunes

Este es el verdadero aliado de la inapetencia infantil. Cuando todo lo demás fracasa, uno promete unos fideitos de los dibus y en general se consigue un triunfo. Deberían venderlos con altas dosis de paciencia porque la comida puede durar unos buenos cuarenta y cinco minutos porque la gracia está en ingerir primero a los Taz, después a los Silvestre, después a los Tweety y así.
Cabe destacar que si por mí fuera este producto estaría en la categoría de "todo llega"; pero resulta que hay una chica de mi trabajo que los compra porque le recuerdan a su infancia. Estuve tentada de retrucarle que yo no los recordaba, pero un cálculo rápido me indicaba que cuando ella tenía seis años yo tenía dieciocho, así que me callo y le doy la razón. Al menos yo ni a los dieciocho ni a los vientidos comía fideos de Looney Tunes.
Una versión nacional son los Lucchetti Vitina Dinos, pero por casa no tuvieron tanto éxito, supongo que porque los dinosaurios esos no tienen nombre (sí, ya sé, comerse a Tweety puede prestarse a muchas interpretaciones, lo mismo que al Demonio de Tazmania,; y en general comerse cualquier cosa que tenga nombre propio; pero dejemoslo ahí)

2.- Queso Chubut de La Serenísima

Vuelve este queso de nuestra infancia. Lo recuerdo especialmente porque no entendía muy bien qué tenía que hacer el nombre de una provincia en un queso, al punto que empecé a pensar si la provincia no se llamaría así por el queso porque otra explicación no le encontraba. Y bueno, cuando eramos chicos no existía google. A mí me gustaba especialmente, además de sus propiedades respecto a consistencia (vendría a ser uno de los pocos semiduros), y supongo que también respeto a la curiosidad que me producía el nombre; porque no traía esa capa de harina por fuera que traían antes los quesos. No, este era bien limpito. Lástima que ahora no me sirva de excusa para MC ya que ahora todos vienen envueltos en plástico.

3.- Shampoo Neutrogena Anti-Residuos



Lo tenía hace diez años, o quince; por mucho tiempo no lo volví a ver, hasta el punto de haberme olvidado casi que existía. Altamente recomendable, cumple todo lo que promete, a un precio bastante módico.
Y ya que estamos, no sé si éste también se había ido o no porque nunca me había fijado, pero mi producto estrella del mes es T-Sal de la misma marca.



Digamos que siempre que tenía caspa me arreglaba con un Head & Shoulders, un Clear, si el problema se ponía un poco más denso con el mirto de Klorane y problema solucionado. Esta vez no, hasta temí quedarme sin cuero cabelludo. Así que antes de ir a la dermatóloga (siempre hay que agotar todos lo recursos antes de consultar a un médico, aunque más no sea para que no te paseen de producto en producto durante seis meses) investigué un poco y encontré los anticaspa de Neutrogena, T-Sal y T-Gel. Cuando los encontré era tarde, estaba cansada por lo que no me ocupé de investigar cuál era la diferencia entre ambos; así que compré uno al azar. En realidad al azar no, compré de la variedad que menos unidades quedaban; no sé si es una estrategia inteligente o no, pero suelo usarla. Es como ir a comer afuera y ver que al mismo precio hay dos restaurantes, uno lleno y el otro vacío, entonces uno piensa que por algo será; en el caso del shampoo corremos con la ventaja que no hay que esperar mesa ni aguantar ruido. Lo malo es que bien pueden haber repuesto recién la otra variedad porque esa era la que se vendía más, pero en general la estrategia me ha funcionado bien.
Volviendo al shampoo, digamos que no tiene perfume, no hace espuma, hay que dejarlo actuar "several minutes", lo que me molesta bastante; no sólo quedarme en la bañera sin hacer nada (porque entre 45 frasquitos y botellitas que hay en mi baño uno siempre encuentra algo para hacer) sino que no figure la definición de "several": ¿tres?, ¿cinco?, ¿diez?, ¿quince?, ¿sesenta y cuatro?
No es que tenga reloj en el baño, de hecho cuando un producto hay que dejarlo cuatro minutos, o siete y medio pienso "qué pretenden, que uno se bañe con el celular?", así que bueno, nada me viene bien, pero en un producto tan seriote deberían ser más específicos.
También me quedé pensando que tal vez un Head & Shoulders común y silvestre si uno lo dejara actuar "several minutes" probablemente se obtuviera a un resultado similar. Pero bueno, no sería la primera vez que uno paga no por el producto sino por las instrucciones.

Y volviendo al rubro gastronómico, no me quiero adelantar, pero uno de mis deseos parece que se vuelve realidad

4.- Wendy's y Pizza Hut



Con Wendy's sólo era feliz, pero Pizza Hut no me molesta. Faltaría que vuelva Schlotzky's para dejarme totalmente feliz a los que a cadenas internacionales se refiere. Si es por mí los cambio por todos los locales de Starbucks. Sí, en una de las primeras entradas de este blog me alegraba de su llegada, pero poco después dejé de tomar café, así que en lo que a mí respecta... (qué solidaridad la mía)

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Y llegamos a la última sección, el "Todo concluye al fin":

1.- Las lamparitas incandescentes
Como me temía, a partir del 1/6/2011 no se podrán comercializar más éste tipo de lamparitas. De más está decir que estoy de duelo. E indignada. La energía estará en mayor o menor medida subsidiada, pero no es gratis. Si la pago, debería poder consumir la que quisiera. Por otro lado, si las lamparitas de bajo consumo dieran la misma luz, estoy de acuerdo, pero ni a palos es la misma luz que una vieja, buena y querida lamparita incandescente. Eso sin mencionar que las de bajo consumo cuestan casi diez veces más que sus colegas tradicionales, y ni hablemos cuando uno pretende un formato un poco más ornamental como enroscadas o velas (casi imposibles de encontrar estas últimas, además). Dicen que duran más, pero quién controla cuántas horas dura una lamparita? Yo nunca, ni que uno tuviera una sola luz en toda su casa.
Ni hablemos con que aparentemente son mucho más contaminantes si se llegan a romper que una lamparita común.
Sigo indignada y haciendo acopio de las últimas lamparitas que pueda encontrar, que ya no son muchas.
Por suerte las dicroicas siguen existiendo y otras variedades nuevas como las LED, pero no son tan fáciles de encontrar.
Mientras tanto un producto altamente recomendable (teniendo en cuenta las circunstancias, claro) es la lamparita Philips EcoClassic:



No es ni más ni menos que un foquito halógeno metido adentro de una bombita. Pero al menos nos da la ilusión de seguir como antes.
Igual ojo, no nos dejemos engañar, no ahorra el 30% de energía. O sea, supongo que sí ahorra, pero no ilumina un 30% más. La de 70w que dice iluminar como una de 100 no es tan así, ilumina lindo para 70w, si pretende iluminar como una de 100 pasa vergüenza.

2.- La ergotamina



Más conocida como Migral, Tetralgin o Cefalex, que de tantos dolores de cabeza se ha llevado consigo, parece que tiene los días contados. Todavía no hay nada oficial, pero aparentemente el Ministerio de Salud está en tratativas con los laboratorios para retirarla de la venta con la excusa que provoca ACV. Supongo que es una buena causa, pero uno de vez en cuando no era tan grave supongo. Para quienes eramos fieles seguidores, todavía estamos a tiempo de hacer acopio, y mientras, invitar al ibuprofeno para que se haga cargo de semejante puesto que dejará vacante. Al menos esperemos que si volvemos a tener un dolor de cabeza fuerte, no sigamos como la carita de arriba del envase.

3.- Mysoline
(la foto no es de la versión argentina, que no la conseguí, y por si las moscas, aquí no lo comerciliza AstraZeneca sino HLB Pharma)

Ok, a éste no lo conoce ni la madre, me dirán. Es cierto, no es demasiado conocido. Conocido también como Primidona (el nombre de la droga es ése) es un anticonvulsivante que hace como dos meses que no se consigue, según las farmacias consultadas, por la politica nacional(socialista) de Moreno respecto de las importaciones. Ahora si un medicamento no se fabrica en Argentina, ¿Qué se supone que debería hacer uno? ¿Irse a vivir a otro país? En fin, lo tomaba mi papá, por suerte él no es epiléptico, pero tiene temblores en las manos y tampoco es muy cómodo andar tomando el café y que la mitad se te caiga en la mesa o en la ropa. Pero principalmente, seguo que había gente que lo tomaba por motivos más graves y no hay otro medicamento con el mismo genérico tampoco.

y para terminar, y ya que estoy hablando de mi papá unas que se fueron y no volvieron nunca más son:

4.- Las galletitas imperiales

(Imposible encontrar foto)

Entre los 80 que se vienen acercando, y lo mimoso que se pone después de cada internación, a mi papá cada tanto se le da por reclamar las galletitas de su infancia. Cabe destacar que yo no las conocí, más que por esta cíclica referencia. Durante mucho tiempo zafábamos con las galletitas Lezama. "No es lo mismo" no se cansaba de repetir, pero por la cantidad que ha comido a lo largo de todos estos años se ve que debían ser bien parecidas. Una vez, una marca de galletitas Premium (no logro recordar exactamente cuál marca) volvió a sacar las imperiales, incluso con el nombre escrito en cada galletita. Claro que las cobraban tres o cuatro veces más que una similar, pero bueno, un viaje en el tiempo se ve que no puede ser gratis. Pero nada de ésto se consigue hoy en día. Frente a éste panorama, y añorando supongo los cuidados maternos, pidió unos bizcochos Canale (mi abuela paterna te curaba de cualquier malestar digestivo o emocional con bizcochos Canale). Cuando le dijimos que tampoco existían más creo que para sus adentros murmuró "no sé adónde vamos a parar". Tratamos de conformarlo con algunas bay biscuits y vainillas, pero no es lo mismo.

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Y para ir cerrando, y para no cambiar de tema (mi papá), respecto del "todo vuelve" va anécdota:
Anoche cuando estábamos cenando en casa de mis padres, mi papá me pide que cambie de canal, que en un rato empieza Showmatch. Abrí bien grandes los ojos, pensé que otra vez se estaba confundiendo, que estaba pensando que estábamos en 2010, me hice una mala sangre terrible. Buscaba el control remoto al tiempo que empezaba a murmurar "pero papi, Showmatch no lo están dando desde el año pasado"


cuando me encontré con la sección espectáculos de La Nación y en el programa figuaraba bien clarito 22:30 - El Trece: Showmatch.


Y bueno, sí, no sé cómo hago pero logré no enterarme que Tinelli empezaba ayer hasta pocos minutos antes del debut. Creo que es el mayor mérito de todos los descubrimientos, y por supuesto, el que más me sorprendió de todos.


miércoles, 11 de mayo de 2011

Reflejo




Ayer a eso de las ocho de la noche llegaba a casa luego de una jornada laboral y posterior recorrida que me dejó agotada tanto mental como físicamente para encontrarme con un mensaje invitándome al cumpleaños de mi primo... en realidad ni siquiera es mi primo sino el hijo de una prima.
Me intrigó mucho la invitación porque en la actualidad no tengo demasiado en común con este primo, debe hacer unos cuatro años que no me invita a un cumpleaños suyo, cumplía 32, o sea ningún número importante para celebrar... y mucho más me intrigó que estuviéramos invitados sólo dos primos excluyendo al resto, inclusive mi propia hermana.
Creo que lo que más me motivó para ir (y eso que a esa altura creo que hubiera ido con más ganas al dentista que a un cumpleaños) era la intriga que me provocaba la invitación.
Fuimos, comimos cosas ricas, buscamos gente que no fuera ingeniera en sistemas (más de la mitad de la asistencia, incluido el homenajeado) para poder tener tema de conversación, admiramos los regalos, nos pusimos al día sobre las actividades de distintos conocidos, cantamos el feliz cumpleaños....
y empezaron las fotos: con la novia-pareja-concubina (dice que no se va a a casar), con los padres, con los hermanos, con los padres y los hermanos, con la novia y los padres, con la novia y los suegros, con los padres y los suegros, con los suegros y los cuñados, con los hermanos y cuñados, con los hermanos, cuñados y la mascota.... y con los primos.
Ahí, mientras posábamos el homenajeado, el otro primo y yo frente a la cámara de la novia tuve una especie de Déjà vu.
Retrocedí unos treinta años en el tiempo y vi al cumpleañero que hoy me lleva como una cabeza en brazos de su papá, él llorando porque no quería quedarse en su propia fiesta de cumpleaños y el padre tratando de convencerlo de que se quedara señalándole cuántos nenes y nenas que había... No, en su media lengua no eran nenes y nenas sino "Nazchos y Ucías", entiéndase Ignacios y Lucías. Durante una buena parte de su tierna infancia todos los nenes eran Ignacios y todas las nenas Lucías, casualmente el nombre de los dos primos de la foto.
Y mientras miraba a la cámara, y miraba a la novia detrás se me ocurrió que en definitiva no era tan raro entonces que no se haya elegido una novia rubia de ojos celestes como todos en esa familia. Sí, a la novia la conozco también de la época de los nazchos y ucías; y sí, es un palmo más alta que yo, un tanto más flaca que yo, con bastante mejor buen humor que yo; pero también tiene su caractercito, la combinación de pelo oscuro con piel blanco-teta-de-monja, la cara un poco demasiado larga e infinita paciencia para aguantarlo cuando se pone cabeza dura.

En fin, no sólo fue una alegría resolver un misterio, como siempre lo es, sino enterarme que los ingenieros en sistemas siguen teniendo una mente que funciona bastante parecido al del resto de los seres humanos; aunque en la facultad les enseñen que todo, incluidos los afectos, siguen las más estrictas leyes de la lógica.

Y sigo hablando del reflejo y la repetición cuando en el post anterior me prevenía de lo mismo... Se ve que no tengo remedio.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Figuritas repetidas


Creo que últimamente vengo escribiendo menos por dos razones: tengo menos tiempo y casi todo lo que tengo para contar ya lo conté en algún momento. Veamos esta semana a modo de ejemplo:

1.- Tuve a mi papá internado ooooooootra vez. Oooooooootra vez la rutina de terapia, los médicos que dicen cincuenta palabras sin decir una sola frase con sentido, el casting de enfermeras, horarios de visita, bandejas de comida que le parecen sumamente apetitosas a todo el mundo menos al destinatario, una cama envidada por toda la familia que casi no duerme desde hace una semana menos por el destinatario, el juego de las adivinanzas a ver en qué se diferencia esta habitación de las habitaciones de las otras internaciones, discusiones con mi madre (infaltables) y pocas certezas. Puede haber sido una interacción medicamentosa (y sí, cuando tomás 14 clases de medicamentos es una respuesta que tiene algo de lógica, total las combianciones son tantas que nadie se va a poner a hacerlas todas), apnea del sueño (siempre jorobando el tema respiratorio en esta familia) o deficiencia de vitamina b12 (moraleja: tomar mucha vitamina B12, si es que la cosa es tan fácil de evitar)

2.- Mi jefa se fue de vacaciones. Creo que es la figurita más repetida de todas. En un momento pensé en contabilizar todas las veces que no viene a trabajar durante el año a ver cómo es que todavía no la echan, pero después me di cuenta que sería solo para hacerme mala sangre. Los hijos ya no van al colegio, así que no tiene la excusa del receso de otoño. Como soy muy buena, en esta ocasión cambió algo: con un gesto le di a entender que no tenía que explicarme que el hijo tenía que someterse a un cirugía de algo que sólo se opera en Punta Cana, o que a la hija le indicaron un tipo de laborterapia que sólo se puede hacer en un ClubMed o que la llamaron para dictar un posgrado en Europa, en siete ciudades distintas durante dieciocho días, que casualmente coincide con el itinerario europeo de Polvani Viajes. Creo que un poco se ofendió, y la verdad no estuve demasiado diplomática, pero lo que menos necesito es compadecerme de que se tiene que ir de vacaciones cuando la que se queda laburando soy yo. Encima que le ahorro el esfuerzo de tener que inventarse una excusa, habrase visto!

3.- La gerente ooooooootra vez empezó a decir que va a haber ascensos, que sí, que este año, que ya habló con Superman, Batman y Robin (para lo que uno conoce con quién habló, me sería más simpático que al menos mencionara a alguno de éstos últimos). En fin, el mismo cuento que desde hace cuatro años. Y lo peor: que todavía me la creo.

4.- MC pasó de otitis a resfrío, de resfrío a gastroenteritis, de gastroenteritis a angina. Creo que lo hace para salvarse de la vacuna de la gripe. Ojalá entendiera que no es negocio, aunque por nada de todo lo anterior la han pinchado (bueno, con la gastroenteritis casi)

5.- Los artefactos eléctricos y yo definitivamente no nos llevamos: están de licencia un aplique de luz del comedor diario, la aspiradora, el microondas. Y pensar que en casa casi nada tiene más de diez años. De todas maneras en el comedor diario hay otro aplique y lámpara de pie, la aspiradora es para un par de carpetas (bendito sea el piso de madera, que la vida no me vuelva a encontrar con una moquette) y el microondas siempre es prescindible. En realidad creo que el incordio mayor es llamar al médico de cada uno de estos aparatejos, o ir a comprar nuevos.

6.- Ya se me hizo costumbre pedir disculpas por responder los comentarios mil años más tarde. Igual valen las disculpas.

7.- Esperemos que el proximo post no sea figurita repetida de las figuritas repetidas porque estos meta-post ya están dejando de ser divertidos. A veces me pregunto si es mejor problemas conocidos o problemas por conocer. Todo indicaría que los conocidos que uno más o menos ya les encontró el talón de Aquiles, pero es aburrido hasta para mí.